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Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO VEINTENUEVE


LOS LIBROS DE CRÓNICAS 

Nombre

En la Biblia hebrea los dos libros de Crónicas constituyen una sola obra y llevan el titulo de “las palabras de los días” (divere hayyamim). Como se ye por medio de Crónicas 27:24, se utiliza el término en él sentido de anales. La Septuaginta dividió el libro en dos y los llama Paraleipomena, esto es, cosas omitidas o ignoradas. Jerónimo interpretó el titulo hebreo corno verba dierum (“palabras de los días”), y sugirió que los libros podrían llamarse en una forma más significativa una crónica de toda la historia divina (chronicon totius divinue historiae). Dice que popularmente se les designó con el nombre de Paralipomenon primus y secundus (Prologus Galeatus, PL, xxviii, col. 554).

Escritor

De acuerdo el Baba Bathra 15a, “Esdras escribió la genealogía de las Crónicas para si” (adh lo). Esta tradición judía atribuye así a Esdras la paternidad literaria de Crónicas y por medio de las palabras “para 51” probablemente tiene la intención de que nosotros entendamos que Esdras continuó la historia hasta su época.
¿Que podemos decir acerca del valor de esta opinión? Es necesario observar que ala luz de pasajes tales como 1 Crónicas 3:19-21 y 2 Crónicas 36:22, 23, los libros no pudieron haberse escrito antes de los tiempos de Esdras.
Sin embargo, si uno compara la conclusión de 2 Crónicas con los versículos iniciales de Esdras, parece que los primeros versículos de Esdras fueron tomados de las Crónicas (y no viceversa). En Esdras se presenta el edicto en una forma más completa o ampliada y se efectúan únicamente uno o dos cambios secundarios. Si es cierto que un editor agregó este edicto a las Crónicas, ¿a qué se debe que no haya expresado las ideas en forma idéntica en ambos casos?
Por tanto, al comparar estos dos edictos (2 Cr. 36:22, 23 con Esd. 1:1-4), parece quedar demostrado que Crónicas es anterior a Esdras. Pero naturalmente que esto no es definitivo. El lenguaje de Crónicas manifiesta que proviene de la época general de Esdras, y podemos fechar el libro en la última parte del quinto siglo a.C., probablemente entre 450-425. Es muy posible que Esdras haya sido el escritor.
Parece que generalmente todos los eruditos aceptan hoy en día el hecho de que junto con Esdras y Nehemías, los libros de Crónicas formaban originalmente una sola obra. Las razones que por lo general se aducen para respaldar esta opinión son: (1) El mismo punto de vista religioso centrado alrededor del templo y el sacerdocio que se encuentra en todas estas obras; (2) La misma predilección que aparece en todos estos libros por los registros estadísticos y las genealogías; (3) El lenguaje y el estilo de los libros son similares; (4) Se cree que la similitud entre la conclusión en Crónicas y el principio de Esdras fueron originalmente uno. Oesterley y Robinson sugieren que al principio solamente Esdras y Nehemías fueron admitidos en el canon. Esto dejó a Crónicas sin una conclusión apropiada. Más tarde cuando se admitió a Crónicas, se creyó conveniente proveer al libro (que no estaba colocado inmediatamente antes de Esdras y Nehemías) con una conclusión, y ya que ambos terminaban en una nota triunfal, los versículos iniciales de Esdras servían para tal conclusión.
Podemos decir con respecto a lo anterior, que estos argumentos respaldan la opinión de que todos estos libros se escribieron desde el mismo punto de vista y que fortalecieron la posición acerca de que Crónicas fué escrito por Esdras. Pero de ninguna manera prueban que todos los libros hayan sido originalmente uno. Y es difícil ver cOmo es que si estos libros originalmente constituyeron uno solo al principio, se reconoció sólo una parte como canónica y más tarde se llegó a reconocer la otra parte, pero no se colocó en su posición original antes de Esdras y Nehemías sino después de ellos. Esto es ilusorio, posee muy pocas posibilidades y carece de todo fundamento. Además, ¿a qué se debe que el editor o redactor final haya insertado Esdras 1:1-4 en una forma alterada? ¿Por qué no lo insertó solamente palabra por palabra?

