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Biblioteca
Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO VEINTE

PROVERBIOS


Nombre

En la Biblia hebrea, el titulo es “Los proverbios <<mishele>> de Salomón, el hijo de David, rey de Israel” (1:1). La palabra mashal indica un dicho breve, expresivo que declara sabiduría. Estrictamente hablando, es una representación o comparación. Raven lo define bien al decir “una declaración sentenciosa, sintética o antitética de un principio que cubre muchos casos” (Introducción, pág. 267). La palabra tiene una fuerza más amplia que el término en español “proverbio”. No se limita a una “máxima” sino más bien está relacionado a un dicho. La Septuaginta tiene el titulo paromiae Salomontos (“proverbios” o “parábolas” de Salomón), y la Vulgata Liber Proverbiorum (el Libro de los Proverbios).

Escritor

El mismo libro de Proverbios no exhibe falta de ninguna clase de indicación acerca de su paternidad literaria, ya que se menciona la paternidad de por lo menos seis partes. Aparte del titulo general, en el 1:1, encontramos: “Los Proverbios de Salomón” (10:1), “Las palabras de los sabios” (22:17), “también estas cosas pertenecen a los sabios” (24:23), “también estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequias, Rey de Judá” (he’-ti’qu) (25:1), “palabras de Agur, hijo de Jaqué: la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal” (30:1), “palabras del rey Lemuel, la profecía con que le enseñó su madre” (31:3).
A través de una investigación de estas indicaciones, se podrá ver que el libro no declara ser en su totalidad la obra de Salomón. Por otra parte, no existe razón alguna para dudar sobre la integridad de estos títulos y el no suponer que la mayor parte del libro sea en realidad de Salomón. De acuerdo con 1 Reyes 4:32, “propuso 3.000 parábolas; y sus versos fueron 1.005”. Evidentemente entonces, Salomón pronunció muchos proverbios más que aquellos que registran las Escrituras. Pero el mismo Salomón probablemente escribió por lo menos una sección del presente libro. En Proverbios 22:21, 22, existe un pasaje que parece ser de particular importancia con relación a esto. En el v. 20 el escritor pregunta, “¿No te he escrito tres veces en consejos y ciencia?” (halo’chathavti lecha shalishim). Es cierto que está en duda el verdadero significado de shalishim, pero esto no afecta el punto principal. En este lugar, el escritor, quien acaba de citar algunos dichos pronunciados por los hombres sabios,1 declara que él ha escrito muchas cosas. Además, la persona a quien el escritor se refiere es también un individuo (“te he escrito), y este singular está de acuerdo con el “hijo mío” de las porciones salomónicas. Es muy posible, entonces, que Salomón mismo haya escrito los capítulos 10-24.
Durante el reinado de Ezequías, sus escribas editaron esta sección y le agregaron los capítulos 1-9, que eran salomónicos. Esta actividad de los hombres de Ezequías causó tal impresión en la tradición judía que leemos en el Baba Bathra 15a, “Ezequías” y su compañía escribieron los Proverbios”. Sin embargo, ellos probablemente consideraron a estos hombres únicamente como editores, quienes también habían agregado 25-29, y tal punto de vista es probablemente correcto. Es casi seguro también, que más tarde se agregaron los últimos dos capítulos, lo cual hizo un editor final del libro. Quiénes fueron los escritores, esto es, Agur y Lemuel, no lo sabemos.
Aquellas selecciones del libro que se atribuyen a los sabios, representan evidentemente sabiduría inspirada que anteriormente ya había sido declarada en Israel por hombres devotos. Como se ha indicado anteriormente, estos hombres fueron quizá predecesores de Salomón, y puede ser que este último haya escrito esta sección cuando se escribió primeramente. Por otra parte, debemos admitir que es imposible poner demasiada importancia en el 22:20 y que la persona que ahí habla pudo haber sido uno de los sabios. Si esto es así, entonces estas secciones, esto es, 22:17-24:34, fueron inserta das por los editores y se desconoce su fecha. De cualquier manera, es necesario considerarlas como proverbios inspirados.
