CAPÍTULO CATORCE

ISAIAS

Nombre

El libro lleva el nombre del mismo profeta. En el título, el nombre aparece como yesha’yah (también en el Baba Bathra l4b). Sin embargo, en el texto de la profecía y también en otras partes del Antiguo Testamento, ocurre en una forma más larga, yesha’yahu, aun cuando ocurre también la forma más corta (cf. 1 Cr. 3:21; Esd. 8:7, 19; Neh. 11:7). Este nombre puede ser una composición de yesha’ (salvación), y yahu (Jehová). Por tanto probablemente significa “Jehová es salvación”. En la Septuaginta el nombre es Hesaias y el latín tiene Esaias o Isaías.

Escritor

El asunto de la paternidad literaria de la profecía de Isaías ha sido objeto de gran discusión por la erudición moderna. La posición que en este libro se adopta es la de que Isaías mismo escribió toda la profecía, y en corto lapso se darán las razones para haber adoptado esta opinión. Para poder apreciar la naturaleza y la importancia del problema, será necesario repasar brevemente la historia de la crítica literaria del libro.
(1) El Talmud. Baba Bathra 15a declara, “Ezequias y su compañía escribieron Isaías, Proverbios, el Cantar de los Cantares y Eclesiastés”. ¿Cuál es la explicación de esta declaración? El contexto pone en claro que el verbo “escribió” (ktb) tiene un amplio significado, y evidentemente se utiliza en el sentido de “editó” o “publicó”. También la frase “Ezequias y su compañía”, evidentemente se debe tomar como una referencia a los contemporáneos de Ezequias quienes vivieron más que él, y por tanto es equivalente a la expresión “hombres de Ezequias” en Proverbios 25:1. Por tanto, de acuerdo con el Talmud, no se niega de ninguna manera a Isaías la paternidad literaria de la profecía; solamente se atribuye a la compañía de Exequias la colección de las profecías.
Tampoco el arreglo de las profecías en el Baba Bathra 14b niega en ningún sentido, la paternidad literaria a Isaías. Porque ya hemos observado (véase pág. 171) la razón teológica de esta clasificación. Además, la intención fue evidentemente la de conectar a Jeremías y Ezequiel como contemporáneos por una parte, y a Isaías y a los Doce (por lo menos algunos de estos) como contemporáneos por otra parte. Porque el idioma del pasaje es, “Jeremías y Ezequiel; Isaías y los Doce”
(2) Moisés ben Samuel Ibn-Gekatilla (c. 110 d.C.). A este autor se le conoce por referencias a sus comentarios en las obras de Ibn Ezra. Aparentemente consideraba a las profecías de la primera parte de Isaías como pertenecientes al tiempo de Ezequias. Las de la segunda parte las asignaba al periodo del segundo templo. El mismo Ibn Ezra escribió (véase pág. 122) un brillante comentario sobre Isaías, en el cual negaba la paternidad literaria de Isaías sobre los capítulos 40-66.
(3) El período de la destructiva critica moderna. Este período comienza en 1780, veintisiete años después de la aparición de la obra de Astruc. Más o menos en ese año, J. B. Koppe, en la edición alemana del comentario de Lowth, sugirió en una nota que el capítulo 50 podía haber sido la obra de Ezequiel o de alguien más que vivió en la época del exilio. En el año 1789, apareció el comentario de Doederlein, en el cual se negaba la paternidad literaria de Isaías sobre los capítulos 40-66. Eichhorn hizo la misma negación. Rosen- mueller indicó que si Isaías no era el escritor de los capítulos 40-66, tampoco pudo él haber escrito las profecías que tenían que ver con Babilonia en la primera parte del libro.
Por un tiempo se creyó que los capítulos 40-66 eran la obra de muchos escritores. Hubo también algunos que afirmaban la unidad de estos capítulos, pero negaban que Isaías hubiera sido su escritor. De estos últimos era Wilhelm Gesenius, quien produjo una fuerte defensa en favor de la unidad de estos capítulos. El sostenía (Cornmentar, II, 1819) que los capítulos eran la obra de un profeta anónimo que vivió cerca del final del exilio.
Durante el siglo diecinueve, la erudición estaba dividida básicamente en dos grupos. Por una parte, estaban aquellos que negaban que Isaías era el escritor de toda la profecía. Se atribulan los capítulos 40-66 cuanto menos, al tiempo del exilio, y se les consideraba como la obra de un gran personaje desconocido, el llamado “Segundo Isaías”, el cual algunos exaltaban como el primer proclamador del verdadero monoteísmo. El punto de vista negativo fue popularizado en 1889 por Jorge Adams Smith, cuyas conferencias sobre Isaías han tenido muchas ediciones y han ejercido una influencia tremenda en todo el mundo de habla inglesa. Por otra parte, habían aquellos que mantenían la paternidad literaria de Isaías para toda la profecía. Tales como Moritz, Drechsler, Carlos Pablo Caspari, H. A. Hahn, Rodolfo Stier, Franz Delitzsch (quien más tarde modificó en algo su opinión) y José Addison Alexander. En las manos de estos hombres, la exégesis de Isaías alcanzó su más grande altura.
(4) La escuela de Bernhard Duhm. En 1892, Duhm, profesor de Teología en Basel, sacó a luz un comentario que dio muestras de tener una influencia revolucionaria en el estudio de Isaías. Duhm sostuvo que hablan tres etapas importantes en la recopilación de Isaías: la colección del 1-12 y 13-23, la unión de los grupos 1-12, 13-23, 24-35, y su terminación hasta la adición de 36-39, y finalmente, la adición del 40-66. A cada una de estas etapas en la recopilación no necesariamente se le tiene que considerar como la obra de un solo hombre. Más bien, cada paso en si puede tener una larga historia, y el primer redactor probablemente vivió alrededor del primer siglo a.C. Esta fecha tan tardía es errónea, como quedó comprobado por el descubrimiento (1947) del Rollo Qumrán de Isaías, el cual posiblemente sea anterior al primer siglo a.C.
