Primera parte del capítulo 8

V. Otros Desarrollos Recientes

(1) Hemos visto que Smend y su escuela, dividieron el llamado J en dos;  von Rad hizo lo mismo con P, y se ha cambiado al Deuteronomio tanto a fechas pre como post-josaicas. El supuesto documento E, tampoco ha escapado a los ataques. En su libro, Der Elohist als Erzahler ein Irrweg der Pentateuchkritik? (1933), Pablo Volz y Guillermo Rudolph, han presentado una tesis interesante, aunque no se ha ganado la aceptación popular. En esta obra, sus autores han limitado sus consideraciones al Génesis, escribiendo Volz sobre
Génesis 15-36, y Rudolph sobre las historias de José. De acuerdo con estos autores, E, no es un documento independiente; es sólo una edición posterior de J, y probablemente un producto de la escuela Deuteronómica.
En una obra posterior (Der Elohist von Exodus bis Josua, 1938) Rudolph aplicó su tesis al resto del Hexateuco. J se convierte en el narrativo prominente, y a él le asigna Rudolph las secciones continuas que generalmente se le han asignado a E.

(2) Eduardo Koenig y Eduardo Naville en 1914 criticaron la posición de Wellhausen. Koenig (Die Moderne Pentateuchkritik und ihre neueste Bekampfung) escribió principalmente, oponiéndose a la posición que Dahse había tomado. Naville escribió una serie de libros y artículos eruditos a favor de la paternidad literaria mosaica del Pentateuco. Pensaba que Moisés había escrito el Pentateuco en el idioma cuneiforme accadio. Esdras lo había traducido al arameo, y poco antes de la era Cristiana, había sido traducido al hebreo.

(3) D. Hoffmann y B. Jacob, son dos eruditos judíos que también debemos mencionar. Hoffmann escribió un poderoso ataque en contra de la opinión de Wellhausen (Die wichtigste 1 nstanzen gegen die Graf-Wellhausensche Hypothese, 1916), y Jacob, (Quellenscheidung und Exegese im Pentateuch, 1916) presentó documentos en contra de la teoría documentaria en general.

(4) Edgar Sheffield Brightman en el año de 1918, (The Sources of the H exateuch) publicó los textos de los varios supuestos documentos. Esta obra, permite al lector darse cuenta, a primera vista, cómo es que se ha dividido el Pentateuco. Es un manual muy útil.

(5) Martín Kegel a partir de 1919 escribió varios artículos el más famoso de los cuales es su ¡Away from Wellhausen! en donde atacó varios de los principios básicos de la hipótesis del desarrollo.

(6) A. Sanda, un erudito católico-romano, sacó a luz una interpretación positiva del problema del Pentateuco. Aseguraba que Moisés mismo había escrito Génesis; el resto lo había escrito Josué de un diario de Moisés, o de dictado, y después del descubrimiento del Deuteronomio en los días de Josías, todos estos se habían unido para formar el Pentateuco.

(7) D. C. Simpson en su Pentateuchal Criticism (1924) escribió en defensa de la teoría del desarrollo y principalmente oponiéndose a Dahse y Wiener.

(8) Wilhelm Moeller (Die Einheit und Echtheit der fünf Bücher Mosis) en 1931 se levantó nuevamente en favor de la paternidad mosaica del Pentateuco.

(9) U. Cassuto en 1934 declaró que el Génesis era una unidad orgánica escrita hacia el fin del reinado de David.

(10) J. Morgenstern (The Oldest Document of the Hexateuch, 1927) afirmó que existía una fuente adicional aJ, E, D, y P, esto es K (Kenite) el cual estaba presente en una condición fragmentaria. Este documento K se supone que se constituyó en la base de la reforma de Asa (l Reyes 15:9-15).

(11) J. H. Hertz en 1935 defendió la paternidad literaria mosaica en su obra, The Pentateuch and Haftorahs: Deuteronomy.