Debemos observar que el punto de vista de los padres de la iglesia primitiva, esto es, que Salomón era el escritor del libro entero, es incorrecta. Ellos adoptaron este punto de vista debido a la vaguedad o ausencia de los títulos de los capítulos 30 y 31, en los manuscritos griegos y latinos.
En su mayoría los críticos modernos niegan la paternidad literaria salomónica al libro de Proverbios. De acuerdo con Eissfeldt, la última porción del libro es 1:1-9 al capítulo 18. Esta sección contiene grandes pasajes, tales como el capítulo 2, el cual es básicamente una oración. Además de esto, la forma en que se personifica a la sabiduría y a la perversidad, probablemente manifiestan la influencia griega. Es posible también que ’etun (7:16), sea una forma hebrea del griego othone (“tapicería”). Por tanto, esta sección no puede ser más temprana que el siglo tercero o cuarto a.C., y ya que esta es la sección más reciente, el libro en su forma actual no se pudo haber originado antes del siglo cuarto a.C.
Es necesario hacer varias declaraciones acerca de esta opinión. La personificación de la prudencia y de la perversidad, no necesariamente indica una influencia filosófica griega. También los hebreos poseían un sentido filosófico, aunque más bien estaba dirigido hacia los asuntos prácticos de la vida diaria. Es muy probable que en el Libro de Proverbios estemos presenciando una filosofía en desarrollo. Pero la forma de expresión es puramente semítica. Por tanto, la dimensión de un pasaje, por ejemplo el capítulo 2, no se debe explicar como debida a la influencia griega, sino al asunto en cuestión. Por lo que toca a la palabra ’etun, es incierta su etimología; es interesante el observar que Salomón habla de un ’etun egipcio. Es posible que esta palabra haya sido propiedad común de varios idiomas.
Por lo que respecta al 10:1-22:16, Eissfeldt considera que la presencia de palabras arameas (por ejemplo, hesedh, “afrenta”, 14:34; nahath, “ir hacia abajo”, 17:10; racac, “quebrar”, 18:24; gibbel, “recibir”, 19:20), impide asignar una fecha preexílica para la recopilación de esta sección. Sin embargo, puede que en esta sección existan proverbios que sean sumamente antiguos. Pero siempre debemos hacer énfasis en el hecho de que la presencia de arameísmos en el Antiguo Testamento, no es indicación alguna de la fecha del documento en cuestión. Así por ejemplo, nahath aparece en el texto del Ras-Shamra (Gordon «8:31, “tu cayado está cayendo”»). Racac aparece en Isaías 8:9, así como en Job 34:24, todas ellas preexilicas. Qibbel aparece con una fuerza diferente en Éxodo 26:5 y 36:12, la cual se asemeja a su significado en Acadio griego antiguo. Esta apelación lingüística por lo tanto, no respalda en realidad el argumento de Eissfeldt.
Se piensa que la tercera colección (22:17-24:22), por lo menos hasta donde el 22:17-23:12 se refiere, está basada en la Sabiduría Egipcia de Amenémope. Eissfeldt cree que diez de los once proverbios de esta sección, han sido tomados literalmente, en parte, de Amenémope. Se cree que la colección egipcia es un modelo para toda la colección, en el sentido que tienen treinta capítulos (casas), y Eissfeldt afirma que debemos interpretar en 22:20 como expresión del propósito del escritor al presentar treinta proverbios 2 El admite que sólo como una tercera parte de la sección corresponde a Amenémope, y que las otras dos terceras partes, son bien de origen israelita u obtenidos de algún otro lado (p. ej., 23:13, 14, de la enseñanza de Achikar). Ya que está muy en claro la imitación de un original egipcio, debemos asignar esta sección a la época preexílica.
