CAPITULO TRES

GENESIS

Nombre

Los judíos designaban al libro de acuerdo con su primera palabra, B'reshith ("En el principio"). En tiempos Talmúdicos también se le llamaba "Libro de la Creación del Mundo". El título Génesis" proviene de la forma como la Septuaginta traduce el 2:4a, “Este es el libro de los geneseos de los cielos y de la tierra", y de los siguientes encabezados, 5:1; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27; 25:12; 25:19; 36:1; 36:9; 37:2. La palabra significa "origen", "fuente", “generación", y ha sido adoptada por la mayoría de las traducciones como título del libro.

Propósito

El propósito del primer libro del Pentateuco es dar un breve estudio de la historia de la revelación divina desde el principio hasta cuando los Israelitas entran en Egipto listos para formar una nación teocrática. Narra la creación del mundo, del hombre, el pacto de Dios con el hombre, la caída en el pecado, el pacto de gracia, y la vida de los patriarcas.
Hablando en términos generales, podemos decir que el libro se compone de dos partes. La primera de éstas trata del período desde la creación hasta el llamamiento de Abraham (Gn. 1-12), y la segunda, del llamamiento o preparación de los patriarcas. La primera sección es algo negativa, mostrando la necesidad de la separación del mundo de un pueblo excepcional, y la otra sección narra el lado positivo de la separación de ese pueblo.
Génesis 1-12 en sí está dividido en dos partes por el relato del diluvio. Se podrá observar que al principio del período antidiluviano, Dios entró en alianza con Adán (Gn. 2: 16, 17); Y al principio de la sección postdiluviana establece una alianza con Noé (Gn. 9:8ss.). Estos dos pactos, universales por lo que toca a su alcance, no pudieron conservar entre los hombres la verdadera religión y por tanto proveyeron la necesidad de un pacto más limitado hecho con Abraham, la cabeza del pueblo escogido. Ya que el hombre violó los pactos universales, Jehová separó al pueblo escogido de entre el resto del mundo, para que la verdadera religión pudiera crecer y florecer y finalmente, en el escenario abierto del mundo, luchar contra las fuerzas del mal y vencerlas. Así pues, los dos períodos preliminares tienen el propósito de dejar en claro la insuficiencia de los dos primeros pactos universales y la necesidad de seleccionar a un pueblo especial para que fuera el pueblo escogido del Señor.

Análisis

l. Génesis 1:1-2:3. La creación de los cielos y la tierra.

Esta sección comienza con una declaración general acerca de la creación (1:1), la cual afirma el hecho que todas las cosas tuvieron su principio a través de un acto creador de Dios.
Los detalles de la transformación de la tierra de su estado original embrionario hasta su presente condición bien ordenada se mencionan en los versículos 2-31. El versículo 2 contiene tres cláusulas nominales o circunstanciales, las cuales declaran las condiciones existentes cuando Dios dijo, "Sea la luz" (v. 3). Esta triple condición había existido desde el momento de la creación absoluta hasta cuando se habló la primera palabra (v. 3). Qué tanto duró esto, no se nos dice.
Génesis 1 coloca énfasis en el absoluto monergismo1 de Dios. La palabra Dios (Elohim) aparece 32 veces en este capítulo, y casi siempre como sujeto. De esta manera, Dios "creó" (3 veces), "dijo" (10 veces), "vio" (7 veces), "dividió" (1 vez), "llamó" (3 veces), "hizo" (3 veces), "ordenó" (1 vez), "bendijo" (2 veces). Observemos también "el Espíritu de Dios se movía" (v. 2), "y llamó" (v. 5), "llamó Dios" (v. 10), "crió Dios" (v. 27 dos veces).
Este capítulo también hace énfasis sobre la satisfacción divina acerca de la creación. Siete veces se nos dice que Dios vio "que era bueno", y en el versículo 31 se hace especial énfasis en esto. Además, el relato de la creación se narra en términos de mandato y cumplimiento. Existen ocho de estos mandatos, por ejemplo, "sea la luz," (v. 3). Siete veces se declara el cumplimiento, por ejemplo, "y fue la luz" (v. 3); seis veces se usa la frase "y fue así", haciendo énfasis en el hecho de que el propósito de Dios había sido ejecutado por completo.
La obra de la creación abarca un hexamerón, o período de seis días, alcanzando un clímax majestuoso en el descanso del Creador el séptimo día. No se dice la duración de estos días, pero es posible observar cierta relación entre algunos de ellos en esta forma:
l. Luz
2. Firmamento, división de las aguas
3. Tierra seca, vegetación
4. Luminarias
5. Aves, peces
6. Animales, hombre
El nombre de Elohim es particularmente apropiado para este capítulo, ya que en él se enaltece a Dios como el Creador todopoderoso. Este vocabulario característico nos indica no cierto escritor, sino más bien se usa debido al contenido peculiar del capítulo. Sería difícil escribir en hebreo sobre esta materia sin utilizar este vocabulario especial.
El libro de Génesis posee un carácter monumental y exhibe una imponente cadencia de grandeza al revelar al Creador soberano expresando su voluntad, y esta voluntad alcanzando su inmediata ejecución. En esta forma, la narración procede hasta que llega a su majestuoso clímax. Jehová contempla el mundo terminado y lo declara bueno en gran manera.
No debemos considerar este capítulo como si fuera el arreglo de un mito común y corriente a la tradición antigua ejecutado por la Escuela Sacerdotal. Más bien, es auténtica historia. Aun cuando Génesis no implica ser un libro de texto de ciencia, sin embargo, cuando llega a mencionar asuntos científicos, es exacto. La ciencia nunca ha descubierto hechos que estén en conflicto con las declaraciones de Génesis capítulo uno. El capítulo pone atención a esta tierra en particular por razones religiosas. Fue en esta tierra en donde el hombre pecó y se llevó a cabo su redención; pero Génesis no enseña que la tierra sea el centro del universo o del sistema solar. Es geocéntrico, solo en un sentido religioso; ni por un instante podríamos considerar sus declaraciones exactas en oposición con la verdadera ciencia.

