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Biblioteca
Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO VEINTISEIS


ESTER

Nombre

El libro toma su nombre de su personaje principal ‘ester. Esta es una palabra persa que significa “estrella”. El nombre hebreo de Ester fue Hadhassah, que significa “mirto” (2:7).

Escritor

De acuerdo con el Baba Bathra l5a, “los hombres de la sinagoga escribieron. . . el rollo de Ester”. Josefo (Antigüedades 11:6:1) consideraba a Mardoqueo como el escritor y parece ser que esta opinión la compartían en la sinagoga. En favor de esto algunas veces se ha insistido que en los (últimos dos capítulos de Ester se hace mención a las cartas y escritos de Marodoqueo. Pero no existe evidencia alguna de que estas cartas o escritos haya constituido el libro de Ester o aun alguna parte de éste. Además, a la luz del 10:3 parece más bien claro que Mardoqueo no fue el escritor del libro.
Ibn Ezra sugirió que el escritor original había sido Mardoqueo. Pensaba que éste se habla dado cuenta de que a los persas les gustaría tener una copia del libro para sus archivos oficiales, y que substituirían el nombre de sus ídolos por el nombre de Dios. Para prevenir el que tal cosa sucediera, Mardoqueo deliberadamente omitió el nombre de Dios. Esto es ingenioso, pero demuestra definitivamente un punto de vista muy bajo sobre la naturaleza de las Escrituras.
El hecho en verdad es que no sabemos quién fue el escritor. Parece ser que vivió más bien en Persia que en Palestina, ya que exhibe una familiaridad tan intima con la vida persa y sus costumbres. Sin duda que al componer Ester utilizó algunos de los manuscritos de Mardoqueo (9:20) y de los libros de las Crónicas de los Reyes de Media y Persia (2:23, 10:12) y probablemente también de la tradición oral. Tales fueron evidentemente sus fuentes históricas.
Es sumamente difícil el poder precisar cuando vivió y trabajó este escritor anónimo del libro de Ester. De acuerdo con el 10:2, el libro se escribió después de la muerte de Asuero (Xerxes). De hecho, cuando éste se compuso quedó escrita la historia oficial de Jerjes. Generalmente se acepta como la fecha del asesinato de Jerjes el año 465 a.C.
El 1:1 parece indicar que Jerjes era bien conocido de los lectores. Además, el conocimiento exacto de Persia parece indicarnos una fecha poco después de la muerte de Asuero (o Jerjes). Por tanto, es mejor considerar que el escritor vivió aproximadamente durante la última mitad del siglo quinto a.C. pero de esto no podemos estar seguros.

