CAPÍTULO SIETE


DEUTERONOMIO

Nombre

El quinto libro de Moisés lleva el nombre de “Estas son las palabras” (‘elleh haddevarim, o simplemente devarim). También los judíos lo llegaron a designar como, “La repetición de la ley” (mishneh hattorah, o simplemente mishneh), de las palabras en el 17:18. También ha sido llamado “El libro de las admoniciones” (sefer tochahoth). La Septuaginta ha traducido el 17:18 como “esta segunda ley” (to deuteronomion touto), y la Vulgata, “Deuteronomium”, el cual es en realidad una interpretación incorrecta del pasaje.

Propósito

El Deuteronomio contiene los últimos discursos de Moisés al pueblo, pronunciados en las llanuras de Moab. No se le debe considerar como solamente una recapitulación de los tres libros anteriores, sino más bien, como Keil la ha declarado tan admirablemente, “una descripción exhortadora, una explicación, y una observancia forzosa del contenido más esencial de la revelación del pacto y de las leyes del pacto, dándosele énfasis primordial al principio espiritual de la ley y su cumplimiento y con su desarrollo más amplio de la organización eclesiástica, judicial, política y civil, la cual se dio con el propósito que fuera un fundamento permanente para la vida y el bienestar del pueblo en la tierra de Canaan” (The Pentateuch, ET, Vol. III). Las leyes del Deuteronomio las pronuncia Moisés al pueblo (1:5) y están en forma de exhortación. De ninguna manera se debe considerar su legislación como una nueva o segunda ley, o en ningún sentido esencial, diferente a la de los libros anteriores del Pentateuco.

Análisis

1. Deuteronomio 1:1-4:43. El primer discurso

(1) 1:1-5. Encabezado e introducción. Las palabras introductorias conectan al libro con lo que le precede e identifican también el contenido de lo que sigue como material mosaico. Este contenido concuerda bien la declaración introductoria sobre la paternidad literaria mosaica. Las referencias geográficas en el 1:1, 2 presentan ciertas dificultades, pero no existe razón suficiente para pensar que el texto esté adulterado. Puede ser que el mensaje se haya dado en dos ocasiones, primero entre Horeb y Cades, y después en las llanuras de Moab. De cualquier manera, los versículos nos enfrentan con antecedentes geográficos amplios con relación al libro.
(2) 1:6-46. Un repaso de la dirección de Jehová desde Horeb hasta Cades. El cambio del singular al plural (p. ej., cf. vv. 20, 21) no indica de ninguna manera confusión (Welch) ni distintos escritores. El singular posee una fuerza especial, tierna, individual y se usa en frases tales como, “Jehová tu Dios”. Es lo que se podría esperar en un discurso de paréntesis como éste.
(3) 2:1-3:29. Un repaso más de la dirección de Dios, desde Cades hasta los límites de los amonitas; la conquista de Sehón y Og. Welch cree que el 2:4-7, con su orden de pasar a través de Edom, es una adición posterior, con el propósito de corregir la declaración del versículo 8 de que la gente evitó pasar por Edom (DFC, pág. 169). Por tanto, encuentra una narración contradictoria en este pasaje; pero la contradicción es sólo aparente y no real. La orden divina (y. 4) tiene que ver con el paso por (no el paso directamente a través de) el límite oriental de los edomitas. Esto no tiene ninguna relación con Nm. 20:14-21, el cual perteneció a un paso más primitivo del relato, el cual no se observa en el Deuteronomio. Por tanto, de acuerdo con esta orden, Israel pasó por los alrededores de (tne’eth) Edom (y, 8). Un redactor que quisiera corregir la supuesta falsa impresión creada por el versículo 8, simplemente omitiría este versículo. El agregar los vv. 4-7 y el quitar el y. 8 resultaría solamente en confusión. Concluimos por tanto que lo que Welch asume, en vista de las evidencias, está incorrecto.
Además, Welch también considera que el 2:26-30 no es original, debido a la frase “como hoy” (y. 30), así como la representación de Moisés enviando mensajeros inmediatamente después de haber recibido la revelación divina que Sehón había sido entregado en las manos de Israel. ¿Pero acaso no aclararla el redactor estos supuestos anacronismos? Además, la frase “como hoy” pudo haber sido fácilmente utilizada por Moisés. De hecho, es precisamente lo que se esperaría en un resumen de acontecimientos anteriores tales como los que Moisés menciona aquí. Tampoco existe conflicto alguno entre los versículos 24 y 26 y siguientes. En el versículo 24, Jehová anuncia la derrota final de Sehón; sin embargo, Moisés es sincero en su deseo de pasar en forma pacífica por la tierra, por tanto envía mensajeros y en esta forma se le pone en claro a Sehón que es su terquedad lo que acarrea la calda de su reino.
Al capitulo 3:14-17 algunos lo consideran como una adición posterior para armonizar el texto con Números. Pero pudo muy bien haber sucedido que Moisés mismo insertara estos versículos. Sin embargo, existen dificultades en el texto.
(4) 4:1-43. Una exhortación a la obediencia a la ley. La sección introductoria forma una unidad esencial. Es cierto que hay dificultades, pero esto no parece ser excusa suficiente como para asumir que hay muchas interpolaciones. Moisés, al usar la segunda persona, cambia del singular al plural, pero por lo general los capítulos presentan lo que era de esperarse en un resumen exhortativo y popular.