(12) Segmundo Mowinckel en 1936, en un estudio de Génesis 1-11, encontró dos fragmentos separados de P. Uno de estos es E, el cual él lo atribuía al redactor (Rje).

(13) R. H. Pfeiffer en su vasta Introduction (1941) expresó nuevamente un punto de vista que ya anteriormente había presentado. Encontró una cuarta fuente en Génesis, esto es S (Sur o Seir). Pfeiffer pensaba que esta fuente S se dividía en dos partes. Se encuentra en Génesis 1-11, omitiendo P, y en partes de Génesis 14-38.

(14) Oswald T. Allis en 1943 (The Five Books of Moses) escribió una poderoso refutación en contra de la hipótesis documentaria, así como la hipótesis del desarrollo y manifestó una fuerte defensa de la paternidad literaria mosaica de los cinco libros del Antiguo Testamento.

(15) Martín Noth en su Ueberlieferungsgeschichte des Pentateuchs (1948) alteró significativamente el curso de la crítica. Noth sostenía que la historia "deuteronómica" comenzó en el Deuteronomio mismo y continuó a través del exilio.

(16) Ivan Engnell (Gamla Testamentet, en traditionshistorisk inledning 1, 1945) se inclina en favor de la identificación de Noth a la obra "Deuteronomística". De aquí, él separa los primeros cuatro libros, a los cuales llama el "tetrateuco". Esta obra - un grupo de tradiciones literarias que en su mayor parte son muy antiguas – fue editada más bien en épocas posteriores.
Engnell establece distinción entre las narraciones y las leyes, y en esta forma lo hace también entre el Génesis por una parte, y el Éxodo-Números por la otra. No descubre "documentos" en el sentido de la crítica antigua, sino está más bien interesado en descubrir las tradiciones y pequeñas unidades. Se supone que las tradiciones existieron por años en forma oral hasta que finalmente se escribieron y se editaron, habiendo sido probablemente la última fuente de tradición el editor de P. Es probable que la última redacción del Tetrateuco se haya llevado a cabo en tiempos post-exílicos. Pero es imposible determinar si es más antiguo (como la tradición) que la obra Deuteronómica.

(17) En su primer estudio de la escritura Hebrea histórica (Die anfiinge der hebriiischen Geschichtsschreibung, 1942), Gustavo Holscher discutió el llamado documento J y lo refirió a 1 Reyes 12:19. En estudios posteriores (Geschichtsschreibung in Israel. Untersuchungen zum Jahvisten und Elohisten, 1952), trató sobre la llamada fuente E. Asignó E, así como también otro material anterior generalmente asignado a P, a J2, Y sostuvo que la fuente E
continuaba la historia hasta 2 Reyes 25:30.

(18) R. Brinker, en su estudio sobre The Influence of Sanctuaries in Early Israel (1946), sostenía que el origen del documento sacerdotal debe encontrarse en la torah del antiguo santuario cananeo en Gabaón, mientras que Samuel y los demás recopilaron D para la nación unida.

(19) En forma completa, Cuthbert A. Simpson hizo un esfuerzo para identificar y poner límite a J, J2, Y E (The Early Traditions oi Israel, a Critical Analysis of the Pre-Deuteronomic Narrative oi the Hexateuch, 1948). Otto Eissfeldt sometió a una minuciosa investigación y a cuidadoso examen los puntos de vista de Simpson (Die iiltesten Traditionen Israels: ein kritischer Bericht über C. A. Simpson's The Early Traditions oi Israel, 1950).

(20) Otro énfasis apareció cuando Eduardo Robertson declaró, que para una
comprensión más clara del período de los Jueces, se debía dedicar más atención a las fuentes Samaritanas (Investigations into the Old Testament Problem: The Results, 1949). En The Old Testament Problem (1950), Robertson colocó al Deuteronomio en la época de Samuel y nuevamente enfatizó la importancia de la tradición samaritana.