De particular importancia es el hecho que Duhm restringió el limite del segundo Isaías a 40-66, y estos capítulos, con la excepción de los famosos pasajes sobre el “siervo”, él creía que habían sido escritos por alguien que había vivido cerca del 540 a.C., no en Babilonia, sino probablemente en Líbano o en la parte norte de Fenicia. Por lo que toca a 55-60, Duhm declaró que habían sido compuestos por alguien que probablemente había vivido en Jerusalén poco antes de la época de la actividad de Nehemías. A este escritor desconocido
Duhm lo designaría como el “Trito-Isaías”. Básicamente por lo tanto, según él, tenemos un Isaías, un segundo Isaías y LIII tercer Isaías. Esta división triple vino a ser la base de una gran parte del estudio subsecuente de la profecía en su mayor parte, la noble obra de Isaías llegó a ser considerada como “una pequeña biblioteca de literatura profética” (Marti).
(5) La escuela “historia de la tradición”. Básica a esta posición es la presunción de que la literatura de los hebreos estaba organizada en distintos tipos, y que se podía distinguir a cada uno de estos fácilmente por medio de ciertas características. Cada tipo exhibía ciertas fórmulas de introducción y terminación, pensamientos característicos, y también alguna función en la vida del pueblo. La forma original de las declaraciones proféticas fue la palabra hablada (véase pág. 170). La influencia del estudio de la religión comparada, a menudo ha llevado a los seguidores de la critica-forma a exhibir una percepción exegética correcta, la cual no se encontró en algunos que escribían desde el punto de vista del antiguo liberalismo.
(6) El “segundo Isaías” de Torrey. En el año de 1928, se publicó una obra por Carlos Cutler Torrey de la Universidad de Yale, titulada, The Second Isaiah. Torrey alegaba que los capítulos 34-66 (con la excepción del 36-39) eran todos la obra de un escritor que vivió en Palestina. Torrey considera que la doble aparición de la palabra “Ciro” y las palabras “Babilonia” y “Caldea” son interpolaciones que deben ser eliminadas del texto. En la obra de Torrey tenernos un fuerte argumento en favor de la unidad de la sección 40-66 y también en favor de Palestina como el lugar de su composición.
(7) La obra de Karl Elliger. Este escritor ha escrito tres importantes libros sobre Isaías. Ha tratado de defender la posición de que la sección 56-66 proviene de la mano de un escritor que vivió hacia el fin del sexto siglo a.C., un escritor acerca del cual podemos aprender algo, y que ha compuesto el famoso pasaje del 52:13—53:12, y cuya mano se encuentra no sólo en los otros pasajes relativos al “siervo”, sino también en otras partes de la sección 40-55.
El repaso anterior del curso de la critica literaria se ha basado en tres artículos tomados de Studies in Isaiah (1954) escritos por este autor. En esta obra, se ha hecho un esfuerzo por bosquejar en detalle el curso de la crítica literaria con respecto a Isaías, desde el tiem0 de José Addison Alexander hasta nuestros días. Se desea que esta obra sirva como una introducción al estudio de la profecía.
A la luz del largo curso de la crítica literaria, este escritor se encuentra imposibilitado para aceptar las opiniones de la escuela moderna. El punto de vista que en este libro se adopta, es que Isaías, el hijo de Amos, es el escritor de toda la profecía. Las razones para adoptar tal posición son las siguientes:
(1) En el Nuevo Testamento existen más referencias a Isaías que a todos los profetas juntos, y esto se hace de tal manera, que no queda lugar a duda que a los ojos del Nuevo Testamento Isaías fue el escritor de toda la profecía. En Juan 12:38, se declara que a pesar de los milagros que Jesús había llevado a cabo, la gente no creía en El, para que “la palabra de Isaías el profeta” se pudiera cumplir. En seguida viene una referencia a Isaías 53:1. Esto va seguido por una explicación (v. 39) de por qué la gente no creía, y esta explicación es una referencia a Isaías 6:9 (“otra vez dijo Isaías”). En seguida sigue la sorprendente declaración, “Estas cosas (esto es, las referencias al “segundo” y al “primero” Isaías) dijo Isaías cuando vio su gloria y habló de él” (v. 41). Así también, en Juan 12:38-41, el pasaje se refiere a ambas partes de Isaías y se le atribuyen al hombre como el escritor.
En Romanos 9:27-33, Pablo hace abundante uso de la profecía de Isaías. En el v. 27 dice, “También Isaías clama tocante a Israel”. De acuerdo con Pablo, es el profeta mismo quien proclamó este mensaje y su proclamación se describe como un clamor. En seguida sigue una referencia a Isaías 10. Y después se introduce una referencia a Isaías 1:9 con las palabras “Y como antes dijo Isaías”. En el v. 32, Pablo usa el lenguaje de Isaías 8:14 (en parte), y en el v. 33 hace mención de Isaías 28:16.
En Romanos 10:16-21, Pablo introduce la sección con las palabras “Como está escrito” (v. 15a), y esto va seguido por una referencia a Isaías 52:7a. En el v. 16 aparecen las palabras “Isaías dice”, y esto va seguido por una referencia a Isaías 53:1. Después sigue la declaración, “Isaías determinadamente dice”, y una referencia a Isaías 65:1. En seguida se presenta una referencia a Isaías 65:2 con las palabras “de Israel dice”. Este pasaje en Romanos es instructivo para mostrar cOmo consideraba Pablo la relación entre Isaías 52 y 53. En este punto, el Nuevo Testamento refuta la idea de que Isaías 53 no tiene ninguna relación con lo que le precede.