II. Deuteronomio 4:44-26:19. El segundo discurso de Moisés

(1) 4:44-49. Estos versículos sirven para anunciar el discurso de Moisés sobre le ley, y también para llamar la atención al lugar y la ocasión en que fue dado.
(2) 5:1-11:33. Una exposición extensa de los Diez Mandamientos, la ley básica de la teocracia.
(a) Capítulo 5. Exposición de la ley moral. En los versículos 1-5, Moisés solemnemente intima al pueblo a escuchar los estatutos y juicios de Jehová en los cuales estaba contenido el pacto. Las diez expresiones del pacto como se encuentran en Éxodo 20 se repiten con ligeras variaciones (vv. 6-21); y entonces Moisés (vv.22, 23) explica de una manera mas completa la naturaleza de los acontecimientos que habían ocurrido en el Sinaí después que se dio el Decálogo.
(b) Capitulo 6. Se ordenan los siguientes mandamientos, junto con el propósito para observarlos (vv. 1-3). Principiando con el y. 4, Moisés procede a exponer la ley del pacto cuya médula se ha presentado ya en los Diez Mandamientos.
(c) Capítulo 7. Será necesario abolir la idolatría para la observancia adecuada de la ley; por tanto, al pueblo se le ordena exterminar a los cananeos. Esta orden carecería de significado alguno, si el pueblo hubiera estado ya por mucho tiempo en la tierra y no hubiera más cananeos, pero contiene mucho significado si es que Moisés la pronunció a un pueblo que estaba por entrar en la tierra que se hallaba habitada por cananeos.
(d) Capítulo 8. Un recordatorio de los tratos de Dios con el pueblo, para advertirles en contra de olvidarse de Jehová.
(e) Capítulo 9:1-10:11. Moisés recuerda a Israel sus varios pecados y rebeliones y les advierte en esta forma que no sean justos en su propia opinión.
(f) Capitulo 10:12-11:33. Exhortación a la obediencia. La obediencia a la ley traerá consigo la bendición, pero la desobediencia traerá la maldición. Se pone a la elección del pueblo la alternativa entre la bendición y la maldición.
(3) 12:1-26:19. Una exposición de las leyes principales. Esta sección consiste de estatutos y ordenanzas, parte de la cual es una repetición de la legislación sinaítica, y otra parte de la cual considera circunstancias que no se mencionan en esa legislación. El propósito es regular toda la vida de Israel, el pueblo santo de Dios, cuando éste entre en la tierra de Canaán. Las leyes que aquí se imponen, poseen un carácter triple: religioso, político o civil; y varias leyes que llevan el fin de promover el bienestar general del pueblo.
(a) Capitulo 12. La ley de un lugar para adorar a Dios. Esta ley está esencialmente de acuerdo con Ex. 20:21, donde se enseña que se podía construir un altar solamente donde el Señor registrara su nombre. Debemos observar que en ninguna parte del Deuteronomio se especifica a Jerusalén como el santuario legítimo. Existían también otros lugares que habían servido de santuario central, por ejemplo Siloé (compare también la erección del altar en el Monte Ebal, 27:5 y siguientes). Desde hace mucho tiempo se afirma que esta ley en el Deuteronomio tenía el propósito de producir la reforma bajo el reinado de Josías. Pero debe observarse que esa reforma no produjo un santuario centralizado, sino más bien una abolición de la idolatría. Me parece que este hecho es decisivo contra el punto de vista tan profundamente propagado de que el Deuteronomio fue un producto del siglo séptimo a.C.
El capítulo 12:10 y siguientes enseñan que el santuario no debía construirse inmediatamente, sino hasta que Jehová hubiera dado descanso al pueblo de sus enemigos. Seguramente que ésta es una orden rara para ser incluida en un libro cuyo propósito sería el de ocasionar una inmediata centralización de la adoración bajo Josías.
Welch divide el pasaje del 12:1-28 en forma general en dos secciones: vv. 1-12, los cuales usan el segundo plural; y los vv. 13-29, los cuales utilizan el segundo singular. Esto no constituye, sin embargo, ningún criterio para distinguir entre los diferentes escritores, ya que caracteriza al Deuteronomio así como a otras partes del Antiguo Testamento. Si mantuviéramos este principio a través de la Biblia en forma consistente, destrozaríamos las Escrituras en pequeños fragmentos carentes de todo significado.