(21) F. V. Winnett, en su estudio The Mosaic Tradition (1949), sostuvo que
Éxodo y Números poseen una tradición continua proveniente del norte de
Israel. Esta revisión fue revisada en el sur después de la caída de Samaria, y en
esta forma se formó el relato del Deuteronomio. Después del exilio se revisó
nuevamente la tradición.

(22) En sus apuntes sobre el problema del Hexateuco, el erudito catolicoromano
A. Van Hoonacker puede decirse que aceptó tanto la paternidad
literaria Mosaica como el análisis documentario. J. Coppens recopiló y editó
estas notas (De Compositione Literaria et de Origine Mosaica Hexateuchi
Disquisitio Historico-Critica, 1949).

(23) El mismo J. Coppens realizó una valiosa investigación del estudio
reciente del problema del Hexateuco en su Chronique d'Ancien Testament, Le
Probleme de l'Hesateuque (1953). Mostró cómo en las distintas fuentes del
Hexateuco, aparece la grandeza de Moisés en toda su fuerte personalidad e
influencia.

(24) Humberto Cassuto se ha opuesto vigorosamente al análisis
documentario. En 1941, pronunció ocho conferencias en hebreo sobre la
hipótesis documentaria, y más tarde publicó un comentario en hebreo sobre
Génesis 1:1-6:8 (1944). En 1951 apareció su comentario sobre Éxodo; y para
1953 se publicó una nueva edición de esta obra. En la obra de Cassuto
encontramos muchas cosas de gran valor, pero se podría presentar una defensa
más poderosa en contra del análisis documentario.

(25) J. Steinmann, un erudito católico-romano, escribió un estudio del
Pentateuco en donde le atribuía a Moisés una parte principal en la tradición y
aun en la tarea de coleccionar el material para el Pentateuco (Les plus anciennes
Tradition. de Pentateuque, 1954).

(26) En su estudio, The Growth of the Pentateuch (1955), I. Lewy ofreció
un substituto para la teoría documentaria de Wellhausen. Sin embargo este
substituto es de tal naturaleza que no se ha ganado muchos seguidores.

(27) W. J. Martin, al escribir en defensa de la integridad de las Escrituras,
ofreció algunas consideraciones convincentes sobre el asunto del estilo y
análisis del Pentateuco. (Stylistic Critería and the Analysis of the Pentateuch,
1955).

Conclusión

Han transcurrido más de doscientos años desde que Jean Astruc llevó a
cabo el primer intento formal para dividir el Génesis en documentos. Se
regocijó en lo que él pensaba era un rotundo éxito. Sin embargo, la erudición
posterior no se ha podido poner de acuerdo con él, y la historia del análisis
documentario demuestra que la erudición no ha tenido buen éxito en analizar el
Pentateuco dividiéndolo en documentos en forma satisfactoria.
Probablemente es cierto que la mayoría de los eruditos que hoy en día
rechazan la paternidad literaria mosaica del Pentateuco se inclinan a favor de
alguna forma de la teoría de los cuatro documentos en el orden J E D y P. Pero
aún estos parecen estar empujando las fechas de J y E hacia épocas más
efecto total de los escritos de V olz y Rudolph, Eissfeldt,
Welch, y von Rad aún no puede ser advertido, porque son demasiado recientes.
Sin embargo, son precursores de una actitud diferente sobre este asunto. Evidencia
el hecho que el J E D P standard de la escuela Wellhausen poco a poco
está dejando de estar vigente.
Aun cuando los que rechazan la paternidad literaria mosaica son los que
generalmente defienden la hipótesis documentaria, esta es una hipótesis
pintoresca; que cambia de forma continuamente. No nos sorprendería que el
consabido arreglo J E D P sufriera en el futuro un cambio notable. Los escritos
de Eissfeldt, von Rad, y otros parecen indicar esto (compárese el esquema en la
página siguiente).
De cualquier manera, nos aventuramos a hacer las siguientes observaciones
sobre la breve investigación de la historia de la crítica del Pentateuco.