Historicidad del libro

Entre los judíos al libro de Ester generalmente se le considera en alta estima. Así es sin duda, en el Talmud de Jerusalén (Megilla se dice que mientras los profetas y los escritos no lleguen a nada (yivtol), el Pentateuco y Ester (y el Halachot?) nunca perecerían. Sin embargo existen algunas declaraciones talmúdicas acerca de que Ester no mancha las manos (esto es, no es canónico).
Muchos eruditos modernos niegan en forma absoluta la historicidad del libro y lo consideran únicamente como un romance histórico. Así por ejemplo, Cornill declara, “El expositor cristiano del Antiguo Testamento preferiría pasar por alto el libro de Ester por completo, y de cualquier manera no le interesa ocuparse de él más que lo que sea absolutamente necesario; porque aun cuando este libro es valioso para nosotros como un documento para la historia de la religión, al recibirlo en la colección de los escritos sagrados los organizadores del Canon cometieron una seria equivocación. En este lugar se muestra las peores y más desvaforables [sic] características del judaísmo sin ninguna mascara; y fue solamente en Alejandría donde se sintió la necesidad absoluta de cubrir los más horrorosos lugares desnudos con un par de parches religiosos” (Introduction, pág. 257).
No todos los escritores son tan violentos en su condenación del libro como Jo es Cornill. Ewald ha dicho que al pasar de otros libros del Antiguo Testamento a Ester, “caemos del cielo a la tierra”. Driver es mucho más cuidadoso, y mientras que él también considera a! libro más bien como una historia, cuando menos cree que “el escritor demuestra estar bien informado de las instituciones y costumbres persas; y no comete anacronismos tales como los que ocurren en Tobías o Judit; y el carácter de Jerjes, tal como él lo describe, está de acuerdo con la historia” (IOT, pág. 453).
¿Cuáles son entonces las objeciones principales a la historicidad del libro?
(1) El autor consideró a Jerjes como el sucesor inmediato de Nabucodonosor. Esta objeción está basada en el 2:5, 6, el cual se supone que enseña que a Mardoqueo se le había llevado de Jerusalén por orden de Nabucodonosor en el destierro de Joaquín. Por tanto, durante la época de Jerjes, Mardoqueo tendría más de 100 años. La objeción continúa diciendo que ya que el escritor no deseaba representar a Mardoqueo como con más de 100 años, es obvio que no conocía la historia. Evidentemente creía que Jerjes había reinado poco tiempo después de la época de Nabucodonosor. Pero esto no concuerda. Si uno solamente leyera el 2:5, 6 cuidadosamente podría observarse que el que fue llevado de Jerusalén no fue Mardoqueo sino Cis, el tatarabuelo de Mardoqueo. El pronombre relativo “el cual” del versículo 6 no se refiere a Mardoqueo sino a Cis. Esta supuesta dificultad por lo tanto se desvanece por completo.
(2) Más importante todavía es la objeción que afirma que, de acuerdo con Herodotus 111:84, Jerjes II pudo haber tenido solamente una esposa de la familia de “siete”, por tanto Ester la judía no pudo haber sido su reina. Técnicamente puede haber sido cierto que el rey al seleccionar una esposa estaba limitado a las seis nobles familias pero en realidad el rey hacía como bien le parecía (cf. Herodotus 111:31). Además, estos reglamentos en Herodotus 111:84 parecen referirse solamente al sucesor de Pseudo-Smerdis, esto es, Darlo, y aparentemente él tenla por esposa no solo a una hija de las “siete” sino también a varias otras.
(3) Se dice que la esposa de Jerjes fue Amestris, y no Ester. Esta mujer se distinguió por su crueldad y no se le debe identificar con
Ester, aun cuando algunos críticos parecen pensar que Ester era también lo suficientemente cruel. En el segundo año de su reinado Jerjes salió en contra de Egipto y lo dominó, En el tercer año de su reinado convocó una Asamblea para considerar una expedición en contra de Grecia (Herodotus VII:8, cf. con Est. 1:3) parece que esta es la Asamblea mencionada por Herodotus, siendo el ano 483 a.C.). En el año 480 Jerjes realizó su expedición en contra de Grecia, pero regresó derrotado. En el séptimo año del rey, Ester fue hecha reina (Ester 2:16 y siguientes). Considerando la posición y carácter de Jerjes, bien podemos creer que él pudo haber tenido más de una esposa.
(4) Se dice que no es muy probable que el rey hubiera enviado decretos en idiomas distintos, tal como lo declara el 1:22; 3:12 8:9. Pero las objeciones a este procedimiento son subjetivas. Cada día es más evidente el hecho de que los judíos estaban profusamente distribuidos por toda Persia, y no parece existir razón suficiente para negar la historicidad de estas declaraciones.
(5) Se ha objetado que hubiera sido increíble la matanza de los 75.000 enemigos de los judíos (9:16 y también 9:6, 12, 15). La Septuaginta nos da el número de 15.000 y por tanto muchos eruditos la prefieren. Al mismo tiempo, una masacre tal como esta no es en verdad una rareza en aquellos tiempos y países del Oriente.
(6) Se cree que no es exacto el origen de la fiesta del Purim tal como se presenta en Ester, ya que la palabra pur no se usa con este sentido en Persa.1 Puede ser que haya sido la costumbre en las fiestas persas la de dar regalos. Pudo muy bien haber sucedido que en su celebración, los judíos hubieran guardado algunas de las costumbres persas. Pero con excepción de esto no existe razón alguna para negar la exactitud del 9:22.
P. Jensen y Zimmern han asumido que existe una base mitológica para la narración. Esta tenia que ver con la conquista de las deidades elamitas por los dioses de Babilonia y también con la victoria de Marduk sobre el caos. Así entonces, Aman corresponde a Human, Vashti a Mashti, Ester a Ishtar, Mardoqueo a Marduk. Se supone que también Aman significa la deidad del caos. Sin embargo Gunkel ha puesto en tela de duda esta opinión. El nombre de Ester probablemente proviene del persa Stara (“estrella”), Y Mardoqueo es un nombre personal bastante común.
No es muy popular hoy en día la teoría mitológica, pero la opinión de que Ester es un romance si es bastante popular. Eissfeldt cree que este es el mismo tipo de historia que las narraciones en Daniel 1-6. Sin embargo, a la luz de la extraordinaria exactitud histórica y geográfica del libro, y en vista del carácter extremadamente débil de los argumentos que se aducen en contra de su historicidad, y en consideración del hecho que el libro manifiesta ser una historia clara y carece de la fantasía que caracteriza a los romances, nosotros creemos que la única interpretación correcta es considerar a esta obra como puramente histórica.