II. Génesis 2:4—4:26. Las generaciones de los cielos y la tierra

La primera declaración, “Estos son los orígenes”, etc., es de suma importancia para poder comprender la construcción general del Génesis. Esta aparece once veces en el libro, y siempre como encabezado de la sección que le sigue. La palabra “orígenes” o “generaciones” en esta frase, significa aquello que fue engendrado o generado. Axial por ejemplo, “las generaciones de Noé” (6:9) encabeza la sección que trata acerca de los descendientes de Noé. Es cierto, como Driver lo dice (LOT, pág. 7), que también se narra algo de la persona que se menciona en la frase, pero ya que por lo general tal narración es de una importancia secundaria, de ninguna manera invalida lo que se ha dicho anteriormente.
Esta frase en el 2:4 por tanto, presenta el relato no de la creación del cielo y de la tierra, sino más bien la descendencia del cielo y de la tierra, esto es, el hombre.2 El cuerpo humano es terrenal y su alma es de origen celestial, alentada en él por Dios. Entonces, por esta frase clave nos damos cuenta que el 2:4 y siguientes no manifiestan presentar un relato de la creación. No existen por lo tanto, como algunos críticos sostienen, dos narraciones de la creación en el libro de Génesis. Más bien, el gran tema de 2:4—4:26 es la formación del hombre y el estado primario de la historia humana.
También es evidente que esta sección no es una historia repetida de la creación si observamos su contenido: (a) las palabras de 2:4b, “el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos”, más que para presentar un relato de la creación sirven para indicar que la creación ya se había llevado a cabo; (b) toda la descripción en el capitulo 2 prepara el camino para la siembra del huerto del Edén (2:8,9); (c) lo que es fundamental en el relato de la creación, no se encuentra en el capitulo 2, por ejemplo, la formación de la tierra, el mar, la seca, el firmamento, el sol, la luna, las estrellas, la vegetación, etc. En el 3:18, el hombre debe corner la hierba del campo, pero la única mención anterior a esto se encuentra en el capitulo 1 y no en el capítulo 2.
El método que utiliza el capitulo 2 para narrar la siembra del Edén, no es cronológico sino tópico. Sirve como una introducción para si relato de la caída (cáp. 3). En esta forma explica la naturaleza del hombre, la manera cOmo su cuerpo fue formado del polvo de la tierra y su vida alentada por Dios. Esto es con el propósito de capacitar al lector para comprender por un lado, cómo se be pudo ofrecer al hombre la posibilidad de elevarse a una inmortalidad superior, y por el otro lado, cómo fue que se pudo imponer la sentencia de que el polvo sería tornado al polvo. Asimismo, manifiesta que el Edén había de ser el escenario de la tentación, y presenta al lector a Adán y Eva, los actores en la tentación. Además, el capítulo llama la atención a los dos árboles y al pacto de las buenas obras que Dios en su misericordia estableció con Adán. En esta forma prepara la escena para el drama trágico del capitulo 3.
Una vez que se reconoce así el propósito del capitulo 2, quedará en claro que no viene al caso el tratar de establecer cualquier contraste entre los dos capítulos bajo la suposición de que cada uno es una narración independiente de la creación. Como hemos visto, cada capitulo tiene un distinto énfasis, pero la razón para esto es obvia. El capitulo 1 continua el relato de la creación hasta su clímax, esto es, el hombre hecho a la imagen y semejanza de Dios, para preparar la escena para el relato de la caída, el capitulo 2 nos da algunos otros detalles acerca de la condición original del hombre, los cuales hubieran resultado incongruentes y discordantes en d desarrollo grandioso del capitulo 1.
Debe observarse que no existen contradicciones entre los capítulos 1 y 2. La principal contradicción que se dice existe, tiene que ver con el orden de la creación y la concepción de Dios.
De acuerdo con el capítulo 2, el orden de la creación fue el hombre (v. 7), la vegetación (v. 9), los animales (v. 19), la mujer (vv. 21ss.). Pero para refutar esto debemos notar que el orden de la declaración no es cronológico. Acaso podemos pensar seriamente que el escritor quiso hacemos creer que Dios hizo al hombre (v. 7) antes que hubiera un lugar dónde poner le? El insistir en un orden cronológico dentro del capítulo 2 es dar a las palabras del escritor un sentido que él nunca hubiera querido. En realidad este capítulo no declara nada absolutamente sobre la prioridad relativa del hombre y la vegetación.