(1) Debemos rechazar las objeciones a la integridad de cualquier parte del
Pentateuco que estén fundadas en la teoría del desarrollo revolucionario de las
instituciones religiosas de Israel. Cada día queda más en claro el hecho que la
reconstrucción de la historia de Israel que está asociada con el nombre de
Wellhausen, se basa en la filosofía de Hegel. (Aun el mismo Wellhausen
reconoció su deuda hacia Vatke y Hegel). El dar a tal filosofía histórica humana
prioridad sobre las declaraciones definitivas de la Sagrada Escritura, no es
científico. De aquí que, como la hipótesis del desarrollo, como generalmente se
le ha presentado, rechaza la intervención especial y sobrenatural de Dios en la
historia de Israel, es necesario rechazarla como no científica e incapaz de
explicar correctamente los hechos.

(2) Cualquier teoría que dependa de los nombres divinos como criterio para
el análisis documentario, está destinada a fracasar, ya que estos nobres no
constituyen en criterio válido para tal análisis.
El uso de los nombres divinos en los textos Ras Shamra constituye una
evidencia de que tales nombres no pueden servir como criterio.

(3) El argumento más poderoso en favor del análisis de documentos, parece
ser la presencia de supuestos pasajes paralelos. Pero esto es en realidad un
asunto de exégesis. ¿Son estos verdaderamente pasajes paralelos? Nosotros
insistimos en que un cuidadoso estudio exegético de tales pasajes, pondrá en
claro el hecho de que no lo son pasajes paralelos. Protestamos vigorosamente en
contra de la constante reiteración, por ejemplo, de que existen narraciones
duplicadas de la creación en Génesis. Si se concede preponderancia a la
exégesis entonces el análisis documentarío se desplomará.

(4) Existen, por supuesto, dificultades en la opinión que afirma que
Moisés mismo escribió el Pentateuco; pero estas resultan de importancia
mínima cuando se le compara con las tremendas dificultades que resultan de
cualquier otra teoría de composición. Sin embargo hay ciertos factores que no
han recibido la suficiente consideración.

(a) Por una parte, es perfectamente posible que Moisés haya hecho extractos
de documentos escritos que existían previamente a la recopilación del
Pentateuco. Si así lo hizo, este hecho puede ser la razón de algunas de las
supuestas dificultades. Por ejemplo, en ciertos casos podría explicar el uso de
los nombres divinos en Génesis.

(b) Por otra parte, necesitamos recordar que la Biblia, cuando se considera
su aspecto humano, es un libro oriental. Obras paralelas de la antigüedad
demuestran que la mente oriental no siempre presenta su material en el llamado
orden lógico de la occidental. El hecho de que el Pentateuco sea, desde el punto
de vista humano, un producto del oriente, puede hasta cierto punto dar razón de
su estilo. Cuando menos una cosa está en claro. El complicado método de
"tijeras y goma de pegar» que postula el análisis documentario, no tiene
paralelo en ningún lugar de todo el antiguo mundo literario oriental.

(c) Además, podríamos preguntar: ¿Quién estaba mejor capacitado en toda
la historia de Israel para escribir el Pentateuco que Moisés? Poseía el tiempo, la
preparación y también el conocimiento necesarios para llevar a cabo la tarea.
También, como fundador de la teocracia, poseía la información que era
requisito indispensable. El Pentateuco exhibe un plan y estructura interior que
manifiestan una gran mente. ¿Quién, mejor que Moisés, pudo haber producido
tal obra?

Más de doscientos años de profundo estudio han sido incapaces de producir
un substituto satisfactorio para el punto de vista Bíblico respaldado por el
tiempo, que el mismo Moisés fue el autor humano de la Ley. Por tanto, no
podemos menos que considerar el Pentateuco como un producto del gran
legislador de Israel.