Propósito

Es perfectamente cierto que en el libro de Ester no se menciona el nombre de Dios. Sin embargo, esto no es razón suficiente para dudar de su canonicidad. Debemos observar también que no se menciona la oración, ni la alabanza, ni tampoco existe ninguna mención directa sobre la adoración a Dios. Por otra parte, debemos considerar la ordenanza del ayuno (5:16) como que contiene cuanto menos cierta acepción religiosa, y en el 9:31 “el fin de los ayunos y de su clamor” es una frase que probablemente también tiene implicaciones religiosas. Especialmente las palabras “su clamor” parece implicar una súplica pidiendo ayuda, aparentemente dirigida a Dios. De cualquier manera, el 4:14 seguramente parece enseñar la doctrina de una providencia soberana. A la luz de estos hechos no es correcto decir que el libro de Ester sea de contenido puramente de carácter secular. ¿Pero a qué se debe que no se menciona el nombre de Dios? ¿Por qué no existe más énfasis sobre el servicio y la adoración a Jehová? La contestación no es fácil. La línea de pensamiento que a continuación sigue es probable que sugiera la respuesta correcta.
Cuando en 539 Ciro conquistó a Babilonia encontró que los judíos estaban listos para volver a Palestina. Asimismo les dio permiso para regresar y reconstruir su templo en Jerusalén. Muchos de los judíos regresaron, pero muchos otros no. Se quedaron aún durante muchos siglos después; hasta en la era cristiana se encontraba judíos en el valle de la Mesopotamia. Es muy probable que debamos reconocer a Daniel entre aquellos judíos que permanecieron.
En el octavo capitulo de Daniel, el profeta se ye a si mismo como una visión en Susa, el palacio, el cual está en Persia. Es muy probable que los reyes de Babilonia hayan enviado a los judíos a Persia o que hubieran permitido que algunos de ellos emigraran allá. Leemos que cuando capturaron a Israel, el rey asirio colocó a algunos de ellos en la ciudad de los medos (2 R. 17:6). Por tanto, pudo haber existido una población judía en Persia aún desde la época del primer cautiverio. Estos judíos que estaban en Persia aparentemente no deseaban regresar a Palestina. No querían abandonar a Persia e iniciar la marcha hacia la tierra prometida. Podríamos decir que su espíritu teocrático era débil. Pero aun así constituían el pueblo escogido de Dios. Sin embargo, no fue a través de ellos que la salvación prometida había de venir al mundo, pero a pesar de este hecho, Dios no los había rechazado. Aún continuaría vigilándolos y protegiéndolos de sus enemigos y de la injusta opresión. Y de ellos habría de venir la gran fiesta del Purim. Pero ya que estos judíos no estaban ya en la línea teocrática, por así decir, no se asocia con ellos el Nombre del Dios del pacto. El libro de Ester sirve entonces para el propósito de manifestar cómo es que la Providencia divina gobierna todas las cosas: aun en un país lejano el pueblo de Dios permanece en sus manos. Pero ya que están en este país lejano y distante, y no en la tierra prometida, no se menciona su nombre. Al hacernos que contemplemos las obras de la providencia, el libro después de todo, vuelve nuestros ojos a Dios, quien determina el destino de los hombres y de las naciones.

Unidad del libro

Varios eruditos (por ejemplo Eissfeldt, Steuernagel) consideran al 9:20-32 como un comentario. El 9:19 creen ellos que forma una conclusión apropiada del libro. Los judíos que estaban en el campo celebraban el día decimocuarto y aquellos de la ciudad en el decimoquinto de Adar. Pero se dice que aparece una diferencia en el 9:20-32. Se cree que el lenguaje es más afectado y complicado (Eissfeldt) que en la primera parte del libro. También se piensa que la distinción entre los judíos de la ciudad y del campo no se establece ya, sino que todos deben celebrar en el décimocuarto y décimoquinto de Adar. Se nos dice que la práctica había sido cambiada, y que se añadió el 9:20-32 únicamente para justificar este cambio de práctica.
Es necesario echar fuera también el capitulo 10:1-3, ya que su estilo analístico no encaja bien con el estilo de romance-narración. La frase “libro de la historia de los Reyes de Media y Persia” se dice que suena demasiado a “libro de la historia de los Reyes de Israel y Judá” en el libro de Reyes. Por tanto, algunos han negado la historicidad de esta referencia.
Como contestación a estas afirmaciones nosotros podemos declarar que por lo que toca al cambio de estilo en el 9:20-32 se debe al carácter de resumen de esta sección. No podemos tampoco encontrar ningún cambio en las prescripciones con respecto a la celebración del Purim. El 9:21 simplemente condensa todo lo que había sido dicho antes. En el 9:17-19 se nos ha dicho que los judíos de la ciudad el décimoquinto. Entonces, el 9:20-21 (compárese también los versículos 22, 27, “estos dos días”, 28, 31) narra que Mardoqueo envió cartas a todos los judíos—cerca y lejos—para que guardasen estos dos días. Me es imposible ver alguna evidencia en favor del supuesto cambio de esta práctica. Si el supuesto cambio se encuentra aquí, ¿a qué se debe que los judíos que por tanto tiempo habían guardado esta festividad, no se dieron cuenta de la discrepancia mucho antes? Por lo que toca al carácter histórico del capítulo 10, su mera presencia demuestra que el libro de Ester no es únicamente una historia. Si su presencia resulta tan incongruente con un “romance”, ¿a qué se debe que un redactor la hubiera colocado allí? Parece que no existe ninguna base objetiva para rechazar el 9:20-32 o 10:1-3.


NOTA DEL CAPITULO VEINTISEIS

1. Zimmern afirmaba que pur tenia relación con la palabra babilónica puhru (“asamblea”). Pero Gunkel indicó que era imposible establecer tal relación. Probablemente pur se deriva del asirio puru (“suerte”)