NUMEROS

Nombre

Los judíos llaman a este libro “En el desierto” (bemidhabar)— que significa construir—o “y habló” (wyedhabber). La Septuaginta le dió el título de “Números” (arithmoi), y este título lo usó también la Vulgata.

Propósito

El libro de Números sigue en forma natural a la legislación de Levítico. Se habían revelado las leyes sacerdotales y ahora la nación está lista para continuar su marcha hacia la tierra prometida. Por eso es que el libro de Números narra primero los preparativos que se hicieron para la salida del Sinaí. En seguida narra esa misma salida y el trayecto hasta la llegada a las llanuras de Moab, terminando después con una relación de ciertos eventos que se llevaron a cabo junto con algunas instrucciones para la conquista y la repartición de la tierra.

Análisis

El libro se divide en tres partes principales: (1) 1:1-10:10. Preparaciones para la salida del Sinaí. (2) 10:11-21:35. La j ornada del Sinaí a las llanuras de Moab. (3) 22:1-36:13. Acontecimientos en las llanuras de Moab.

I. Números 1:1—10:10. Preparaciones para la salida del Sinaí

El periodo que aquí se describe tardó diecinueve días, del primero al veintavo día del segundo mes, el segundo año después de la salida de Egipto.
(1) Capítulos 1-4. La numeración y arreglo del pueblo. El censo que se narra en el 1:1-54 se tomó exactamente un mes después de la construcción del tabernáculo (Ex. 40:17). Incluía el total de la congregación, de acuerdo con sus familias, por la casa de sus padres, figurando solamente aquellos que podían servir en el servicio militar, de veinte años para arriba (1:2,3). El total que se obtuvo fue de 603.550 (1:46). El censo en el capitulo 2 nos da la orden de las tribus en sus campamentos, cada una junto a su bandera (degel) alrededor del tabernáculo del testimonio. Es obvio que los capítulos 1-4 presuponen una situación en la cual el pueblo aún no estaba establecido en la tierra.
Se han expresado tres objeciones a estos capítulos. (a) Si el número de hombres de edad militar era de 600.000, se alega que entonces la población total seria aproximadamente de unos 2 millones y medio, y que hubiera sido imposible que las setenta familias que llegaron a Egipto se hubieran multiplicado tan rápidamente durante el tiempo de su esclavitud. Pero debemos decir, que aun cuando esta multiplicación sea sorprendente, seguramente que no era imposible, agregando además, que la misma Biblia hace énfasis en la extraordinaria reproducción de los hebreos (Ex. 1:7). (b) Se dice que el desierto del Sinaí no hubiera podido contener un número tan extenso de personas. Pero si el pueblo estaba acampado en la llanura de Er-Rahah antes Jebel es-Safsaf, se encontraban en una llanura de unas cuatro millas de largo y muy ancha, con la cual se unían varios valles anchos laterales. Aun más, el sustento del pueblo no lo constituía el fruto natural del Sinaí, sino el alimento milagroso llamado maná. (c) Otros alegan que la orden de marchar como se describe en el capítulo 2 y en el 10:14-20, es imposible. Pero si la narración es tan imposible como se dice, seguramente que ningún escritor hubiera podido inventar estratagema tan inverosímil. Esta aparente dificultad no es sino una indicación de historicidad. Ya que se menciona tan poco acerca de los detalles de la marcha, no estamos en posición de dudar acerca de la exactitud e historicidad de las declaraciones que aquí se hacen.

En el capítulo 3 se da una lista de los integrantes de la tribu de Levi. Esta tribu fue escogida en lugar de los primogénitos de todas las tribus, para ayudar a los sacerdotes en el desempeño de sus deberes en el santuario.
El capítulo 4 narra el conteo de las tres familias de los levitas. (a) vv. 1-20. Los coatitas. (b) vv. 21-28. Los gersonitas. (e) vv. 29-33. Los marantas. (d) vv. 34-49. Sumario del conteo de los levitas: 2.750 coatitas; 2.630 gersonitas; 3.200 meraritas; esto es, 8.580 levitas de un total de 22.000 (3:39) que estaban en condiciones de servir.
(2) Capítulos 5, 6. Limpieza y bendición de la congregación.
(3) Capítulos 7:1-9:14. Los últimos acontecimientos en el Sinal. (a) Capítulo 7. Ofrendas de las tribus. (b) Capítulo 8, La consagración de los levitas. (c) Capítulo 9:1-14. La Pascua en el Sinaí.
(4) Capítulos 9:15-10:10. La nube y las trompetas para la marcha.
La primera sección de Números, indudablemente forma una unidad literaria. Este hecho lo reconoce aun la crítica negativa, la cual asigna la sección entera al llamado documento P.