Tampoco enseña el capítulo la creación del hombre antes que la de los animales. De nuevo, no se hace énfasis en el orden cronológico. El capítulo ha narrado la formación del Edén y la colocación del hombre en el huerto. Ahora habla más particularmente sobre la condición del hombre mostrando la necesidad de una ayuda idónea para él, y el hecho de que tal ayuda no se encontraba entre los animales. Podríamos muy bien parafrasear el versículo 19 diciendo, "y habiendo Jehová Dios formado de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, trájolas a Adán".
En el capítulo 2 se dice que aparece una concepción antropomórfica de Dios. Dios "forma", "alienta", "planta", "coloca", "toma", "pone", "trae", "cierra", "camina", etc. Esta objeción es superficial. Una concepción antropomórfica de Dios aparece sólo en el capítulo 1. En realidad, es imposible para la mente humana hablar de Dios sin usar lenguaje antropomórfico. El capítulo 1 nos indica que Dios "llamó", "vio", "bendijo", "deliberó" (v. 26 "hagamos"), distribuyó su obra en un período de seis días, y "descansó" .
El capítulo 1 hace énfasis sobre la satisfacción divina. Este énfasis es para preparar el camino para la caída que se narra en el capítulo 3. Debemos por tanto considerar el capítulo 1 como una introducción básica para la comprensión adecuada del capítulo 2. El capítulo 2 asume la creación del cielo y de la tierra, el sol, la luna, las estrellas, etc. En realidad, es imposible entender este capítulo sin el capítulo 1.
No debemos considerar al capítulo 3 como una leyenda, sino como historia, que es lo que implica ser. Como en el capítulo anterior, Adán y Eva aparecen como personajes principales, y todo su contenido no es más que una narración franca. Como el capítulo lo afirma, son aparentes en la vida humana los trágicos resultados de la caída. El hombre está desnudo, esto es, está contaminado interiormente por el pecado, de tal manera que necesita cubrirse también, es culpable de su pecado y no puede permanecer ante la presencia del santo Dios.
La serpiente que habla es inusitada y sorprendente. Estamos acostumbrados a que los animales hablen en las fábulas y cuentos, pero no aquí. Adán acaba de poner nombres a las criaturas (2: 19), esto es, ha ejercitado la inteligencia que Dios le ha dado ha demostrado haber sido hecho a la imagen de Dios, ha comprobado su superioridad sobre la creación inferior reconociendo las características y funciones propias de cada bestia. Ha mostrado que él mismo es la corona de la creación y que es superior a todas las bestias. En el capítulo 3 sin embargo, una serpiente habla; rompe los límites impuestos por Dios. Se levanta sobre el hombre en lugar de permanecer sujeto a el. Nada de esto exhibe las características de una pura leyenda, más bien se narra como una historia. Como nos damos cuenta por la maldición que más tarde se le impuso, la serpiente fue el instrumento de Satanás. A la serpiente que habla, no se le puede considerar por lo tanto, como una simple leyenda. La historicidad de la narración está probada por 2 Corintios 11:3 (Cf. también Jn. 8:44). Si consideramos el relato de la caída que demuestra ser historia como si fuera sólo una leyenda simbólica, ¿no nos obligaría el deseo de ser consistentes, el que también consideráramos el relato de nuestra redención como sólo una leyenda simbólica?
El propósito del capítulo 4 es mostrar el rápido crecimiento y aumento del pecado, desde el asesinato de Abel, hasta el canto de Odio de Lamec. También nos revela el capítulo cómo cultivaron los descendientes de Caín las artes y las ciencias. La repetida objeción (Cf. IOT, págs. 162, 163) sobre que Caín no pudo haber sido hijo del primer hombre, o que no pudo haber encontrado esposa, no es digna de sena consideración. Al estudiar el caso, ya que la Biblia enseña que la humanidad proviene de una pareja, Caín tuvo que haberse casado con una hermana.
Tampoco existen dos relatos en en el capítulo 4, uno que lo condena a ser un "fugitivo y vagabundo", y el otro que lo presenta como "el orgulloso padre de un pueblo que habitaba en tiendas e iniciador del refinamiento de la civilización (4: 17 -22)" (IOT, pág. 163). Si estos relatos estuvieran en tan aparente contradicción, ¿a qué se debe que el redactor, quien se supone fue un hombre inteligente, los colocara juntos? También podía ser que la ciudad que Caín edificó pudo haber sido sólo un campamento nómada (Cf. Nm. 13:19). El hecho que Lamec se haya referido a la venganza de Caín (v. 24), comprueba más allá de toda duda, la unidad de esta sección.