Es aquí donde aparece el gran problema al cual se enfrentan aquellos que piensan que originalmente los libros eran uno. ¿Cómo fue que a estos libros se les separó y se les colocó en el orden actual, y cómo sucedió el hecho de que la conclusión de Crónicas y el principio de Esdras son tan parecidos? Hasta ahora, no se ha podido contestar satisfactoriamente estas preguntas.
No solamente se considera por lo general que originalmente Crónicas, Esdras y Nehemías constituían una sola obra, sino que además, la fecha de esta obra se ha fijado a menudo como hacia la última parte del cuarto siglo, y aun poco después. Pfeiffer le da una fecha aproximada del 250 a.C. Muchos de estos argumentos tienen que ver con Esdras y Nehemías, y estos los consideramos en su lugar apropiado. A menudo se discute el hecho de que Esdras y Nehemías son tardíos y que como Crónicas originalmente formaba parte de ellos, también es indispensable darle una fecha tardía, pero esto implica el forzar la cuestión de si existen en Crónicas indicaciones que nos lleven a pensar que este libro proviene del cuarto siglo o más tarde. Esta, y solamente esta, es la pregunta que es importante para la discusión actual. Por lo general, se presentan dos argumentos para mostrar el hecho que Crónicas pertenece, cuando menos, a un periodo posterior a 350 a.C.

(1) 1 Crónicas 3:19-24. Se dice que esta pasaje continúa la genealogía de David hasta la sexta generación después de Zorobabel (hasta la onceava generación en la Septuaginta). Si a Zorobabel le damos la fecha del 520 a.C. y si a cada generación asignamos un espacio de 20 años, nos llevaría por lo menos hasta el año 460 a.C., así entonces, lo declara el argumento, el libro no pudo haber sido escrito antes de esta fecha. Pero el discutir tal cosa como muchos lo han hecho, es ser culpable de leer una implicación que no existe en el pasaje. Si leemos cuidadosamente los versículos a que nos estamos refiriendo, nos podremos dar cuenta que la genealogía de Zorobabel continúa solamente durante dos generaciones después de él.
La genealogía llega hasta Pelatías y Jesaías, nietos de Zorobabel. Después (en el versículo 21b) se hace mención de las cuatro familias que probablemente fueron contemporáneas de Pelatías y Jesaías, y que de alguna manera estaban relacionadas con la línea de David. Pero lo que es sumamente importante observar con respecto a esto, es que la línea de Zorobabel no se continúa durante cuatro generaciones.

(2) En 1 Crónicas 29:7 se hace mención del talento, una moneda persa. Se dice que esta moneda a la cual en algunas ocasiones se le denomina dárico, recibió su nombre de Darlo I (quien murió en 486), y que la presencia de esta moneda en Palestina nos indica una época muy avanzada dentro del periodo persa. Pero no es del todo seguro que esta moneda (adarkonim) haya recibido su nombre de Darlo I. Aparentemente apareció también durante la época de Nabonidus. De cualquier manera, aun si hubiera recibido su nombre de Darlo, seguramente que hubiera estado circulando durante la Ultima parte del siglo quinto a.C. Esta apelación al talento persa en realidad no prueba nada con respecto a las fechas de Crónicas que están en disputa.
Guillermo F. Albright ha alegado que Esdras fue el escritor de Crónicas y que compuso el libro entre el año 400 y el 350 a.C.1 Aun cuando este punto de vista no ha encontrado una aceptación popular, Albright ha presentado su argumento en una forma tan capaz que es necesario tomarlo en consideración al discutir seriamente este asunto.
En el año 1939 Adan C. Welch publicó una serie de conferencias sobre Crónicas, la cual demanda atención especial. Welch piensa que los libros no son homogéneos, sino que más bien manifiestan la presencia de varias manos autoras. El aduce poder encontrar dos líneas de pensamiento, revelando cada una un punto de vista distinto. Una, es una narración consistente que contienen la historia de Judá a partir de la ascención al trono de David, omitiendo toda mención del reino del norte. Corre paralela a Samuel y a Reyes, y aun cuando contiene material nuevo, sin embargo posee unidad e igualdad externa. La segunda línea de pensamiento, sin embargo, no constituye una narración original, la cual en una fecha posterior fue sometida a una cuidadosa revisión.
La revisión perteneció a la generación que siguió después del regreso del cautiverio, por tanto la obra original fue anterior a esto, y es necesario considerarla como uno de los programas desarrollados en favor de la solución de los difíciles problemas a los cuales se enfrentó la nación postexílica. Como todas las obras de Welch, este libro es estimulante y valioso y nos regocijamos en su énfasis en favor de una fecha temprana. Pero nos es imposible aceptar cualquier punto de vista que niegue la unidad de los libros, ya que la evidencia no está en favor de tal procedimiento.