II. Números 10:11-21:35. La jornada del Sinaí a las llanuras de Moab

(1) Capítulos 10:11-14:45. La jornada del Sinal a Cades-Barnea. Esta sección describe la salida del Sinaí (10:11-36), las murmuraciones del pueblo en Taberah y su codicia en Kibroth-hattaavah (cap. 11). En seguida se narra la conducta presuntuosa de María y Aarón contra Moisés (cap. 12), el envío de los espías, y las murmuraciones y castigos subsecuentes sobre el pueblo.
Se ha dicho que el 12:3 debe ser post-mosaico, ya que Moisés no escribiría sobre sí mismo usando la tercera persona ni en los términos que aquí se usan; pero en otros lugares Moisés también habla de sí en la tercera persona (p. ej., Ex. 6:27; 7:1,20 etc.). No hay nada de raro en el uso de la tercera persona (cf. por ejemplo, los Comentarios de César).
Tampoco podríamos decir que Moisés no escribiría de sí mismo como lo hace en el 12:3. Era sólo debido a su posición tan elevada en la economía divina, que Moisés era el más humilde de los hombres y por tanto no se rebajaba a defenderse de tal acusación. Por lo tanto, Jehová habló en su defensa repentinamente. Si el v. 3 no es original como se dice, entonces, la acción de Jehová (y. 4) es inexplicable. Se dice que los capítulos 13 y 14 contienen una narración doble, y Driver los ha divivido como sigue:

P13:1-17a2125-26a a “Paran”32a
JE17b-2022-2426b-3132b-33
P 14:1-2 (en lo principal) 5-7 10 26-30 34-38
JE 3-4 8-9 11-25 31-33 39-45