III. Génesis 5:1-6:8. El libro de las generaciones de Adán

La presentación de la descendencia de Caín en el 4:17 y siguientes ha introducido una importante característica a la estructura del Génesis. Es la costumbre de Moisés en su relato de la historia genealógica desde Adán hasta Jacob, interrumpir la narración en el punto adecuado e insertar la genealogía de una descendencia divergente (en este caso la de los cainitas) antes de continuar con la historia del pueblo escogido. (Cf. 25:12-19, que da la genealogía de Ismael, seguida por la genealogía de Isaac, 25:19 y siguientes: y 36:1 y 36:9, los cuales dan la generación de Esaú, seguida en el 37:2 por las generaciones de Jacob).
Existe similitud en los nombres de las genealogías de los capítulos 4 y 5. A estos dos sin embargo, nunca se les debe considerar como simples variaciones de una misma genealogía por las siguientes razones: aunque algunos nombres son parecidos, también existe mucha diferencia; las Escrituras afirman presentar diferentes genealogías, y aquellos que tienen nombres iguales se les describe como personas distintas. Así por ejemplo, Enoc (cap. 4) es el hijo de Caín y engendra a Irad, mientras que Enoc (cap. 5) fue engendrado por Jared, muchas generaciones después de Set. El Enoc que engendró a Matusalén se distinguió por su piedad y fue llevado por Dios. Lamec (cap. 4), el cual fue engendrado por Metusael se describe como vengativo y muy dueño de sí mismo; el Lamec del capítulo 5, por otro lado, es descrito como engendrado por Matusalén, un hombre de fe quien ve en el nacimiento de Noé su hijo, el cumplimiento de la promesa de Dios.
La genealogía del capítulo 5, no se da con el propósito de presentar una cronología; Moisés más bien seleccionó a diez personas para mostrar el dominio universal y desenfrenado de la muerte sobre el hombre. De todos, con la excepción de Enoc, se dice "y murió". La omisión de estas palabras después del nombre de Enoc, sirve solamente para destacar la presencia universal de la muerte. Estas palabras traen a la memoria la mentira de la serpiente, "No moriréis". (El pasaje de Gn. 3:4 se atribuye por lo general a los esto es, la fuente Seir de R. H. Pfeiffer; véase pág. 160; mientras que el capítulo 5 se atribuye a P).
Ya que no podemos usar el capítulo 5 para formular una cronología, probablemente deberíamos interpretar frases como la del 5: 15 como significando que Mahalaleel engendró la descendencia que culminó con Jared. No sería este el caso sin embargo, en los versículos 3 y 28. (Véase Bibliotheca Sacra, Abril 1890, y B. B. Warfield, "On the Antiquity and the Unity of the Human Race" in Studies in Theology, 1932, págs. 235-238).
La pequeña sección del 6: 1-8 se presenta para mostrar tanto la perversidad de la humanidad que hizo necesario el diluvio, como la rectitud de Noé; en esta forma conecta al capítulo 5 con lo que sigue. Los "hijos de Dios" no son los ángeles, sino el pueblo escogido. A través del casamiento del pueblo escogido con la simiente del mundo apareció en el mundo grande perversidad.