Las fuentes de Crónicas2

Para la información contenida en las primeras genealogías, I Crónicas 1-9, el escritor utilizó algunas de las listas antiguas de estadística que habían sobrevivido a la caída de Jerusalén y al exilio. Solamente las genealogías patriarcales pudieron haber sido tomadas de los libros canónicos de las Escrituras, ya que en otra parte la diferencia en orden y arreglo es tan grande que es obvio que las listas se tomaron de las fuentes que ahora se conservan para nosotros. Muy pocas de estas genealogías encuentran paralelo en algún otro lugar de las Escrituras.
Por lo que toca a las narraciones históricas que se encuentran en Samuel y Reyes, a estos libros no se les debe considerar como la fuente. Esto lo podernos ver del hecho que los pasajes en Crónicas contienen innumerables detalles que no aparecen en Samuel y Keyes y también difieren en el arreglo del material. De hecho, puede decirse con justicia que siguen un curso propio. Por tanto, ya que las narraciones históricas exhiben un punto de vista peculiar, parece mejor que las consideremos como que cada una fue tomada de una fuente común.
Compárese por ejemplo, I Crónicas 10 con I Samuel 31. Estos parecen estar de acuerdo casi palabra por palabra; sin embargo, obsérvese la diferencia en los versículos 9 y 10:
                   CRÓNICAS                                                                     SAMUEL
9. Y luego le hubieron desnudado, tomaron       9. Y cortáronle la cabeza, y desnudáronle las
su cabeza y sus armas, y enviáronlo todo a       armas; y enviaron a tierra de las armas; y
la tierra de los filisteos por todas partes,            enviaron a tierra de los filisteos al contorno,
para que fuese denunciado a sus ídolos y          para que lo noticiaran en el templo de sus
al pueblo.                                                                 ídolos, y por el pueblo.
10. Y pusieron el templo de su dios, y                10. Y pusieron sus armasen el templo de
colgaron la cabeza en el templo de Dagón.        Astaroth y colgaron su cuerpo en el muro de
                                                                                 Bethsan.

¿No es acaso obvio que cada una de estas narraciones está escrita desde un cierto punto de vista? Crónicas hace énfasis en lo que se hizo con la cabeza, mientras que Samuel hace énfasis en lo que le pasó al cuerpo. Compárese también con respecto a esto 2 Crónicas 2 con 1 Reyes 5; 2 Crónicas 8 con 1 Reyes 9:10-28; 2 Crónicas 32 con 2 Reyes 18 e Isaías 36-38; 2 Crónicas 3 y 4 con 1 Reyes 6 y 7.
Para el tratamiento de la historia de David el escritor menciona la siguiente fuente: “Las Crónicas de Samuel vidente, y del profeta Natán y de las crónicas de Gad vidente” (1 Cr. 29:29).
La fuente que se menciona para la historia de Salomón es: “Los libros de Natán el profeta, la profecía de Ahias Silonita y en las profecías del vidente Iddo contra Jeroboam, hijo de Nabat”. (2 Cr. 9:29).
Para el reino de Judá se hace mención de: “El libro de los reyes de Judá y de Israel” (16:11); “El libro de los reyes de Judá y de Israel” (25:26; 28:26; 32:32); “El libro de los reyes de Israel y de Judá” (27:7; 35:27; 36:8); “El libro de los reyes de Israel” (20:34); “Las palabras de los reyes de Israel’’ (33:18); “La historia (midrash) del libro de los reyes” (24:27).
Existe una buena razón para creer que los primeros cinco títulos anteriores no son sino designaciones distintas de la misma obra. Evidentemente, esta historia contenía esencialmente el mismo material como las crónicas de los reyes de Judá e Israel, los cuales se mencionan en los libros canónicos de reyes, ya que los extractos están de acuerdo de una manera tan sorprendente en ambos casos. Al último título (midrash) también se le debe considerar como una designación de la misma obra. El escritor de Reyes cita los anales de los reinos como dos obras separadas; pero evidentemente se habla formulado la historia en un solo volumen o libro, el cual estaba ante la persona que escribió las Crónicas, al cual él pudo designar como Midrash. Keil nos indica que la historia de Joas en Crónicas, al comparársele con 2 Reyes 11 y 12, prueba que las obras eran las mismas. Otras fuentes que se mencionan para el origen de la historia de Judá son: “Lo demás de los hechos de Uzzias, primeros y postreros, escribiólo Isaías profeta, hijo de Amós” (2 Cr. 26:22); “Los libros de Semejas profeta y de Iddo vidente” (2 Cr. 12:15). “La historia de Iddo profeta” (2Cr. 13:22); ‘‘Las palabras de Jehú hijo de Hanani” (2 Cr. 20:34); “Las palabras de los videntes” (2 Cr. 33:19).
De lo que acabamos de mencionar debemos observar que “las palabras de Jehú” se dice que se les “incluyó (ho alah) en los libros de los reyes de Israel”. Aparentemente por lo tanto, las otras obras permanecen aun diferentes de esta historia. Así también esta obra histórica de donde el escritor de Crónicas obtuvo su material se recopiló no sólo de escritos históricos, sino también de escritos proféticos.