Debemos hacer algunos comentarios como contestación a este punto de vista. Es obvio que existe una relación formal entre Proverbios 22:17-23:12 y La Sabiduría de Amenémope, pero que Proverbios esté basado en esta fuente egipcia, de ninguna manera está claro. Por una parte, aun cuando estos proverbios egipcios retrocedan a los principios del primer milenio a.C., el lenguaje en el cual fueron escritos parece manifestar que se escribieron algún tiempo después. Entonces, si a Proverbios 1:24 se le consideraba como salomónico en la época de Ezequías (y pienso que podemos deducir legítimamente esta conclusión del 25:1, aun cuando el 25:1 reciba una fecha de un período considerablemente más tardío, lo cual parece ser injustificado), seguramente parece ser que Proverbios fue anterior a Amenémope.
Es necesario que observemos, además, que en Amenémope existe un politeísmo que hubiera sido sumamente repulsivo al estricto monoteísmo de Israel. ¿Cómo es posible que el escritor de Proverbios, quien sin duda era un hombre de elevado carácter, haya sentido atracción hacia tal fuente? Y además, podemos observar de paso, ya que la Sabiduría de Amenémope es un documento de consejos, para jóvenes que buscan servicio civil, y está más o menos relacionado en el pensamiento, ¿a qué se debe que el escritor de Proverbios haya compuesto simplemente sus proverbios en una forma tan poco sistemática? Si en realidad él sintió tanta atracción hacia Amenémope en primer lugar como para llegar a usarlo, ¿cómo explicar tal uso? También es verdaderamente difícil creer que el escritor hubiera tomado el 22:17-23:12 de Amenémope y después el 23:13, 14 de una fuente babilónica, Achikar. ¿Cuál hubiera sido el objeto de esto?
Por tanto, es evidente, que si alguno tomó algo del otro, esto fue por parte de Amenémope. Esto queda respaldado también por el hecho de que el contenido del 22:17-23:12 contiene una relación directa a otras partes de Proverbios. Compara 22:17 “Inclina tu oído”, con el 5:1 y el 7:1; 22:17, “palabras de  los sabios”, con el 1:6 y el 24:23; 22:17, “pon tu corazón”, con el 2:1 y siguientes; 22:20, “consejos y ciencia”, con el 8:6: 22:27; "quitar tu cama" con el 20:16; 23:4 “no trabajes por ser rico”, con el 15:27; 23:4, “pon coto a tu prudencia”, con el 3:5,7 y el 26: 12; 23:5 “las riquezas hacerse han alas”, con el 27:24; 23:6, “mal ojo" con el 28:22.
La frase “término antiguo” (22:28; 23:10), que no aparece en ningún otro lugar en Proverbios, es obvio que se deriva de Deuteronomio 19:14 y 27:17, y parece ser que Amenémope lo entendió mal habiendo leído aparentemente ’almana (“huérfano”), en lugar de ’olam.
Debemos asimismo observar, que la interpretación de Eissfeldt sobre el 22:20 es dudosa. En primer lugar, por ningún motivo ha quedado en claro que haya treinta proverbios en el 22:17-23:12; yo más bien me inclino a pensar que no existen sino veintisiete. Aparentemente, Amenémope leyó la palabra shilshom (¿“ayudante”?) como sheloshim (“treinta”). Por tanto, el mal entendimiento estuvo de parte del egipcio. Ya que hay aproximadamente treinta proverbios en esta sección, Amenémope compuso su obra en treinta partes. Parece estar más de acuerdo con la evidencia el considerar a Amenémope como dependiente de Proverbios antes que lo contrario.
Eissfeldt admite que la colocación, 25-29, puede que sea tan antigua como el titulo lo indica. A Agur (30:1), se le identifica como un miembro de la tribu árabe Massa (On. 25:14), a la cual se dice que también Lemuel (31:1) pertenece. Es imposible para nosotros decir cuán antiguas son estas secciones.
Se dice que el verdadero papel que Salomón desempeñó en todo esto es muy insignificante. Se afirma que la tradición de la paternidad literaria salomónica no es una guía digna de confianza, sino que está solamente basada en una declaración de 1 Reyes 4:32. Esta declaración de Eissfeldt puede considerársela como una representación exacta de la crítica moderna. Como hemos tratado de indicar, no creemos que esta sea una posición justificada.