Obsérvese que en el y. 5 “el lugar” no se refiere a Jerusalén, sino al lugar de revelación. El lenguaje parecido del y. 21 defiende la unidad del capítulo y se levanta en contra de la hipótesis de Welch.
A los versículos 15-16 se les ha creído en conflicto con Lv. 17:1 y siguientes, en que se enseñan que debía presentarse en el santuario al animal sacrificado. Pero no existe en realidad conflicto alguno. La ley levítica evidentemente se aplicaba al período en el desierto donde se podía obedecer en una forma práctica; mientras que la ley del Deuteronomio era para obedecerse en la vida establecida en Palestina, donde ya no era práctico llevar a cabo la sugestión de Lv. 17:1 y siguientes.
(b) Capitulo 13. El castigo a los idólatras y a aquellos que tienen tendencia a ella. El versículo 1 posee un pensamiento similar al 4:2; se mencionan tres casos: (i) vv. 2-6. El profeta que guía al pueblo a la idolatría. Los términos “profeta” y “soñador de sueños” corresponden a los dos medios de revelación que se mencionan en Num. 12:6. (u) vv. 7-12. Tentación a la idolatría que proviene de parientes cercanos y amigos. (iii) vv. 13-19. Una ciudad que ha sido entregada a la idolatría.
Welch se deshace de los vv. 4b y 5 debido a su uso del segundo plural, y porque estos versículos contienen teología, no ley. Este último argumento es subjetivo. El Deuteronomio no es un código legal rígido, sino una exposición de la ley en un período de paréntesis. Estos versículos poseen claramente un carácter deuteronómico y forman parte integral de la sección.
(c) Capítulo 14. Los israelitas deben evitar las costumbres de los cananeos y la comida inmunda. El diezmo de las frutas.
(i) versículos 1, 2. Este rito pagano se prohibió anteriormente en Lv. 19:28. Aparentemente era una costumbre popular en Palestina (cf. Is. 3:24; Jer. 16:6; Am. 8:10; etc.).
(ii) versículos 3-21. Esta sección trata acerca de los animales limpios e inmundos, y está de acuerdo esencialmente con Lv. 11:2-20. El Deuteronomio, sin embargo, es posterior al libro de Levítico. Es en realidad un resumen de la ley en Levítico adaptable al pueblo al encontrarse ellos listos para entrar en la tierra prometida. Los versículos 4b y 5 no se encuentran en Levítico. Es probable que la mención de estos animales comestibles en los vv. 4b y 5 sea una evidencia poderosa de paternidad literaria mosaica ya que varios de estos no se conocían en Palestina o en la región del Nilo, sino que vivían en el desierto. Por tanto no había razón alguna para enumerarlos en un libro anterior como Levítico, pero ahora el pueblo estaría familiarizado con ellos.
(iii) El versículo 21b es una repetición de Ex. 23:19b; 34:26b. Esta ley era probablemente una prohibición del encantamiento de la leche mágica, practicado por los cananeos, ya que en uno de los textos del Ras esh-Shamra hay un mandamiento, “Haz hervir al cabrito en la leche” tb (h g) d bhlb. Cf. Syrici, XIV, 2, p. 130, línea 14).
(iv) Los versículos 22-29 tratan sobre la entrega de los diezmos. Esta sección no está en conflicto con Nm. 18:21 y siguientes) cuando el pueblo estaba aún en estado nómada, los diezmos se entregaban a los sacerdotes y a los levitas quienes probablemente tenían más necesidad de ellos. Ahora, sin embargo, cuando el pueblo está listo para entrar a Palestina e iniciar una vida estable, se impone un uso más amplio del diezmo.
(d) Capítulo 15. Leyes para el beneficio de los esclavos y los pobres.
(i) versículo 1-11. El año de remisión. Cf. también Ex. 23:10 y siguientes; Lv. 25:1-7. La ley deuteronómica es una extensión de éstas. El carácter más específico de estas provisiones en Éxodo y Levítico se debe al hecho de que eran para un pueblo nómada mientras que el carácter más general de las provisiones deuteronómicas son para un pueblo listo para entrar a una vida establecida.