La integridad de los libros de Crónicas

De acuerdo con los seguidores de la escuela de Wellhausen, los libros de Crónicas poseen poco valor histórico. La razón de esta opinión depreciante es básicamente filosófica, ya que estos libros presentan un cuadro de la historia de Israel que no está de acuerdo con el concepto de Wellhausen acerca de lo que esa historia fue, así entonces se les rechaza como fuentes confiables de historia.
Roberto H. Pfeiffer (IOT, págs. 785-801), uno de los más recientes y competentes partidarios de este punto de vista, alega que Crónicas es tanto una secuencia como un suplemento al llamado Código Sacerdotal. Continúa la historia desde donde termina P hasta la época de Nehemías. Asimismo describe las instituciones levíticas de tal manera que las pone de acuerdo con las prácticas contemporáneas de la época del “Cronista”. En la opinión de Pfeiffer, ese escritor es solo un imitador que no se puede comparar con el escritor sacerdotal como pensador creativo. De hecho, como historiador es un discípulo de este escritor Sacerdotal, pero su historia esta limitada al reino judío en el último período. Deliberadamente adoptó métodos y principios que encontró en la historia P, y en su obra manifestó una similitud que se extiende aun hasta los detalles. Así como este escritor Sacerdotal, el escritor de Crónicas se cree que haya vivido durante una época de paz, ya que se dice no posee un conocimiento de una lucha verdadera. Las historias de la batalla las hizo el escritor para mostrar cómo controlaba Dios la historia. Debido a esto, Pfeifer considera estos libros como declaraciones polémicas y apologéticas, que tienen el propósito de aumentar el prestigio de los levitas.
Asimismo, después de la discusión del punto de vista religioso del escritor de Crónicas, Oesterley y Robinson declaran, “Deque se ha dicho quedará en claro que es imposible prestar demasiada importancia a la historia tal como es presentada en Crónicas”. (pág. 118). Y Cornili ha ido hasta el punto de decir “que el cuadro que nos presenta el escritor de Crónicas no es en ningún aspecto histórico” (pág. 239), asimismo también menciona “que en idioma moderno, se llamaría falsificación de la historia de Crónicas” (pág. 239). Eissfeldt es más moderado. Cree que los libros contienen un valor considerable como fuentes de información durante la época en la cual aun el mismo escritor de Crónicas vivió, esto es, el tercero y cuarto siglos a.C. Las narraciones pueden tener aun algún valor para el estudio de la historia anterior, como por ejemplo el relato de la visita de Manasés al rey asirio (2 Cr. 3:11-13), el cual puede ser un relato auténtico.
Esta apreciación de los valores de Crónicas se debe rechazar, ya que está basada en una teoría de la historia de Israel que no va de acuerdo con la religión cristiana. Sin embargo, será necesario considerar de una manera más detallada las objeciones principales que generalmente se aducen en contra de la integridad de Crónicas.

1. Objeciones que se han expresado en contra de las secciones de Crónicas que
   son paralelas a los libros de Samuel y Reyes.

La siguiente es una lista de los pasajes paralelos (basada en Keil):

1 Crón.  10:1-2                1 Sam.   31
11.1-9 2 5am.   5:1-3, 6-10
11: 10-47   23:8-39   
13:1-14     6:1-11
14:1-7, 8-17     5:11-16, 17-25
15, 16 6:12-23 7
17       7
18       8
19      10
20:1-3       11:1, 12:26-31
20:4-8 21:18-22
21       24
2 Crón.  1:2-13                1 Reyes 3:4-15
1:14-17                             10:26-29
5:15-32
3:1-5:1       6,7:13-51
5:2-7:10     8
7:11-22      9:1-9
8   9:10-28
9:1-12, 13-28    10:1-13, 14-29
9:29-31      11:41-43
10:1-11:4   12:1-24
12:2, 3, 9-16     14:21-31
13:1, 2, 22, 23   15:1, 2, 6-8
14:1, 2, 15:16-19     15:11-16
16:1-6, 11-14    15:17-22, 23, 24
18:2-34 22:2-35
20:31-21:1   22:41-51
21:5-10, 20         2 Reyes 8:7-24
22:1-6, 7-9          8:25-29, 9:16-28
22:10_23:21     10:12-14
24:1-14, 23-27   11
1-4, 11, 1728    12:1-17, 18-22
26:1-4, 21-23    14:1-14, 17-20
27:1-3, 79   14:21, 22, 15:2-7
28:1-4, 26, 27   15:33-36, 38
29:1, 2 16:2-4, 19:20
32:1-21      18:2, 3
32:24, 25, 32, 33     18:13—19:27
33:1-10, 20-25   20:1, 2, 20, 21
34:1, 2, 8-28, 29-32 21:1-9, 18-24
35:1, 18-24,26,27    22, 23:1-3
36:1-4 23:21-23,28,29-34
36:5,6, 8-12      23:36,37,24:1,5,6
36:22, 23   8-9
    Esdras 1:1-3