Se alega que la razón para hacer tal división es que los versículos son paralelos o repiten lo que se dice en otros versículos y que existen diferencias de representación. Aparentemente el que primero dirigió el ataque contra estos capítulos fue Vater, quien se dio cuenta que mientras en el 14:6, 30, 38 se menciona tanto a Josué como a Caleb, en el 13:30 y en el 14:34, solamente aparece Caleb; por tanto, concluyó que el 14:1-10 era un documento separado.
Pero el primer análisis completo en toda forma, lo llevó a cabo Knobel y sus resultados los han adoptado por lo general todos los críticos. Existe en estos capítulos sin embargo, cierta progresión unificada que ningún análisis crítico podría destruir. Por ejemplo:
(a) 13:1-25 narra la misión de los espías. Se alega, sin embargo, que hubo dos puntos de partida distintos. De acuerdo con P, los espías salieron del desierto de Parán; de acuerdo con SE, salieron de Cades, el cual está en el desierto de Zin (p. ej., Nm. 20:1; 27:14). Pero debemos observar, y es Driver quien reconoce esto, que en ninguna parte se declara definitivamente que los espías hayan salido de Cades. La palabra “Cades” proviene del versículo 26 donde se le identifica como un lugar en Parán. El versículo 26 debe traducirse, “Y anduvieron y vinieron. . . al desierto de Parán, a Cades”. Aun si la división que hace la crítica estuviera correcta, debemos notar que el redactor deseaba asociar a Cades con Parán. Ya que Cades estaba en el límite de Parán y Zin, podría decirse que estaba en cualquiera de los dos. Concluimos, por lo tanto, que el único punto de partida que se menciona es Paran. Se afirma además, que de acuerdo con SE los espías fueron únicamente a Hebrón (13:22-25), mientras que de acuerdo con P (13:21) llegaron hasta
Rehob, en el extremo norte (cf. Jue. 18:28). Pero aun el documento JE no restringe a los espías a Hebrón y Escol. Se les ordena no nada más subir hacia el sur (y. 17), sino también al monte, esto es, la tierra misma (cf. Jue. 11:3) y se les ordena que investiguen en su reporte (vv. 27-31, JE). Concluimos, por tanto, que los espías hicieron como Moisés les había ordenado, fueron por toda la tierra. Tal conclusión está basada en lo que se dice en el versículo 21 (P) y lo que se dice en los versículos que se atribuyen a SE. (A propósito, una evidencia de paternidad literaria mosaica es el y. 22b donde se implica que era mejor conocida Zoán que Hebrón).
(b) 13:26-33. El mal reporte de los espías, al cual Caleb trata de oponerse en vano. Esta sección se supone que contiene cuando menos dos discrepancias. (i) De acuerdo con JE (esto es, vv. 27-31, se habla de la tierra como fértil e inconquistable, mientras que de acuerdo con P (y. 32), estaba empobrecida. Para respaldar esta interpretación del versículo 32 algunas veces se apela a Lv. 26:38 y a Ezequiel 36:13. Pero es de dudarse que Lv. 26:38 esté de acuerdo con esta interpretación. De cualquier manera, lo que Números 13:32 quiere decir, no es que la tierra está empobrecida, sino más bien que habían enemigos poderosos que devorarían al pueblo. En ningún lugar del pasaje se sugiere que la gente haya temido a la insalubridad de la región, sino que más bien temían al pueblo poderoso que poblaba la tierra (cf. y. 32b). Concluimos por tanto, que esta supuesta contradicción es imaginaria. (u) De acuerdo con SE (y. 30), Caleb actúa por sí solo, y más tarde, sólo a él se le excluye de la sentencia de no poder entrar a Palestina (14:24, JE). En el P, sin embargo, a Josué se le incluye junto con Caleb entre los espías (14:6, 30, 38). En este lugar también la contradicción es imaginaria. Pero, podríamos preguntarnos, ¿será posible que existía en realidad una tradición israelita acerca de que Josué no podía entrar en la tierra prometida y que un editor incluiría tal tradición (SE) en el libro mismo donde se narra el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés para llevar a cabo la conquista y división de la tierra? La contestación a esta supuesta discrepancia la encontramos en una exposición cuidadosa del texto, al cual debemos ahora dedicar nuestra atención. El 13:26-33 narra el reporte desfavorable que los espías trajeron; Caleb, por alguna razón, se levantó en contra de este reporte. Probablemente debido a que pertenecía a la tribu de Judá, la tribu principal, Josué le permitió tomar la iniciativa mientras que él permaneció a un lado.
(c) 14:1-10. Estos versículos continúan el relato de 13:26-33 y de ninguna manera se deben considerar como pasajes paralelos, o sinónimos. Al escuchar el reporte de los espías, el pueblo se rebela, y para acallar la rebelión, Josué y Caleb entran en acción. El engaño de la crítica negativa es hacer el 14:6 paralelo al 13:30, un procedimiento inexcusable. Cuando dejamos que el texto hable por sí mismo, la supuesta discrepancia desaparece.
(d) El 14:11-25 menciona la ira de Jehová contra el pueblo rebelde. Moisés intercede y el Señor responde que el pueblo no entrará en la tierra. Sin embargo, ya que Caleb se opuso al reporte de los espías, podrá entrar en la tierra. La razón por la que se menciona a Caleb, es porque fue él quien se opuso al informe de los espías; pero sería absurdo asumir que a Josué se le excluyó. Por lo que toca al reporte de los espías, Josué permanece a un lado y es Caleb quien toma la iniciativa; toda la narración está en perfecta unidad y armonía.
(e) 14:26-46. Moisés anuncia que solo Caleb y Josué entrarán a la tierra prometida.
(2) Capítulos 15:1-19:22, Acontecimientos durante los treinta y siete años de peregrinación. (a) El capítulo 15 contiene varias leyes sobre el sacrificio; el castigo de uno que ha quebrantado el sábado; la ley de las franjas en los vestidos. (b) Capítulos 16—17:13. La rebelión de Coré. (c) Capitulo 18. Deberes de los sacerdotes y levitas. (d) Capitulo 19. La ley de la purificación.
La sección del 16-17:13 también ha sido dividida en la forma más injustificada. Por ejemplo, Driver divide los versículos como sigue:

P 16:la 2b-7a(7b-11) (16, 17) 18-24 27a, 32b, 35(36-40)41-50
JE lb-2a 12-15 25-26 27b-34—cáp. 17

Aparentemente, el primero que trató de dividir esta sección, fue Staehelin (Kritische Untersuchungen, 1843), quien hizo un esfuerzo para dividir el relato de la rebelión de Coré de la de Datán y Abiram. Otros han hecho similar esfuerzo y sin duda que el análisis anterior de Driver es un buen ejemplo.
Las bases principales para esta división son, primero, de acuerdo con JE, el relato de una rebelión de laicos contra Moisés y contra la autoridad civil que él representaba; en segundo lugar, se dice que P contiene dos pasos. En el primero, Coré, representando al pueblo en general, se queja contra Moisés y otras tribus, no contra Aarón y otros Levitas. En el segundo, se da una ampliación de la narrativa, Coré el Levita se opone a Aarón y a sus derechos exclusivos.
La mejor manera de oponerse a construcción tan extraña, es simplemente leer cuidadosamente el texto y dejar que hable por si mismo. Podremos entonces anotar tres objeciones. Primero, no existe absolutamente ninguna justificación para dividir el 16:1 y separarlo entre el P y el SE. Obsérvese que ambas partes de este versículo se encuentran contestadas por “y” (¿será necesario que apelemos aquí al redactor?). Y ambas están similarmente construidas. Así por ejemplo:

P Coré, hijo de Isar, hijo de Coat, hijo de Leví
JE Datán y Abiram, hijos de Eliab; y On, hijo de Pelet, de los hijos de Rubén.

Esto presenta a todos los descontentos unidos en rebelión con Coré como líder. ¿Acaso es imposible que hombres que poseen prejuicios ligeramente diferentes actúen juntos? En segundo lugar se habla de que todo el grupo protestó contra Moisés (16:2), contra Moisés y Aarón (16:3). Moisés contesta a Coré el líder (16:8-11) Moisés en seguida se ocupa de Datán y Abiram (16: 12-15). Coré, Datán y Abiram se unen nuevamente en el 16:24, 27. En tercer lugar, a la gente se le advierte que abandonen las tiendas (vv. 25,27), pero no Coré (vv. 16-19). Evidentemente, Coré, desafiando la advertencia, habla regresado más tarde a su tienda; de aquí que él y sus hombres fueron tragados. Sus hijos, sin embargo (26:9-11), de los cuales descendieron cantantes más tarde, no fueron tragados por la tierra. Es esta una evidencia de autenticidad. Nadie inventaría semejante historia del antepasado de una familia tan prominente.

(3) Capítulos 20, 21. La jornada de Cades a Moab. Esta sección también está dividida entre P y JE. Así por ejemplo, de acuerdo con Driver:

P 20:la(hasta”mes”) 2 3b-4  6-13  22-29 21:4a (hasta “Hor”)
JE lb-3a 5 14-21 21:1-3 4b-9
P21:10-11 22:1
JE 12-35

Aquí nuevamente, la división crítica no tiene mérito alguno. Las bases para efectuar la división son puramente arbitrarias, porque la narración tal como la poseemos es una unidad muy clara. Se relata la muerte de Maria (20:1). El pueblo murmura por falta de agua (20:2-6). Moisés golpea la roca y saca agua (20:7-13). Estos versículos forman tal unidad que es prácticamente imposible el separarlos sin una desintegración absoluta de toda la sección. En el 20:14-21 se nos dice de las negociaciones de Moisés con Edom y de la negativa de éste para permitir que Israel pasara por en medio de ellos. Debido a esto, los israelitas viajan hasta el Monte Hor, donde muere Aarón (20:22-29). El capítulo 21 narra la amenaza de Arad (21:1-3), la partida del Monte Hor, la queja del pueblo y las serpientes ardientes (21:4-9). El resto del capítulo continúa el relato de la jornada, y la batalla con Sehón y Og (21:10-35). El cántico (vv. 14 y siguientes) posee la simplicidad del desierto y es una evidencia indiscutible de legitimidad. Sin duda, está tomado del “Libro de las Guerras de Jehová” (sefer milhamoth yehowah).