IV. Génesis 6:9-9:17. Las generaciones de Noé

El autor Allis nos ha hecho un servicio de extraordinaria utilidad al llamar nuestra atención a la unidad de esta sección (FB, págs. 95-99). Indica claramente que, (a) la causa del diluvio fue la pecaminosidad del hombre (Cf. 6:5,11-13); Jehová anuncia su arrepentimiento de haber hecho al hombre (6:6,7); (b) el propósito del diluvio es destruir a la humanidad (Cf. 6:7,13,17; 7:4, 21-23; 8:21); (c) el texto coloca el énfasis en la salvación de un remanente muy representativo (Cf. 6:8, 18-20--los animales--; 7:1-3, 7:9, 13-16; 8:16-19).
Moisés principia esta sección con una declaración acerca del carácter recto de Noé (6:9) para poder establecer el contraste entre Noé y la perversidad general de la humanidad (6:11-13), y también para explicar la observación en el 6:8. Luego resume mencionando a los tres hijos de Noé (6:10), y la corrupción de la humanidad (6: 11-13), Y prepara en esta forma el camino para mencionar las instrucciones acerca de la construcción del arca (6:14-21). El capítulo se cierra con una declaración sobre la obediencia de Noé (6:22).
El Señor ahora da la orden de entrar al arca llevando de siete en siete macho y hembra, de los animales limpios, mas de los inmundos dos parejas (7:14). La orden es obedecida.
En el día diecisiete del segundo mes (7:11,12) Noé entra al arca como Dios se lo había ordenado. La lluvia cae sobre la tierra durante cuarenta di as y cuarenta noches. No existe ninguna contradicción en el número de bestias que entraron en el arca. Cuando se hizo el primer anuncio del diluvio y se dió la orden de construir el arca (6:14-21), de cada clase de animal y ave Noé debía traer macho y hembra, (esto es, dos). Cuando se dio la orden de entrar al arca, (7:1-4) se especifica que de los animales limpios, Noé debería traer de siete en siete, pero de los impuros de dos en dos. El segundo mandato es más específico que el primero; como se puede ver, no existe contradicción alguna. La diferencia entre los limpios y los impuros no es una evidencia de una era post-mosaico, sino prueba que es una distinción que se efectuó desde un principio.
Las lluvias continuaron por cuarenta días hasta que las aguas crecieron en gran manera, quince codos sobre todos los montes altos (7: 17). Obsérvense los cuatro pasos sucesivos que se mencionan: las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevo sobre la tierra (7: 17b); las aguas prevalecieron, y crecieron en gran manera sobre la tierra (7:18a); las aguas cubrieron los montes altos (7:19); las aguas cubrieron las montañas (7:20). Así como también las tres declaraciones enfáticas que se hacen sobre el poder de las aguas: murió toda carne (7:21); "todo lo que tenia aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió" (7:22); se combinan términos universales y particulares (7:23).
Las aguas prevalecieron sobre la tierra durante 150 días en total, esto es durante 110 días después que la lluvia había cesado (7:24). Encontramos siete pasos en el retiro del agua: un viento pasa sobre la tierra para disminuir las aguas (8:1); se cierran las fuentes del diluvio de tal manera que el arca puede reposar en Ararat (8:2-4) el día diecisiete del mes, esto es, 150 días después del principio del diluvio; aparecen las cimas de los montes (8:5), en el primer día del décimo mes, esto es, como setenta y tres di as después que el arca reposó en Ararat; se envían un cuervo y una paloma después de cuarenta días, pero las aguas están aún demasiado altas y la paloma no halla lugar para sentar su pie (8:6-9); tras siete días más, asoma la punta de los árboles (8:10,11); después de otros siete días se envía a la paloma nuevamente, la cual no vuelve más (8: 12); el diluvio termina el primer día del mes primero del año 601 de Noé (8:13). La tierra se seca el día veintisiete del mes segundo, esto es, exactamente un año y diez días después de que la lluvia cesó de caer.
El acontecimiento del diluvio se narra en términos universales; esto no significa necesariamente que haya cubierto toda la faz de la tierra, sino más bien que fue universal porque destruyó toda carne. Si las habitaciones de la humanidad estaban limitadas al valle Eufrates, es muy probable que también el diluvio haya estado limitado a ese lugar.
La sección de Génesis 6:9-9: 17 termina con un relato de la construcción de un altar por Noé (el primer altar que se menciona en la Biblia) con el propósito de sacrificar. Jehová acepta el sacrificio y declara que no volverá a maldecir la tierra (8:20,22). Dios bendice a Noé y le da permiso de comer carne (9: 1-4), ya la vez establece su pacto con él (9:9-17). Noé maldice a Canaán como resultado del pecado de Cam, y profetiza las bendiciones que recibirá el mundo a través de Sem (9:25-27).

V. Génesis 10:1-11:9. Las generaciones de los hijos de Noé

Esta breve sección registra la dispersión de la humanidad sobre toda la tierra; contiene una lista de las naciones, la cual se incluye aquí con el propósito de mostrar la relación de estos pueblos con la raza escogida, los cuales provienen de los mismos antepasados y tarde o temprano compartirán las bendiciones de Abraham (12: 1-3). Se le dedica especial atención a las tribus cananeas (10:15-19).
Esta otra sección mantiene una relación intima para con lo que la procede y lo que la sigue: el 10:11 a conecta con el relato anterior del diluvio, el 11:1-9 relata la construcción de la torre de Babel y la dispersión de la humanidad. Algunos piensan que esta sección proviene de un autor distinto al del capítulo 10, pero pasajes tales como el 10:10 y el 10:25 muestran que el contenido de 11: 1-9 estaba ya en la mente del escritor del capítulo 10.

VI. Génesis 11:10-26. Las generaciones de Sem

Existe cierta similitud entre esta sección y el capítulo 5, el cual nos dio la genealogía de la familia escogida. Aquí no se nos presenta sólo una lista de nombres, como en el caso del capítulo 10, sino que como en el capítulo 5, se declara la edad del padre al nacer el hijo y la duración de su vida después del nacimiento, así como también se menciona el hecho que engendró hijos e hijas. Tanto el capítulo 5 como esta sección terminan mencionando a un padre que tuvo tres hijos (5:32 y 11:26); es obvio el hecho que esta sección continúa la genealogía del capítulo 5, pero con todo yeso, es incomprensible sin las otras secciones intermedias.