(ii) La libertad de los esclavos hebreos. Esta ley se encuentra basada en Ex. 21:2-6 y se repite en este lugar con el propósito de explicar la forma en que debía cumplirse. El amor para el esclavo debía manifestarse haciendo provisión para su prosperidad después de haberlo liberado. En Lv. 25:39-46 se enseña que los esclavos deberán liberarse en el año del jubileo, una ley verdaderamente humanitaria, la cual evidentemente establecía que si el año de jubileo llegaba antes que el esclavo hubiera cumplido siete años podía ser libertado. El versículo 17 tampoco está en conflicto con Ex. 21:6, pero se repite para que se evite cualquier aplicación de la ley que no sea por amor. No repite algunos de los detalles de Éxodo, como por ejemplo, la declaración pública ante los jueces, pero lo importante es la horadación de la oreja, la cual sin duda ocurría en privado en ambos casos.
(iii) versículos 19-23. El primogénito del ganado (cf. también Ex. 13:2, 12; Lv. 27:26 y siguientes; Nm. 18:15 y siguientes).
(e) Capítulo 16:1-17. Las tres fiestas anuales (cf. Ex. 12; Lv. 23; Nm. 28, 29). Moisés repite las leyes acerca de las comidas sacrificiales las cuales debían llevarse a cabo en las fiestas en el santuario central. Se omiten las estaciones asignadas aunque esto no quiere decir que en los tiempos del Deuteronomio eran desconocidas.
(i) versículos 1-8. La Pascua. Aparentemente el término “Pascua” (pesah) incluye no sólo el cordero pascual sino todos los sacrificios efectuados durante los siete días de Mazzoth, como lo indican las palabras del versículo 2, “de las ovejas y de las vacas”, y la referencia al comer pan sin levadura (y. 3, obsérvese las palabras “con ella”, ’alau).
(ii) versículos 9-12. La fiesta de las semanas (cf. Ex. 23:16; 34:22; Lv. 23:15 y siguientes; Nm. 28:26 y siguientes).
(iii) versículos 13-15. La fiesta de los tabernáculos (cf. Ex. 23:16; 34:22; Lv. 23:33 y siguientes; Nm. 29:12 y siguientes).
(1) 16:18-17:20. La administración de justicia y selección de un rey.
(i) versículos 18-20. El nombramiento de jueces.
(ii) versículos 21-22. Prohibición de árboles y estatuas.
(iii) versículos 17:1-7. El castigo de la idolatría.
(iv) versículos 8-13. La suprema corte de apelación.
(y) versículos 14-20. Escogiendo un rey. La ley es opcional, pero los requisitos para un rey son sumamente estrictos. El rey deberá ser israelita (y. 15); que no aumente los caballos (y. 16), esto es, que no trata de volverse opulento, no sea que el pueblo por tal acción trate de volverse a Egipto de donde vendrían los caballos (cf. 1 R. 10:28); ni deberá tomar muchas mujeres, no sea que su corazón abandone a Dios; ni deberá acrecentar para sí el oro y la plata (y. 17). Más bien, debe tener para sí mismo una copia de la ley, y ésta debe ser su guía.
La existencia de un rey humano no está en conflicto con la idea de la teocracia. Porque el rey cuyos requisitos se dan aquí no debía ser un rey despótico y dictador ambicioso, sino un hombre que caminara en la luz de Jehová, y que por su administración justa y sabia trajera bendición al reino, y gloria al nombre de Dios que había establecido el pacto. Debía ser un tipo verdadero del Rey y de reyes.
La actitud de Samuel (1 5. 8:6-17) no está en desacuerdo con este ideal. Cuando el pueblo pidió a un rey, estaba frecuentemente dentro de sus derechos; a lo que Samuel objetó fue al espíritu antiteocrático con el cual se hizo la petición. El pueblo no pidió un rey debido a su interés en el bien de la teocracia divina; quería un rey para poder ser como las naciones a su alrededor, y la característica exclusiva de la teocracia era que Israel pudiera ser distinto de todas las naciones a su alrededor.
Por tanto, es incorrecto apelar al incidente del 1 Samuel como evidencia de que la ley deuteronómica no existía aún. Tal apelación en realidad exhibe una falta de comprensión del pasaje en Samuel. Además, si el Deuteronomio fuera posterior a Samuel, esperaríamos encontrar en él algunas características del último, por ejemplo, 1 5. 8:11 y siguientes.
(g) Capitulo 18. El sacerdote, los levitas, y los profetas.
(i) versículos 1-8. Los derechos de los sacerdotes y levitas. En el versículo 1, la frase ‘‘los sacerdotes levitas” establece una distinción entre los sacerdotes y los levitas. Esto queda demostrado por las siguientes palabras “toda la tribu de Leví” y por la distinción entre los sacerdotes (vv. 3-5) y “el levita” (vv. 6-8). No es correcto decir que el Deuteronomio no conoce diferencia entre los sacerdotes y los levitas. En los libros intermedios del Pentateuco, cuando Aarón y sus hijos ocupaban el oficio sacerdotal, era natural que a los sacerdotes se les designara como los hijos de Aarón. Por otro lado, en el Deuteronomio, un libro de un carácter más general y profético, se utilizan designaciones genéricas.