(1) Se hace excepción del uso de los números en Crónicas. Cornill compara al escritor de Crónicas con un “campeón de siete figuras (Messer milione), lanza sus cientos de miles y millones. De manera que cada vez que se establece un esfuerzo para representar concretamente las cosas descritas, es suficiente para mostrar su absoluta imposibilidad”. El juicio de Driver es más moderado. Habla de los números como “increíblemente altos”. ¿Qué podemos decir acerca del uso de los números en Crónicas?
En 2 Crónicas 13:3, Judá tiene 400.000 hombres escogidos, e Israel 800.000. De estos últimos, 500.000 (y. 17) fueron asesinados. Asa tenía un ejército de 580.000 (2Cr. 14:8), y Zera el etíope mil millares y 300 carros (y. 9). En 1 Crónicas 21:5 leemos que Israel tenía 1.100.000 y Judá 470.000, mientras que en 2 Samuel 24:9 Israel no tenía sino 800.000 y Judá 500.000.
Estos ejemplos son suficientes. Al acercarnos al problema, debemos insistir en que el escritor no hubiera tratado deliberadamente de hacer que su obra resultara ridícula. Y esto sería así, especial 22:4 mente si el escritor fue el “escritor de Crónicas” de la crítica destructiva. Si estuviera escribiendo una obra de publicidad, ¿no hubiera tratado de hacer que su historia pareciera lo más genuino posible? Si era cierto que no poseía conocimiento verdadero de tácticas de guerra, ¿no hubiera fracasado en su propósito? Debido a esto podemos acercarnos a esta materia con la convicción de que el escritor de Crónicas no trató ni deliberadamente, ni debido a su ignorancia (la obra es demasiado extraordinaria como para que fuera así) de hacer sus escritos parecieran ridículos.
(a) Debemos observar que los números que se dan son números redondos, representando aparentemente sólo cantidades aproximadadas. Se toman en consideración solamente los miles, y parece ser que la intención es únicamente el dar la idea de la grandeza de los ejércitos. Así entonces, cuando se indica que el gran ejército de Zera (2 Cr. 14:8) consistía de mil millares (’eleph’alaphim), el texto no quiere decir que él tuviera precisamente un millón de hombres en su ejército. Esto seguramente sería extraño si se le compara solamente con 300 carros. Más bien, el texto significa que Zera poseía un vasto ejército. La Septuaginta interpreta correctamente el pasaje diciendo ‘‘en mil millares’’.
(b) Aun cuando en Crónicas los números por lo general son mayores que los de Samuel o Reyes, algunas veces son más pequeños. Así por ejemplo, 1 Reyes 4:26 menciona 40.000 caballerizas para los caballos de Salomón, mientras que 2 Crónicas 9:25 menciona 4.000. 1 Crónicas 11:11 tiene 300 en lugar de 800, como en 2 Samuel 23:8. 1 Crónicas 21:12 tiene 3 años en lugar de los siete años de 2 Samuel 24:13.
(c) La mayoría de las diferencias en números, así como la extensión de los números en Crónicas se encuentran también en la Septuaginta. Por tanto, existían ya antes del establecimiento del texto por los masoritas. En tiempos antiguos a los números se les representaba ocasionalmente por medio de letras del alfabeto. Por tanto, es muy probable que en alguna ocasión se hayan mal entendido estas letras y se escribieron los números enteros. Esto puede ser la razón de las dificultades en lo que toca a los números. En tal caso, muy fácilmente se pudieron haber introducido los errores textuales. Es muy probable explicar los ejemplos que a continuación siguen esta base: 2 Crónicas 18:4 con 2 Samuel 8:4; 2 Crónicas 3:15; 4:5 con 2 Reyes 7:15, 26; 2 Crónicas 13:3, 17 y 17:4 y siguientes, en los cuales los números en los pasajes de Crónicas obviamente son muy grandes. Sin duda que las corrupciones a lo largo de la transmisión del texto han tenido mucho que ver con esta situación.
(d) Aun cuando hoy en día no estamos en posición de poder explicar satisfactoriamente y en forma precisa cómo es posible que se hayan originado los errores textuales en los números, es necesario recordar que debido a que estos números están separados, no pueden afectar el factor genuino de la historicidad de Crónicas. Existen tantos pasajes de acuerdo con los hechos históricos, que unos pocos números no son suficientes para presentar la acusación de “no ser histórico” o ‘‘no ser integro”, contra el “Cronista” que compuso este libro.
(2) Con mucha frecuencia se hace la acusación de que por ciertos intereses apologéticos, el escritor de Crónicas ha omitido ciertas declaraciones denigrantes respecto a David Y Salomón. Por ejemplo, la narración del adulterio de David (2 S 11:2-12:26) se omite en Crónicas, así como se omite el relato de la idolatría de Salomón (1 R. 11). Es probable que no podamos explicar hoy en día a qué se debe que estas cosas, así como otros hechos denigrantes se omitan de los relatos paralelos de Crónicas, pero seguramente que no es muy probable que esto se haya hecho debido a ciertos intereses apologéticos. No hubiera tenido caso tratar de esconder tales fallas en los caracteres y acciones de los reyes, ya que el escritor de Crónicas nombra las fuentes de donde obtuvo su información. Ahora, si estas fuentes fueron en parte los libros canónicos de Samuel y Reyes, tal como la crítica negativa (yo creo que erróneamente) lo afirma, ¿no sería posible para cualquier judío devoto prestar atención a tales libros canónicos para descubrir la verdad? Además, debe observarse que el escritor se refiere en algunas ocasiones a los acontecimientos que no narra, por ejemplo, i Crónicas 19:19; 29:22 (la segunda vez). 2 Crónicas 11:2-4 implica que el lector sabe acerca del pecado de Salomón. 2 Crónicas 17:3 (“los primeros caminos de David su padre”) muestra que la caída posterior de David era conocida perfectamente. Nehemías 13:26 (el cual, de acuerdo con la crítica negativa, es la obra del escritor de Crónicas) declara que las mujeres extranjeras fueron la causa de que Salomón pecara. Debe observarse asimismo, que se omite casi todo lo que tiene que ver con las vidas privadas de David y Salomón. Esto se refiere aun a los actos dignos de encomio, tales como la ira de David en contra de aquellos que mataron a Abner ya Is-boset (2S. 3:22 al 4:12), y su magnanimidad hacia la casa de Saúl (2 5. 9). David dice que debido a que ha sido un hombre de guerra y ha derramado mucha sangre no se le permite construir el templo (1 Cr. 22:8; 28:3). Y también en Crónicas se omite el cuadro de la sabiduría y magnificencia de Salomón como se da en 1 Reyes 3, 4.
A la luz de las consideraciones arriba mencionadas, podemos decir que cualquiera que haya sido la razón para omitir ciertos acontecimientos o actos denigrantes de David y Salomón, no se debió de ninguna manera a intereses apologéticos.
(3) Algunas ocasiones se afirma que Crónicas es “la primera apología del judaísmo”. La razón para pasar por alto la historia de Israel en un silencio casi total, es que se cree que esto último no tiene ninguna importancia en relación con la historia de la nación escogida, o de otra manera se dice que la omisión se debe al odio del escritor de Crónicas para con Israel. Pero la verdadera razón por la que el escritor de Crónicas omitió la historia del reino del norte no es que él lo haya odiado, ni tampoco que la historia del pueblo haya sido de poca importancia con relación a la historia del pueblo escogido. La razón es que el escritor de Crónicas (bajo inspiración divina), no consideró esencial para su propósito un tratamiento tal de la historia de Israel (Véase bajo Propósito).