VII. Génesis 11:27-25:11. Las generaciones de Taré

El tema principal de esta sección es la vida de Abraham el patriarca; a él se le ordenó salir de su tierra haciéndosele a la vez una triple promesa, teniendo a la vez que ser probado duramente con respecto a cada fase de esta promesa.
1. La promesa de una tierra: 12:7; 13:15,17; 15:7,18; 17:2; 24:7;
28:4,14. Las pruebas:
a. Abraham era un peregrino en la tierra. 12:10; 17:8; 20:1;
21:23,24; 23:4.
b. Otros ocupaban la tierra. 12:6; 13:7; 15:18-21.
c. En dos ocasiones el hambre lo hizo salir. 12: 10 y siguientes
20: 1 y siguientes.
d. Sus descendientes habrían de ser peregrinos en tierra extraña.
e. Los gobernantes circunvecinos invadieron la tierra. 14: 1 y
Siguientes.
f. Abraham tuvo que comprar un sepulcro. 23: 1 y siguientes.
2. La promesa de una simiente numerosa: 12:2; 13:15; 15:5;
17:2,4,16; 18:18; 22:17; 26:4; 32:12. La prueba: 11:30; 15:2,2,3; 16:1; 17:17,22:12.
3. La promesa de ser una bendición universal 12:3: 18:18; 22:18.
Las pruebas:
a. En dos ocasiones Abraham es causa de dificultad. Caps. 12 y 20.
b. Es necesario que Abraham y Lot se separen. 13:5 y siguientes.
c. Los reyes extranjeros pelean contra él. Capítulo 14.
d. Abraham hace alianza con Abimelech. 21 :22 y siguientes.
Se ha interpretado la vida de Abraham de muy diferentes formas. De acuerdo con Filo de Alejandría, la vida de Abraham es una alegoría que ilustra ciertas verdades, una de las cuales es la perfección de un hombre sabio por medio de la instrucción. Julio Wellhausen se niega a considerar a Abraham como un personaje histórico; y a su vez sugiere que podría ser una libre creación de la imaginación del autor. Teodoro Noeldeke insiste que Abraham fue una deidad, que cayó a la altura de un simple ser humano y de allí que aparezca en la narración del Génesis. Hugo Winckler considera a Abraham como personificación de Sin, el dios luna, debido a su relación con Harán. Por lo que toca a Herman Gunkel, él considera las "sagas" del Génesis como parecidas a las de otros pueblos de la antigüedad; opina que estas "sagas" gradualmente formaron un "ciclo Abrahámico". Alberto Alt (Der Gott der Vater, 1929) considera a Abraham como un personaje histórico, y cree que es posible conocer algo sobre su religión. (Cf. el artículo del presente autor "The God of the Fathers" en el WThJ, Nov. 1940).
Necesario es que consideremos la narración de Abraham en el Génesis como un relato históricamente exacto. Esta narración da evidencias de ser una historia auténtica y esto se encuentra respaldado por el testimonio del Nuevo Testamento (Mt. 1: 1; 8: 11; 22:32; Mr. 12:26; Lc. 3:23-24; 13:28; 16:22-30; 20:37; Jn. 8:37, 39,40,52, 53,56,58; Hch. 3:13, 25; 7; Ro. 4; 2 Co. 11:22; Gá. 3; He. 2:16; 6:13; 7:1-9; 11:8, 17; Stg. 2:21, 23; 1 P. 3:6). Y aun más, la ciencia de la arqueología ha venido substanciando cada vez más los apuntes bíblicos de tiempos patriarcales. Podemos observar los siguientes puntos:
(1) Algunos críticos han afirmado que el arte de escribir no era conocido antes del fin del segundo milenio a.C. Algunos, como Wellhausen y Graf, pensaban que Israel no poseía documentos escritos antes del período de los Reyes. Los textos del Ras Shamra que se descubrieron recientemente (siglos 15 y principios del 14 a.C.) prueban que los cananeos ya conocían la escritura para mediados del segundo milenio a.C.
(2) Como la arqueología ha comprobado, durante el período patriarcal las tierras del interior no estaban aún pobladas extensamente, mientras que en los llanos de la costa se habían establecide la población sedentaria. Esto va bien de acuerdo con la representación del Génesis de que los patriarcas vagaron por las tierras interiores y aun más, las ciudades que se mencionan en Génesis ya existían para ese tiempo: Bet-el, Hai, Jerusalén (Salem), Siquem, Gerar, Dotán, Beerseba. (Véase Albright: The Arqueology of Palestine and the Bible).
(3) En 1935 se descubrieron en Mari en el Eufrates (Tell Hariri) más de 20,000 tabletas, la mayoría de las cuales pertenecía a la primera parte del segundo milenio a.C. Estos descubrimientos confirman el cuadro bíblico de que los antepasados de Israel vinieron de la región de Harán. La ciudad de Nacor (Gn. 24: 10) aparece en estos textos como Nakhur. Durante el tiempo de Hammurabi, parece ser que este lugar estaba gobernado por un príncipe Amorreo. Serug y Taré también aparecen como nombres de algunos pueblos en los alrededores de Harán (CL FSAC, págs. 179, 180).