(ii) versículos 9-22. La ley del profeta. Cuando Israel entrara a la tierra, habría necesidad de más revelación divina la cual estaría basada en y de acuerdo con la legislación sinaítica fundamental. Para suplir esta necesidad, Jehová levantaría una institución profética. La sección es una unidad y podría analizarse como sigue: (1) vv. 9-13. Las nueve abominaciones de los cananeos que Israel no debería aprender. (2) vv. 14, 15. Debido a estas abominaciones se deberá desterrar al cananeo de su tierra ya que Israel, la institución profética, habrá de establecerse. Se hace énfasis en su origen divino (y. 15, yakim lekcz yehovah), y en esta forma debe dstinguirse de toda práctica religiosa superficial de antaño. El profeta habrá de ser (a) un israelita, (b) como Moisés, en el sentido de que él también será un mediador entre Dios y el hombre. (3) vv. 16-18. Se establecerá la institución profética en vista de la súplica de Israel en Horeb pidiendo un mediador. (4) vv. 19-22. Ciertas indicaciones para distinguir los profetas falsos de los verdaderos.
(h) Capítulo 19. Ciertas leyes criminales. Los versículos 1-13 tratan acerca de las ciudades de refugio, y como Nm. 35:9-34, constituyen una elaboración de la ley que primero se revela en Ex. 21:12-14. El versículo 14 habla de no reducir el límite de propiedad del prójimo, esto es, aquellos términos establecidos por ciertas personas, no los deben reducir otros (ri’shonim). Los versículos 15-21 mencionan leyes acerca de testigos.
(i) Capitulo 20. Leyes sobre futuras guerras. Los versículos 1-9 tratan del servicio militar. Los versículos 10-20 de los sitios en la guerra. Sólo después de haberse rechazado una oferta de paz podrá efectuarse un ataque sobre el pueblo del enemigo. Durante un sitio tal, deberán respetarse los árboles frutales.
(j) Capitulo 21. Varias leyes. Los versículos 1-9 tratan acerca de la expiación de un asesinato cometido por un desconocido. Esta práctica era muy antigua (cf. Código Hammurabi, no. 24). Los versículos 10-14 tienen que ver con el casamiento con una mujer que ha sido capturada en la guerra; vv. 15-17, los derechos del primogénito; vv. 18-21, el castigo de un hijo rebelde. Los versículos 22, 23 indican la forma del sepelio de un criminal que ha sido colgado.
(k) Capitulo 22. Varias leyes, continúa. Los versículos 1-12 explican la actitud apropiada de un israelita hacia un vecino y también hacia el orden natural de la vida. Los versículos 13-29 presentan varias leyes acerca de adulterio, falta de castidad, contacto con virgen desposada y contacto con virgen sin desposar.
(l) Capítulo 23. Los derechos de la ciudadanía en la congregación. Al versículo 1 debe considerársele más bien como parte del versículo 30 del capitulo anterior. Los versículos 2-9 mencionan a aquellos a quienes se les debía excluir de la congregación de Jehová. Los versículos 10-15 tienen que ver con la pureza del campo en tiempo de guerra. Los versículos 15-19 indican que no se deberá regresar a su amo al siervo huido; tampoco se podrá tolerar la prostitución religiosa. Los versículos 20-26 tratan sobre varios derechos de ciudadanía.
(m) Capitulo 24. Sobre el divorcio. Los versículos 1-4 prohiben el volverse a casar en un caso específico de divorcio; el y. 5 exime a los recién casados de la responsabilidad de ir a la guerra; los vv. 6-9, mencionan varias prohibiciones; los vv. 10-15 ofrece advertencias en contra de la opresión del pobre; los vv. 16-22 advierten en contra de la injusticia, y presentan leyes acerca de la siega las cuales demuestran generosidad hacia los desamparados.
(n) Capítulo 25. Leyes acerca del castigo corporal. Los versículos 1-3 prohiben la severidad extrema en los casos de castigo corporal; el y. 4 es humanitario—al buey que trilla no se le debe poner bozal; los vv. 5-10 hablan sobre casamientos en familia; los vv. 11-16 presentan varias leyes, los vv. 17-19 ordenan exterminar a los amalecitas.
(o) Capitulo 26. Acción de gracias en la presentación de las primicias y los diezmos. Debe observarse que el libro del Pacto también terminó con la ley de las primicias (Ex. 23:19).