Posición en el Canon

De acuerdo con una declaración en el Talmud (Shabbath, 30b, existía cierta duda entre los rabinos acerca de la canonicidad de Proverbios. La declaración dice: “Y también trataron de esconder «Ignwz» el Libro de Proverbios, porque sus palabras se contradecían unas a otras: ¿Y por qué razón no se escondió?”. Enseguida viene la declaración que Eclesiastés también se examinó y se encontró satisfactorio. Las supuestas contradicciones en Proverbios fueron las declaraciones “nunca respondas al necio según su necedad” (26:5). Luego la declaración continúa, “no existe ninguna dificultad; una se refiere a las cosas de la ley y la otra a los asuntos seculares”. Apenas es justificado que se preste seria atención a la objeción rabínica a la que se hace mención en este pasaje Talmúdico.
Evidentemente, el Nuevo Testamento utiliza el lenguaje del libro. Compárese Romanos 13:15 con Proverbios 1:16; Hebreos 12:5 con Proverbios 3:11; Santiago 4:6 con Proverbios 3:24; 1 Pedro 4:8 con Proverbios 10:12; 1 Pedro 4:18 con Proverbios 11:13; 1 Pedro 5:5
con Proverbios 3:34; 2 Pedro 2:22 con Proverbios 26:11.
En la Biblia hebrea, Proverbios está colocado entre los Salmos y Job, pero en la Septuaginta y en la Vulgata los Salmos están colodados entre Job y Proverbios.

Análisis

I. Proverbios 1:1-9:18. La alabanza de la sabiduría

El contenido de esta sección es como sigue: introducción a la sección, indicando su propósito, esto es, el impartir sabiduría y conocimiento verdaderos o divinos, 1:1-6; nueva declaración del tema de toda la sección (y. 7), sin duda que es el libro entero, y advertencias acerca de pecados de violencia, 1:7-19; la sabiduría personificada: dama en contra de sus enemigos, 1:20-22; se presentan las bendiciones que la verdadera sabiduría trae consigo 3:1-20; promesas de cuidado divino para aquellos que poseen verdadera sabiduría, 3:1-26; consejos prácticos sobre las relaciones de un padre para su hijo, 4:1-5:6; exhortación a la fidelidad en el matrimonio, 5:7-23; la necedad de convertirse en fiador del prójimo es indicada, 6:1-5; la necedad del perezoso es descrita, 6:6-11; la naturaleza perversa del hombre malvado es demostrado, 6:12-19; una advertencia general en contra del adulterio, 6:20-35; una ilustración de la advertencia anterior, 7:1-27; nuevamente la sabiduría es personificada: ella indica las bendiciones que trae a los que la poseen, 8:1-36; la sabiduría y la necedad personificadas y contrastadas, 9:1-18.
Esta sección exhibe el carácter de una instrucción presentada por un padre a su hijo (compárese “hijo mío”). Los pensamientos se desarrollan por medio de una forma extensa y se presentan desde distintos puntos de vista. Delitzsch ha indicado una similitud entre esta sección y Deuteronomio: “Así como el Deuteronomio quería que la nueva generación tomara a pecho el torah mosaico, lo mismo aquí el autor hace énfasis para que sus oyentes pongan atención al torah de la sabiduría”.

II. Proverbios 10:1-22:16. Proverbios varios de Salomón

Esta sección está caracterizada por el hecho de que cada versículo contiene un proverbio completo, consistiendo de dos miembros, cada miembro posee (en hebreo solamente tres o cuatro palabras, por ejemplo, 10:1-

El hijo sabio alegra al padre:
Y el hijo necio es tristeza de su madre.