(4) Gueck (RJ, pág. 73) indica la exactitud de la descripción de Lot (Gn. 13:10). La arqueología ha comprobado que el Valle del Jordán siempre ha estado habitado y ha sido a la vez una de las partes más ricas de la Palestina de antaño.
(5) Con respecto al relato de la invasión de Quedorlaomer (Gn. 14), Glueck escribe, "Los hechos arqueológicos están completamente de acuerdo con esta tradición escrita. Sobrevino una destrucción tan absoluta por el año 1900 a.C. sobre todas las fortalezas y poblados de esa tierra, dentro de los límites que hemos examinado, que la civilización que representaban nunca pudo recuperarse nuevamente. El golpe recibido fue tan aplastante que resultó totalmente destructivo" (The Other Side of the Jordan, 1940). También indica Glueck por qué cree que el número 318 es correcto (Gn. 14:14). (RJ. pág. 74).
(6) En Génesis 14:6 se menciona a los horeos cuya historicidad se
ha negado ya por mucho tiempo. Hoy en día se les conoce como los hurreos, un pueblo que jugó un papel muy importante en el segundo siglo a.C.
(7) Un centro hurreo de bastante importancia fue Nuzu (Yorgan Tepa) como a doce millas al suroeste del moderno Kirkuk. Las tabletas que allí se descubrieron han vertido mucha luz sobre los acontecimientos del Génesis.
(a) Era la costumbre en Nuzu para aquellos que no tenían niños el adoptar uno para que les sirviera, los enterrara y los llorara; a su vez, él sería nombrado heredero. Sin embargo, si llegaba a nacer un hijo, el adoptivo debía renunciar a sus derechos en favor del hijo verdadero. (Cf. Gn. 15:1-4).
(b) Si la esposa era estéril podía dar a su esposo una esclava para
concebir hijos de él. (Cf. Gn. 16:2).
(c) Si la esclava engendraba hijos, a la esposa legítima le estaba prohibido el despedida. A esto se debe la preocupación de Abraham por la conducta de Sara. (Cf. Gn. 21:11-12).
(8) De acuerdo con la arqueología, la ocupación del distrito en el cual Sodoma y Gomorra existían terminó para principios del segundo milenio. Esto respalda la representación bíblica de la destrucción de las ciudades de la llanura (CF. BA, Vol. V, No. 2, y Vol. VI, No. 3).
Considerando estos hechos, debe rechazarse totalmente el punto de vista de Wellhausen de que los relatos patriarcales fueron solamente libre creación de una edad posterior.
En el 1:26b y el 13:7b existe un supuesto post-mosaico, "el cananeo estaba entonces en la tierra". Se piensa que la palabra "entonces" indica que el texto fue escrito cuando ya los cananeos no estaban en Palestina. Se usa esta frase, sin embargo, sólo para hacer énfasis en la grandeza de la promesa de Dios. A Abraham se le prometió la tierra, pero la presencia de los cananeos hacía que la promesa pareciese increíble. A pesar de la presencia de ellos, Abraham creyó.
En el 13:7, la declaración simplemente aclara el hecho que no había lugar para el ganado de Abraham y el de Lot. Si se quiso establecer algún contraste con la palabra "entonces" fue con un período anterior cuando el cananeo no estaba en la tierra.
La referencia a Dan (Gn. 14: 14) no es un argumento en contra de la paternidad literaria de Moisés. Puede que no sea el Dan de Jueces 18:29, o en caso que fuese, ¿acaso no es posible que en el transcurso de repetidas copias posteriores, algún nombre más familiar haya sido insertado? Asimismo la frase "En el monte de Jehová será provisto" (Gn. 22:14) no se refiere a la presencia (o manifestación) del Señor en el templo que se construyó más adelante en ese monte, sino a la aparición del Señor a Abraham en el tiempo en
que éste fue probado. (Véase Hengstenber, DGP, n, págs. 146-286; Green, HCP, págs. 47-52).
Las frases "que es en Hebrón" (Gn. 13: 18) y "que es Hebrón en la tierra de Canaán" (Gn. 23:19b), deben considerarse como observaciones anotadas probablemente por Moisés. En tiempos de Abraham, parece que no existía Hebrón como ciudad, lo cual es
otra evidencia de la exactitud del Génesis.