III. Deuteronomio. 27:1-30:29. La renovación del pacto

(1) Capítulo 27. Ratificación de la ley. Los versículos 1-8 enseñan que los israelitas después de cruzar el Jordán deberán levantar en el Monte Ebal grandes piedras cubiertas con cal, y escribir en ellas la ley. También deberán construir un altar para ofrecer allí los holocaustos. Esta sección en realidad respalda el argumento de la paternidad literaria mosaica. Debe observarse que se representa la ocupación de Palestina en el tiempo todavía futuro (p. ej., y. 3). Además, el método de escritura también indica hacia tiempos antiguos. Evidentemente la escritura debería hacerse con un punzón, sobre una superficie específicamente preparada, como se acostumbraba en Egipto. La práctica de grabar las leyes sobre piedras era una costumbre muy común (véase como ejemplo, el famoso Código de Hammurabi). Los versículos 9-10 unen las dos secciones del capítulo por medio de la exhortación divina a la obediencia a la ley. Los versículos 11-26 proclaman bendiciones y maldiciones como se sugirió anteriormente en el 11:29. Sobre el Monte Gerizim el pueblo mismo debía dar expresión a las bendiciones, y sobre el Monte Ebal, a las maldiciones.
(2) Capitulo 28. Bendición y maldición. Los versículos 1-14 presentan las bendiciones por la obediencia y los versículos 15-68, las maldiciones por la desobediencia. Esta sección contiene seis veces la repetición de la palabra “maldito”.
(3) Capítulos 29, 30. Conclusión del pacto. Esto es en realidad una nueva declaración del pacto hecho en Horeb.