II. Objeciones que se han levantado en contra de las secciones de Crónicas que no son paralelas a Samuel y Reyes3

Se ha criticado en forma sumamente severa la genealogía levítica de 1 Crónicas 6. Así por ejemplo Pfeiffer declara, “aun cuando las genealogías levíticas pudieran incluir algunos personajes históricos, han sido compuestas en base de las genealogías artificiales que se encuentran en el Código Sacerdotal, esto debido a dos propósitos: para proveer una relación sanguínea mutua para las varias clases de funcionarios en el templo; y en segundo lugar, para probar que las organizaciones eclesiásticas de la mitad del siglo tercero pueden remontar su origen hasta David si no es que al mismo Moisés, y por lo tanto son válidas” (IOT, pág. 799).
(1) Se dice que el escritor de Crónicas transforma a Samuel el efrainita y a Obed-edom geteo en levitas genuinos. ¿Pero es cierto esto? En ningún lado se presenta a Samuel como un efrainita, en el sentido de ser un descendiente directo de Efraín. En 1 Samuel 1:1 Elcana (el padre de Samuel) se dice que es de Efraín, esto es de Ramataim de Sofim. Pero esto no quiere decir que él haya sido descendiente de Efraín. Así entonces, el escritor de Crónicas no cambia a un efrainita en levita, tal como se le acusa.
Por lo que toca a Obed-edom se le llamaba geteo porque pertenecía a la ciudad levítica de Bathrimm0n (los. 21:24). Por tanto en este caso no existe ninguna evidencia de que el escritor esté transformando a alguien en levita.
(2) Se dice que Obed-edom es “al mismo tiempo un capitán filisteo de David llegando de Gat (1 S. 13:13), un portero (1 S. 15:18 y 24), de una familia de porteros (26:4-8, 15), un miembro de un grupo de músicos de arpa (15:21 cf. con 16:5), y en el mismo versículo (16:38 claramente anotado), tanto un músico como un portero” (Pfeiffer. op. cit., pág. 800). Todo esto se afirma para mostrar que las genealogías levíticas son ficticias. Pero ni en 1 Crónicas 13:13 ni en ninguna otra parte de la Biblia se dice que Obed-edom sea un “capitán filisteo de David llegado de Gat”. Se dice únicamente que él es un geteo y parece no haber duda de que esto se refiere al Gatrimon levítico. En 1 Crónicas 15:18, 24 Obed-edom sirve simplemente como un portero (shoarim) para el arca mientras que es traída a Jerusalén. A este Obed-edom es obvio que se le debe tomar como un individuo distinto del que lleva el mismo nombre en el versículo 21, ya que es claro que un solo hombre no podía llevar a cabo las dos tareas al mismo tiempo. Parece ser que en 1 Crónicas 16:38 se hace la distinción entre los dos. Sin embargo, el texto de este último pasaje aparentemente es defectuoso tal como está, hecho por el cual no se debe culpar al escritor del libro. Como resumen entonces, podemos decir que las declaraciones acerca de Obed-edom no prueban que las genealogías levíticas sean ficticias.
(3) También se supone que el caso de Etán demuestra que estas genealogías son ficticias. Se dice que fue un vidente edomita (1 R. 4:31). Se dice que fue el escritor del Salmo 89 y por último que se hizo levita (1 Cr. 6:42, 44). Pero no existe evidencia suficiente para mostrar que el escritor de Crónicas haya cambiado a Etán en un levita. No sé qué signifique la designación “el ezraíta” De ninguna manera ha quedado en claro que a Etán el ezraita se le deba identificar con los etanos de 1 Crónicas 6, Etán el hijo de Zimma (y. 42), o Etán el hijo de Kishi (y. 44; compárese con 15:17, el hijo de Kushaia).
(4) Pfeiffer además alega que el linaje de los sumos sacerdotes a partir de Leví hasta la calda de Jerusalén en 586 consta de 26 generaciones (1 Cr. 6:1-15). En el linaje del grupo de los cantores, sin embargo, se anota a 22 generaciones de Levi hasta Hernán (un contemporáneo de David) y solamente cuatro generaciones entre el tiempo de David y la caída de Jerusalén (1 Cr. 6:33-38). Esto nuevamente se supone que demuestra el carácter no histórico de las genealogías.