VIII. Génesis 25:12-18. Las generaciones de Ismael

IX. Génesis 25:19-25:29. Las generaciones de Isaac.

La vida de Abraham se repite a sí misma en la vida de su hijo Isaac; sin embargo, los relatos de la vida de Isaac no son sólo repeticiones de la vida de su padre. Isaac fue un personaje verdadero,
aunque de una naturaleza pasiva.
La arqueología ha venido vertiendo interesante luz sobre los
acontecimientos relacionados con esta sección:
(1) Una de las tabletas de Nuzu habla de un cierto Tupkitilla,
quien por tres corderos cambia a su hermano Kurpazah, sus derechos de herencia de un bosque (CL BA, Vol. III, No. 1, pág. 5).
Esto nos recuerda la acción de Esaú al vender su primogenitura
(Gn. 25:29-34).
(2) Hay un texto que registra el litigio de un cierto Tarmiya contra sus dos hermanos los cuales se habían disputado el derecho de
casarse con cierta mujer. Aquel ganó el caso ya que había recibido la bendición de su padre. Como en el caso de las bendiciones patriarcales, esta fue oral, poseía validez legal y fue dada por un padre moribundo a su hijo. (Cf. Gn. 27, y BA, Vol. III, No. 1).
(3) De particular interés es una tableta de Nuzu la cual nos habla de las relaciones entre un tal Nashwi y su hijo adoptivo Wullu. Nashwi da su hija a Wullu con el entendimiento de que al morir él, Wullu será el heredero. Sin embargo, en caso de que Nashwi engendrara un hijo, sería obligación de aquél compartir la herencia con el hijo, y éste recibiría los dioses de Nashwi. El poseer los dioses aparentemente indicaba la primacía en la familia. Por medio de esto podemos comprender el celo de Raquel al hurtar los terafín (ídolos) ya la vez, la gravedad de su acción (Gn. 31:19-35). (Véase Sidney Smith: "What Were the Teraphim?" en el JTS, Vol. XXXIII.).
4) El nombre propio Jacob aparece como nombre geográfico en Palestina en el siglo 15 a.C., y también en tabletas procedentes de Mesopotamia del norte en el siglo 18 a.C. Aparentemente significa Que Dios proteja (Véase FSAC, págs. 325, 326).

X. Génesis 36:1-37:1. Las generaciones de Esaú

Se alega que en esta sección aparece un anacronismo: "Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos" (Gn. 36:31). Se ha afirmado que estas palabras deben haberse escrito después del establecimiento de la monarquía en Israel; de allí que algunos eruditos conservadores hayan pensado que esta declaración fue escrita bajo inspiración divina en una ocasión posterior a Moisés. Sin embargo, no es necesario asumir tal cosa. En primer lugar, no existe evidencia de que alguno de los reyes edomitas fuese de un tiempo posterior a Moisés. (Véase Green: The Unity of the Book of Genesis.) Además, se habían prometido reyes (Cf. Gn. 17:6; 35: 11). Ya que se había profetizado el reinado (Cf. también Nm. 24:7; DL 17:14 y siguientes), es perfectamente posible que Moisés haya escrito este versículo.

XI. Génesis 37:2-50:26. Las generaciones de Jacob

No existe razón alguna para no creer que el capítulo 49 fue dicho por Jacob. Driver cree que J lo incorporó de una fuente independiente y que refleja las condiciones en los tiempos de los Jueces, Samuel, y David. Por lo que toca a Pfeiffer, él cree que ésta es la obra de un poeta que vivió alrededor del año 960 a.C. y que probablemente usó tradiciones primitivas de las tribus.
Pero a Jacob se le presenta aquí en el papel de un profeta que contempla la condición futura de sus hijos y la forma como crecen hasta llegar a formar tribus. Esta es la esencia del carácter profético de la bendición, más bien que una predicción de hechos históricos. No encontramos ninguna declaración en el poema que anuncie la captura y conquista de la tierra prometida o que indique específicamente a los tiempos de Josué.
Además, el poema no encajó en ningún periodo histórico en particular. Y por lo que concierne a Génesis 49:10 bien podría considerarse cómo que cumplió en tiempos de David, y si fue así, entonces lo que se dice acerca de Leví, (49:5-7) no concierne a esos tiempos. Ni tampoco podríamos considerar el poema como solamente una colección de oráculos separados (Kuenen); porque manifiesta señales inconfundibles de unidad. (Véase IOT, pág. 277). Lo que se menciona aquí sobre Leví debe pertenecer a una época premosaica. (Cf. Dt. 33:8-11, lo cual es bastante distinto).

NOTAS DEL CAPITULO TRES

1. Monergismo—la doctrina cristiana que afirma que la regeneración es totalmente la obra del Espíritu Santo; no poseyendo poder la voluntad del individuo no regenerado para cooperar en esta obra de gracia.
2. Alguien ha hecho la sugestión sobre que esta frase pudo haber sido originalmente el encabezado del cap. 1 y que un redactor la cambió a su posición presente. Pero si esto fuera así, la presente sección no tendría (2:5-4:26) encabezado alguno, y la primera sección (esto es, 1:2-2:3) tendría dos encabezados, el 2:4a y el 1:1. Además, seria injusto para el significado del titulo, el forzar éste a servir como encabezado de una sección que habla acerca de la creación del cielo y de la tierra, mientras que el contenido del titulo manifiesta que debe encabezar un relato sobre las “generaciones” o “descendientes” del cielo y de la tierra.



Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

www.iglesiareformada.com
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