IV. Deuteronomio 31:1-34:12. Las últimas palabras de Moisés y su muerte

(1) Capítulo 31. Últimos arreglos. Los versículos 1-8 mencionan el nombramiento de Josué; los vv. 9-13 dicen que la ley debe recitarse cada siete años; los vv. 14-23, la comisión a Josué y la orden de escribir un cántico; los vv. 24-30 ordenan que la Ley se coloque al lado del Arca del Pacto.
(2) Capítulo 32. El Cántico de Moisés. El propósito de este hermoso salmo es establecer un contraste entre la fidelidad de Jehová y la infidelidad de la nación. Los versículos 1-3 son la introducción; en los vv. 4-6, tema del poema, la fidelidad de la Roca que es Dios; en los vv. 7-14, un repaso de los tratos de Dios con Israel; en los vv. 15-18, la apostasía de Israel; en los vv. 19-33, Jehová visitará severamente a su pueblo rebelde; en los vv. 34-43, El tendrá misericordia con la nación, y la Vengará de sus enemigos; en los vv. 44-52, el epílogo.
El poema es una anticipación profética del futuro, cuando ya la nación viva en la tierra prometida. Presenta un cuadro perfecto y es didáctico en su naturaleza. No existe razón alguna para negar la paternidad literaria mosaica; el vocabulario contiene formas arcaicas, y el lenguaje es puro. No hay nada en él que indique una fecha posterior. Además, el cántico continúa en forma natural después del 31:19 y siguientes. (Obsérvese particularmente el y. 30).
Driver sostiene que los vv. 7-12 presentan el éxodo y la ocupación de Canaán como en un pasado muy lejano; también afirma que Israel ya está establecido en Palestina, y debido a la idolatría, está a las puertas de la ruina, en los vv. 13-30; sólo la salvación aguarda en el futuro, en el y. 34 y siguientes. La madurez del pensamiento y el estilo de la composición también se cree que son evidencias de una fecha posterior a Moisés; pero la evidencia interna manifiesta que el cántico es de un autor diferente del que escribió el resto del Deuteronomio. Se dice que el cántico posee dos introducciones, 31:16-22 y 31:24-30. Driver no es categórico en el asunto de la fecha de su composición; más bien favorece una fecha un tanto anterior a la compilación de JE, pero admite la posibilidad de que ya que su punto de vista teológico presenta mucha afinidad con los profetas de la época caldea, podría asignársele al tiempo de Jeremías y Ezequiel.
Pero los argumentos de Driver no son convincentes. Los versículos 7-12 no hablan del éxodo y de la conquista de Canaán como en un pasado lejano; los versículos 7, 8 puede ser que se refieran a tiempos patriarcales. De cualquier manera, no se presenta al Éxodo como un escrito que pertenece a tiempos remotos; ni es cierto que los versículos 13-30 hablan de Israel como estando al borde del exilio. Estos versículos más bien presentan un tema que se repite en las Escrituras. No se presuponen ningunos incidentes históricos en particular; antes, los versículos enseñan el tema común que el orgullo y la prosperidad a menudo llevan al castigo. Ni tampoco existen dos introducciones al cántico, y cada una de las cuales es por un autor diferente. El capítulo 31:16-22 simplemente menciona la orden de Jehová de escribir el cántico, y el y. 22 declara que Moisés obedeció el mandato. Es una declaración general sobre el hecho de que fue Moisés quien escribió el cántico y quien lo enseñó al pueblo; por otra parte, el y. 30 sirve como una introducción específica al mismo cántico.
Por lo que toca al contenido del cántico, no hay nada absolutamente incompatible con la paternidad literaria mosaica. Las ideas y el vocabulario encajan bien con aquellas del tiempo de Moisés. Compare el y. 7 dor wador, “generación y generación”, con dr dr de los textos del Ras Shamra; el “águila” del 32:11 debe compararse con Ex, 14:4. Dios como Roca indica a Gn. 49:24. La palabra “Jeshurun” aparece solamente en Dt. 33:5, 26 (en Is. 44:2 se le menciona tomándola de estos pasajes). La palabra godhel (y. 3) es una palabra característica del Pentateuco cuando denota la grandeza de Dios (cf. Dt. 3:24; 11:2; Nm. 14:19). El plural “días”, yenioth (y. 7), aparece otra vez sólo en la oración mosaica (Sal. 90:15).
Pfeiffer enseña que el pensamiento y el lenguaje del poema indican a la primera mitad del quinto siglo a.C., siendo esa su fecha de composición. El cree que es un “documento histórico que aporta luz sobre la religión” entre el tiempo de Zacarías y Nehemías, y exhibe un espíritu intensamente religioso y a vez nacionalista tal como caracterizó al judaísmo primitivo. Sin embargo, los argumentos que se aplican a la teoría de Driver pueden aplicarse también en este caso.
(3) Capitulo 33. La bendición de Moisés. Esta bendición se divide en tres partes generales: vv. 1-5, el título e introducción; vv. 6-25, las bendiciones pronunciadas a las varias tribus; vv. 26-29, la conclusión.
Aun cuando esta bendición la pronunció Moisés mismo, es evidente que no fue él quien la escribió, tal cosa se puede comprender por el 33:1, en donde puede distinguirse a Moisés del escritor. Sin embargo, se debe considerar esta bendición como las palabras mismas de Moisés. Todo el pasaje es un reflejo profético del futuro, presentado de manera ideal. No existe referencia a circunstancias históricas de una era post-mosaica, y este hecho es en si un fuerte argumento en favor de la autenticidad del poema.
La crítica negativa no ha descubierto unánimemente una fecha para esta bendición, pero las razones principales por las que se le niega a Moisés son las siguientes: en primer lugar, el poema no menciona para nada a Simeón, y esto les lleva a pensar que se escribió en una época en que la tribu de Simeón había sido absorbida por la de Judá; en segundo lugar, parece por los vv. 27 y siguientes que la conquista de Palestina era ya un hecho consumado; y tercero, el y. 4 no pudo haber sido escrito por Moisés. En contestación a lo anterior, sin embargo, podemos decir lo siguiente: primero, la omisión de Simeón se debe al carácter profético del poema. En Gn. 49:7 se dice que Simeón iba a desparramarse entre Israel y perdería su individualidad como tribu. Esto se cumplió más tarde (cf. Jos. 19:2-9). Los simeonitas no hicieron esfuerzo alguno por quitar el mal que Jacob había maldecido y por tanto no tuvieron derecho a una bendición especial como Rubén. Sin embargo, probablemente se les incluye en la bendición general de los vv. 1 y 29 y en la bendición a Judá. En segundo lugar, se debe considerar que también los vv. 27 y siguientes presentan un cuadro perfecto; no representan la conquista como un hecho histórico ya consumado, sino más bien presenta a Jehová como la sombra segura bajo la cual mora su pueblo. Y finalmente, el y. 4 evidentemente personifica a la nación e identifica a Moisés con su pueblo.
Driver comenta, y a este comentario se le debe otorgar seria consideración, que la evidencia interna es indecisa, y “no poseemos indicaciones definitivas”. Los siguientes puntos de vista han sido adoptados en lo tocante a la fecha de este escrito: el reino de Jeroboam 1 (Driver, Dilímann); el reino de Jeroboam II (Kuenen, Cornilí, Pfeiffer «en parte»); y el periodo de los Jueces (Kleinert).
(4) Capítulo 34. La muerte y entierro de Moisés. Tanto Filo como Josefo (Antigüedades IV; 8:48) creían que Moisés había escrito este relato de su propia muerte. Las siguientes palabras se le atribuyen a Josué en Baba Bathra, 14b: “Moisés escribió su propio libro y la sección acerca de Balaam (esto es, Nm. 22:2-25:9), y Job. Josué escribió su propio libro y ocho versículos de la Ley (esto es, Dt. 34:5-12)”. También Ibn Ezra enseñó que Josué había escrito este capitulo. Es perfectamente legítimo el considerar que esta breve narración de la muerte de Moisés fue escrita por un escritor posterior a él, bajo inspiración divina, y más tarde añadida al libro de Deuteronomio.