Sin embargo, en lugar de ser un argumento en contra de la integridad y carácter histórico de las genealogías levíticas, estas listas son argumentos poderosos en favor del punto de vista opuesto. Si algún editor hubiera compuesto por sí mismo estas listas en la mayor parte por medio de su imaginación, hubiera tenido sumo cuidado de cualquier discrepancia. Es obvio que se da la genealogía de los cantores con el más grande de los detalles, ya que se detiene con Hernán. No tenemos idea cuántas generaciones pensaba el escritor que debían incluirse entre la época de Hernán y la caída de Jerusalén. Al dar la lista de sacerdotes para el periodo entre Leví y David, el escritor creyó conveniente incluir solo catorce nombres. Es posible que intencionalmente haya pasado por alto algunas generaciones. (Si como algunos críticos piensan, el escritor de Crónicas fue el escritor de Esdras, está claro que pasó por alto muchas generaciones en Esdras 8:1-5). Por último, debe observarse que la genealogía de Hemán traza el linaje, no de Leví sino de Israel. Por tanto, estas listas que el escritor de Crónicas ha dejado no se les debe considerar como invenciones inútiles de la imaginación, sino como archivos íntegros de una historia coherente.

Propósito

Si declaramos el punto de vista del propósito de Crónicas que defiende la escuela de la crítica negativa, y vemos en esa forma lo que no es el propósito, es posible que podamos ver más claramente lo que sí es el propósito. En primer lugar, se nos dice que el escritor de Crónicas no es un historiador, y que su obra no es historia. Se nos afirma que el propósito del escritor fue el defender el judaísmo en contra de las declaraciones de los samaritanos y de las pretenciones de los gentiles. Trató de probar que el judaísmo del siglo tercero a.C. era el único verdadero, y para poder probar esto, apeló a su antigüedad y a sus maravillosos triunfos. Pero para probar su caso, en parte tuvo que fabricar la evidencia. Por tanto, atribuye el origen de las instituciones sagradas a hombres tales como Moisés y David.
Nos encontramos en completo desacuerdo con esta declaración, ya que está basada en la presunción de que los libros no son íntegros desde el punto de vista histórico, y nos hemos esforzado por demostrar que tal conclusión no es justificable. Es muy cierto que el escritor tenía un propósito religioso. Los exiliados habían ya regresado de Babilonia, y a través de su obra el escritor trata de demostrarles la verdadera gloria de su nación como una teocracia y de mostrarles los derechos y la importancia de la dinastía davídica.
Es debido a este propósito que el escritor utiliza sus materiales en la forma en que lo hace. Por tanto, pasa la historia del Reino del Norte prácticamente en absoluto silencio, y en la vida de David, trata especialmente aquellos acontecimientos que tienen que ver con la adoración del pueblo en Sión y que son antecedentes de la construcción del templo. Debido a esta razón también, por lo que toca a la vida de Salomón, es el templo y su dedicación más bien que los acontecimientos personales en su vida, lo que recibe el énfasis central. Por lo mismo, también hace énfasis en la obra de aquellos reyes que se opusieron a la idolatría, como Asa, Josafat, Ezequías y Josías, y le da prominencia a la adoración formal de la teocracia, los cantores del templo, los Levitas y sus funciones, y todo lo que tenía que ver con tal adoración. Hace énfasis en la importancia de la dinastía davídica debido a su valor para el bienestar de la teocracia. Espera convencerlos de la verdadera bendición que vendrá recordándole al pueblo la gloria de lo que Dios les ha dado, y advirtiéndole que esto vendrá sólo por medio de la obediencia de los principios teocráticos por Dios.
Esto no significa que los libros sean inútiles como historia. Ni significa tampoco que los hechos hayan sido desfigurados para servir un propósito apologético. Los libros se escribieron con un propósito específico, un propósito que era noble y digno de encomio. Pero se tuvo la intención de que llevaran a cabo tal propósito no por medios injustos, sino justos. Son historia verdadera.