NOTAS DEL CAPITULO OCHO

1. Véase B. B. Warfield: “The Westminster Doctrine of Holy Scripture”, in The Westminster Assembly and Its Work, New York, 1931, págs 155-257.
2. Cf. los credos oficiales de la iglesia histórica, y las declaraciones hechas allí acerca de la autoridad de las Escrituras. Véase Philip Schaff: The Creeds of Christendorn, 3 vols., New York, 1881-82.
3. En las siguientes tres secciones he utilizado en gran manera material contenido en mi tesis inédita para el doctorado, Biblical Criticism to the End of the Second Christian Century.
4. Aunque las Homilías en su forma actual evidentemente son posteriores al segundo siglo, sin embargo, el punto de vista que presentan sin duda era muy primitivo, y por esa razón las mencionamos en este punto.
5. Véase literatura especial sobre este asunto en Contra Celsum en PG. Vol. XI. E. T. en The Ante Nicene Fathers, Vol. IX; Edward J. Young: “Celsus and the Old Testament” en WThJ, Vol. VI, págs 168-197.
6. Véase literatura especial sobre Astruc en Adolfo Lods: Jean Astruc el la critique biblique au XVIIIe siécle, Strassburg-Paris; Howard Osgood: “Jean Astruc” en PRR, Vol. III, 1892 págs. 83-102.
7. Muy probablemente se podría clasificar también a otros eruditos como representantes en una forma u otra de esta hipótesis. Así por ejemplo, J. G. Hase (1785) declaró que el Pentateuco había sido recopilado de documentos antiguos, en la época del exilio de los cuales eran parte mosaicos, pero que fueron ampliados y cambiados. En 1805 se retractó de esta opinión, y declaró que el Pentateuco era la obra de Moisés, pero que contenía ciertas interpolaciones, y que Esdras había sido el último que había trabajado en él. Federico Karl Fulda, un pastor, enseñó (1791-95) que ciertas leyes, cánticos y secciones provenían de Moisés, pero que se encontraban solamente en forma fragmentaria. Durante la época de David, se juntaron las leyes, y de esta colección de los libros históricos, se recopiló nuestro Pentateuco actual durante el tiempo de Esdras. H. Corrodi sostuvo (1792) que el Pentateuco estaba constituido por varias partes y que era cuando menos tan antiguo como los Salmos de David. J. C. Nachtigall (1794), afirmaba que el Pentateuco entero había sido recopilado y arreglado antes de la división del reino. Más tarde le atribuyó poco a Moisés, afirmando que la parte mosaica había sido escrita en rocas y con jeroglíficos, y que además mucho de ello se había trasmitido en forma oral, Desde el tiempo de Samuel, se empezaron a juntar y a escribir estas tradiciones, y en esta forma el Pentateuco actual lo recopiló Jeremías durante el exilio. J. K. R. Eckermann trató de demostrar, oponiéndose a Nachtigall, que a menos que el Pentateuco hubiera existido antes de la división del reino, los samaritanos no podrían haber recibido una copia. Por tanto, tuvo que haber sido escrito durante los días de Samuel o de David.
8. Estas breves consideraciones se aplican a la hipótesis como tal, como generalmente se ha expuesto desde el tiempo de Hupfeld.
9. Me he guiado en gran parte por Riehm al bosquejar la historia de la hipótesis del desarrollo.
l0. Un estudio profundo y completo del problema entero se encuentra en el Emleitung in den Hexateuch de H. Holzinger (1893). Sin embargo el estudiante que no pueda leer el alemán, debe estudiar 1. E. Carpenter y G. Harford Battersby: The Hexateuch (2 vols. 1900); J. E. Carpenter: The Composition of The Hexateuch (1902); C. A. Briggs: The Higher Criticism of the Hexateuch (1893).
www.iglesiareformada.com
Biblioteca
Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO OCHO


LA CRÍTICA LITERARIA DEL PENTATEUCO