Supuesta época post-mosaica en el Deuteronomio

(1) Deuteronomio 1:1. Este pasaje emplea la expresión “de esta parte del Jordán” (ebher heyyarden), y se dice que con ello indica la posición de uno que estuviera en Palestina. Esta objeción ya es muy antigua, siendo Ibn Ezra y más tarde Spinoza quienes la sustentaron. Es cierto que la frase quiere decir “de esta parte del Jordán”, pero evidentemente poseía un sentido técnico, algo así como el equivalente moderno a “Transjordania”. Es absolutamente posible para una persona que vive en el este del Jordán, que diga que vive en Transjordania. O podría uno pensar en la distinción romana de Galia criterior y ulterior. Por otra parte, pasajes tales como Dt. 3:20, 25; 11:30; Jos. 5:1; 9:1; 12:7; 1 R. 5:4; etc., aparentemente usan la frase en un sentido no técnico al referirse a Palestina. (Si se desea una discusión completa del asunto, véase DGP, II, págs. 256-264).
(2) Desde hace mucho tiempo se ha considerado que el pasaje de Dt. 10:6, 7 está lleno de dificultades. Se dice que estos versículos enseñan que Aarón murió en Moserá, y que de Moserá los israelitas viajaron a Gudgod y de allí a Jotbah. Pero de acuerdo con Nm. 20:22 y siguientes, la muerte de Aarón sobrevino mucho tiempo después de la peregrinación del Monte Horeb; además, el orden de las jornadas en Nm. 33:31-33 es: Moserot, Bene-jaacán, Gilgad Jotbata. Por último, de acuerdo con Nm. 20:22 y siguientes y 33:38, Aarón murió en el Monte Hor, no en Jotbata.
En contestación a estas objeciones podríamos decir sin embargo: (1) Este pasaje del Deuteronomio no corresponde a Nm. 33:31-33, sino más bien a Nm. 33:37, esto es, ala última jornada de Israel de Cades hacia el sur. Ya que Nm. 33:1-35 trata sobre las primeras j ornadas de Israel y detalla sus campamentos, no debemos esperar que se haga una lista de los campamentos en la última jornada (esto es, vv. 37 y siguientes). Por tanto no existe ninguna contradicción entre Números y Deuteronomio por lo que toca al orden de las estaciones. (b) Es muy posible que Moserá (p1. Moseroth) haya sido el nombre de la localidad general en que estaba situado el Monte Hor. De cualquier manera, el Deuteronomio también enseña que Aarón murió en el Monte Hor (cf. Dt. 32:50). Es inconcebible que si en realidad existía aquí un error, el “redactor”, no lo hubiera notado, y corregido.

Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

www.iglesiareformada.com
Biblioteca