III. Números 22:1-36:13. Acontecimientos en las llanuras de Moab

(1) Capítulos 22-24. Balaam y su profecías. La historicidad de Balaam está probado por 2 Pedro 2:15; Judas 2; Ap. 2:14. La sección del 22:22-35 a menudo es separada del contexto, pero la similitud verbal del y. 35 con los vv. 20, 21 nos muestra que no se le debe separar. En el 22:13 Dios le prohibe a Balaam que vaya, porque no debe maldecir al pueblo. En el 22:20 se le permite, pero no se le ordena ir (tha’aseh); pero si va, necesita someterse a la dirección divina. Balaam va, pero no para obedecer a Dios, sino para maldecir al pueblo (20:20-21). Por esto el enojo de Jehová se manifiesta al enviar El a un ángel para reiterarle a Balaam que necesita someterse a su dirección. En esta forma, todo el relato es una unidad.
(2) Capítulo 25. La idolatría de Israel y el celo de Finees.
(3) Capítulo 26. El segundo censo de Israel. No debemos explicar los variantes entre los capítulos 2 y 3 bajo la suposición de que el censo original perteneció al tiempo en que el reino estaba unido y que estos capítulos representan una revisión crítica distinta (véase FSAC, pág. 192). Obsérvese que el 26:4 contiene una referencia explícita al censo anterior. En esta forma, el versículo conecta la situación presente con la anterior. Además, ambos censos se le atribuyen a Moisés. Ni existe tampoco alguna cosa en los censos—ni aun los números elevados—que resulte inconsistente con la edad mosaica. (Para una discusión reciente y convincente del problema, véase FB, págs. 241-243).
(4) Capítulo 27. Las hijas de Salfaad y su petición.
(5) Capítulos 28, 29. El orden de las ofrendas.
(6) Capitulo 30. La ley de los votos.
(7) Capítulo 31. La herencia en el lado este del Jordán.
Driver divide este capítulo de la manera siguiente:

P 18-19 24-32 (33)
JE 31:1-17 (en lo principal) 20-27 (en lo principal) 34-42

Esto sin embargo, puede realizarse solamente con dificultad. El versículo 1 habla de Rubén y Gad, mientras que en el resto del capítulo se invierte el orden. Ya que Rubén era el mayor, ¿no es natural que se le mencione primero? Por otra parte, ¿ya que los gaditas eran más activos, no era de esperarse que de aquí en adelante se les mencionara primero? Seguramente que el cambio en el orden no presupone un autor diferente. Es obvio (y. 2) que los gaditas tomaron la iniciativa. El capítulo constituye una unidad, y para poder llevar a cabo la división, los críticos con frecuencia necesitan al redactor. (Léase a Green sobre una defensa absoluta de la unidad de este capítulo. “The Pentateuchal Question” en Hebraica, Vol. 8, págs. 231-237.)
(9) Capítulo 33:1-49. Lista de los campamentos de Israel, Esta lista de campamentos es de particular importancia; indica la ruta que siguió la marcha la cual se encuentra marcada no sólo en P, ni solamente en SE, sino en la supuesta combinación de ambos, esto es, en el Pentateuco en su forma presente. Pero esto no quiere decir que la lista sea posterior al Pentateuco sólo porque contenga nombres que no aparecen en el relato del Pentateuco. La presencia de estos nombres es una evidencia de autenticidad—porque ¿para qué querría alguien agregarlos?—podemos asumir que estamos tratando con un manuscrito que sin duda es mosaico, tal y como afirma serlo (y. 2). Pero si este documento es mosaico, entonces poseemos un poderoso argumento en favor de la paternidad literaria de los otros relatos de las jornadas que aparecen en el Pentateuco.
(10) Capítulos 33:50—36:13. (a) La repartición del territorio de Israel, al oeste del Jordán. (b) Nombramiento de las ciudades levíticas y las ciudades de refugio. (c) El casamiento de las herederas.