Existe una excepción, el 19:7, el cual contiene 3 miembros; tal vez esta forma (esto es, el distich) es la forma salomónica característica para un proverbio. Como se puede ver en el 10:1, los dos miembros exhiben un paralelismo antitético, y este tipo de paralelismo caracteriza a toda la sección.
Driver nos indica que el segundo miembro declara una razón (16:12, 26), o propósito (13:14, 15, 24), o completa el pensamiento (12:9; 15:16, 17), o comienza con ‘‘ciertamente’’ (11:31). Driver también indica que en esta sección predominan los aspectos más felices de la vida; “parece ser que prevalece la prosperidad y que la virtud se recompensa uniformemente”. Muchos de los proverbios también advierten en contra del mal uso de la lengua. En esta vida a los hombres se le recompensa de acuerdo con sus acciones.

III. Proverbios 22:17-24:22. Varios deberes y reglas

Las admoniciones que aquí se presentan se describen como “palabras de los sabios”. Por lo que toca a forma, estos proverbios en su mayor parte son tetrastichs (cuatro miembros) y aun más largos. También estos proverbios están dirigidos a “hijo mío”, y exhiben más o menos un argumento consecutivo con énfasis oratórico. Las máximas aquí contenidas tratan sobre muchos asuntos y son de un carácter práctico.

IV. Proverbios 24:23-24. Más palabras de los sabios

Esta sección sirve como un apéndice al 22:17-24:22, y exhibe la misma variedad de forma que aquella sección.

V. Proverbios 25:1-29:27- Dichos varios de Salomón

En realidad este es un apéndice al 10:1-22:16. Hasta donde podemos discernir el arreglo, parece que estos proverbios están agrupados de acuerdo con la semejanza de la materia. Nuevamente observamos que aquí no predomina el paralelismo antitético, sino que prevalece la comparación, por ejemplo 26:8-

Como quien liga la piedra en la honda
Así hace el que al necio da honra.

Muchos de estos proverbios son idénticos a los que se encuentran en el 10:1-22:16.
Alguien ha presentado la objeción de que el verbo que se traduce como “copiaron” (‘thq) en el 25:1 nunca ha tenido ese sentido en el idioma primitivo, donde siempre significa “quitar” (p. ej., Gn. 12:8). Por tanto, a menudo se concluye, que la presencia de este verbo indica una fecha tardía para el título. Pero esto no necesariamente es así. En el Ras-Shamra ‘thq tiene aun un sentido distinto, “pasar” (de tiempo). En consiguiente, es posible que el verbo se haya utilizado todo el tiempo con varias acepciones. Desafortunadamente, no aparece con suficiente frecuencia como para permitirle a uno hablar con certeza.

VI. Proverbios 30:1-33. Las palabras de Agur

Los versículos 1 al 4 se presentan como un oráculo, e indican la conclusión de un escéptico sobre la imposibilidad de conocer a Dios. Esto se contesta, 30:5-6, por medio de una invitación a considerar la revelación de Dios, y una oración 30:7-9, para que el que suplica sea preservado. Los versículos 10 al 33 consisten de nueve grupos, los llamados proverbios “numéricos”, en los cuales el número 4 es conspicuo, por ejemplo, 30:15b-

Tres cosas hay que nunca se hartan;
Aun la cuarta nunca dice, basta.

VII. Proverbios 31:1-9. Las palabras de Lemuel.

Estos proverbios están dirigidos al rey por su madre, quien le invita a la moderación, a la castidad y a la rectitud.

VIII. Proverbios 31:10-31. Un Acróstico en alabanza de la mujer virtuosa

Los versículos en esta hermosa sección están arreglados en orden alfabético.

NOTAS DEL CAPITULO VEINTE

1. Es posible que esta referencia a los sabios no sea una indicación de la paternidad literaria, sino más bien sólo muestra que las palabras expresadas por el escritor son palabras que han sido aprobadas y seguidas por los sabios, o que están de acuerdo con las declaraciones de los hombres sabios.
2. El estaría de acuerdo con Erman y Gressmann al corregir el presente shilshom a sheloshim (“treinta”).