Análisis

I. 1 Crónicas 1:1-9:44. Material genealógico

(1) 1:1-54. Generaciones de épocas patriarcales.
(2) 2:1-3:24. Los doce hijos de Israel.
(3) 4:1-23. La familia de Judá.
(4) 4:24-43. Los hijos de Simeón.
(5) 5:1-26. Los hijos de Rubén, Gad y Manasés.
(6) 5:27-6:66. Las familias de Leví.
(7) 7:1-40. Las familias de Isacar, Benjamín, Neftalí, la mitad de Manasés, Efraín, Aser.
(8) 8:1-40. Benjamín; Genealogía de la casa de Saúl.
(9) 9:1-44. La familia de Saúl.

II. 1 Crónicas 10:1-29:30. El reinado de David
(1) 10:1-14. Los últimos días y muerte de Saúl.
(2) 11:1-12:40. La captura de Jerusalén. Los héroes de David.
(3) 13:1-16:43. El arca tra’lda de Kirjath-Jeraim a Sión. Salmos de gratitud de David a Dios.
(4) 17:1-27. A David se le prohíbe construir el templo. Su trono será establecido.
(5) 18:1-20:7. El relato de las conquistas de David.
(6) 21:1-22:1. El censo del pueblo.
(7) 22:2-19. Los preparativos para la construcción del templo.
(8) 23: l-26:32. El arreglo de los levitas.
(9) 27:1-34. La organización del gobierno.
(10) 28:1-29:30. Las últimas instrucciones de David y su muerte.

III. 2 Crónicas 1:1-9:31. El reinado de Salomón

(1) 1:17. La teofanía en Gabaón. Sabiduría y riqueza de Salomón.
(2) 2:1-18. Las preparaciones de Salomón para la construcción del templo.
(3) 3: 1-5:1. La construcción del templo.
(4) 5:2-7:22. La dedicación del templo.
(5) 8:1-9:28. Varias actividades de Salomón.

IV. 2 Crónicas 10:1-36:23. La historia de Sudá hasta su calda

(1) 10:1-12:16. El levantamiento de las tribus y el reinado de Roboam.
(2) 13:1-22. El reinado de Abías.
(3) 14:1-16:14. El reinado de Asa.
(4) 17:1-20:37. El reinado de Josafat.
(5) 21:1-20. El reinado de Joram.
(6) 22:1-20. Ocozías y Atalía.
(7) 23:1-24:27. El reinado de Joás.
(8) 25:1-28. Amasias.
(9) 26:1-23. El reinado de Uzías (Azarias).
(10) 27:1-9. El reinado de Jotam.
(11) 28: 1-27. El reinado de Acaz.
(12) 29:1-32:33. El reinado de Ezequías. (13) 33:1-25. Manasés y Amón.
(14) 34:1-35:27. El reinado de Josías.
(15) 36: 1-23. La destrucción de Judá y el cautiverio.

NOTAS DEL CAPITULO VEINTINUEVE

1. “The Date and Personality of the Chronicle”, JBL 40(1921), págs. 104-124. Este artículo contiene una discusión especialmente valiosa sobre la genealogía en 1 Crónicas 3:19-21.
2. He seguido a Keil muy de cerca al discutir este asunto.
3. Esta sección trata sobre las objeciones presentadas en contra de la historicidad de las genealogías levíticas en 1 Crónicas 6. Aun cuando algo del material contenido en esta lista aparece también en Samuel y Reyes, sin embargo, una lista paralela como tal no aparece allí, por esa razón, la he tratado bajo este encabezado.
Análisis