La supuesta era post-mosaica en Números

(1) Números 4:3 indica que la edad de los Levitas al entrar al servicio del sacerdocio era de treinta años, pero Nm. 8:24 nos dice que los que pertenecían a los levitas eran de veinticinco años para arriba. Se pregunta entonces, ¿por qué escribió Moisés esta contradicción? La contradicción, sin embargo, es imaginaria y no real. El capítulo 4 relata los deberes en el tabernáculo de la congregación, hasta la ocasión en que se estableciera en un lugar permanente. Encontramos en el 4:3: “para hacer servicio en el tabernáculo del testimonio (beohel mo’edh)”, Obsérvese que se menciona solamente un deber de los levitas. También en el 4:4: “el oficio”, “en el tabernáculo del testimonio”. Los versículos 5-14 dan instrucciones acerca de cómo empacar el tabernáculo y todas sus partes. Obsérvese también el y. 15 “en el tabernáculo”, y el y. 19; así a través de todo el capitulo. Los versículos 47-49 dan las edades en relación con el servicio específico.
Por otra parte, el capítulo 8 trata sobre el servicio regular de los Levitas en el tabernáculo, por ejemplo, 8:24, “en el servicio del tabernáculo del testimonio” (litseva’tsava’baavodhath). Por tanto, no existe ninguna contradicción entre los dos. En tiempos posteriores, (véase 1 Cr. 23:25,26; 2Cr. 31:17; Esd. 3:8) el servicio regular de los levitas empezaba a los veinte años. Si el punto de vista moderno sobre el Pentateuco fuera correcto, ¿no se hubiera estructurado acaso la ley de acuerdo con la práctica que existía en ese entonces? También podríamos agregar que ¿qué caso tendría dar instrucciones para la carga del tabernáculo en una fecha tan tardía? El capítulo 4 es en realidad evidencia de autenticidad.
(2) Se dice que el pasaje de Nm. 13:16 narra la ocasión en la cual se le dio a Josué su nombre, aun cuando este nombre ya le pertenecía en Ex. 17:9; 24:13; y Nm. 11:28. Pero esto de ninguna manera invalida la paternidad literaria mosaica. Si en realidad existiera aquí un anacronismo, ¿acaso no lo hubiera reconocido un redactor final del Pentateuco? El versículo podría traducirse, “Estos son los nombres (esto es, los nombres originales) de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra: y (después de que anteriormente se le había llamado Oseas) Moisés llamó a Oseas hijo de Nun, Josué”. Esto no quiere decir que en esta ocasión se haya llevado a cabo el cambio de nombre; de hecho ni siquiera dice cuándo se le cambió el nombre. Se usa el nombre Josué cuando el individio está ocupado en una tarea especial; sin embargo, aquí se le llama Oseas, por que como espía, estaba ocupado solamente en un trabajo civil.
(3) Números 21:14. La referencia que se hace en este versículo al ‘libro de las batallas de Jehová”, se ha considerado desde hace mucho como una frase que Moisés no pudo haber escrito. Sin embargo, no es necesario que cataloguemos esta referencia como una anotación posterior, El propósito de esta cita no es el de verificar un asunto geográfico, sino recordarle al pueblo lo que Jehová ha hecho por él. En esta forma, la fuerza del versículo 14 es, “por tanto (ya que Israel por medio de la ayuda del Señor se posesioné de la tierra de Arnón) se dice en el libro de las batallas de Jehová (y. 15) Vaheb (tomó) en el mar”, etc. La palabra “batallas” (milhamoth) se refiere no solamente a batallas en el sentido común de la palabra, sino a todas las muchas victorias que Dios habla obtenido para su pueblo (cf. Ex. 14:14,25; 15:3; 12:41,51; Nm. 33:1). A esto se debe que había suficiente material para el contenido de tal libro. La objeción de la crítica asume que este libro se refería únicamente a batallas
físicas.
(4) Números 24:7. Se dice también que la mención de Agag en este versículo es un anacronismo, ya que este último reinó en los días de Samuel (cf. 1 S. 15:8). Es muy posible sin embargo que Agag no haya sido un nombre propio, sino una designación general para los reyes amalecitas, algo así como Faraón lo era para los reyes Egipcios. Tal cosa estaría de acuerdo con el énfasis ideal de las
profecías de Balaam en lo general.
Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO SEIS
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