Resumen de la Evidencia en el Nuevo Testamento

(Citas de Isaías por nombre)
www.iglesiareformada.com
Biblioteca
Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.


Pasaje en N. T.

Mateo 3:3
Mateo 8:17
Matco 12:17
Mateo 13:14
Matco 15:7
Marcos 1:2
Marcos 7:6
Lucas 3:4

Lucas 4:17
Juan 1:23
Juan 12:38
Juan 12:39
Juan 12:41
Hechos 8:28
Hechos 8:30
Hechos 8:32

Pasaje citado

40:3
53:4
42:1
6:9,10
29:13
40:3
29:13

40:3-5
61:1, 2
40:3
53:1
6:9,10
53:1; 6:9,10
53:7-8
53:7-8
53:7-8


Fuente1
II
II (III)
II
I
I
II
I

II
III
II
II (III)
I
I, II
II (III)
II (III)
II (III)
Manera de presentar
la referencia

el profeta Isaías
Isaías el profeta
Isaías el profeta
la profecía de Isaías
Isaías profetizó
en Isaías el profeta
Isaías profetizó
en el libro de las palabras de Isaías el profeta
el libro del profeta Isaías
el profeta Isaías
Isaías el profeta
otra vez dijo Isaías
Isaías-dijo-vio-habló
leyendo a Isaías el profeta
leyendo al profeta  Isaías
el pasaje de la escritura
Nota: Los antecedentes de este acontecimiento, ilustran y cumplen Isaías 56:3-7.
Hechos 28:25 


Romanos 9:27 
Romanos 9:29 

Bien ha hablado el Espíritu Santo a través de Isaías el profeta2
Isaías clama
Como antes dijo Isaías



6:9, 10
10:22, 23
1:9
I
I
I
Nota: Romanos 9 y 10 contienen muchas alusiones al lenguaje de Isaías, y ecos del mismo.
Romanos 10:16
Romanos 10:20
Isaías dice
Isaías determinadamente dice
53:1

65:1
II(III)

III
La naturaleza de estas citas y la forma en que el lenguaje de Isaías aparece en el Nuevo Testamento ponen muy en claro el hecho de que todo el libro estaba ante los escritores inspirados del Nuevo Testamento y que ellos lo consideraron como la palabra del profeta Isaías. Para todo creyente cristiano, este testimonio del Nuevo Testamento debe ser decisivo.
(2) La tradición de la paternidad literaria de Isaías aparece tan temprano como Ecciesiasticus. En el 49:17-25 leemos, “El (esto es, Isaías) confortó a los que se lamentaban en Sión. Les mostró las cosas que habrían de ser hasta el fin del tiempo y las cosas escondidas o que siempre vinieron”. Al hablar acerca del consuelo de Isaías para aquellos que se lamentaban en Sión (a propósito, no Babilonia), la traducción de Ben Sira utiliza la misma palabra griega para confortar (parakalein) que se usa en la Septuaginta de Isaías 40:1 y 61:1, 2. Así también el original hebreo utiliza la misma palabra (wayyinnahem) como lo hace Isaías. Debe observarse que esta es la primera aparición de una tradición acerca de la paternidad literaria de Isaías, y esta primera aparición le asigna la obra a Isaías. No se menciona nada sobre un “profeta del exilio”. Así pues, el llamado “más grande” de los profetas de Israel, el supuesto “segundo Isaías” es desconocido por Ecclesiasticus. Y si alguien estaba interesado en los grandes profetas, ese fue el hijo de Sirac. Por otra parte, él nos habla de “Isaías el profeta”, quien fue grande y fiel a su visión”, “quien vio por el espíritu de poder”. Tal lenguaje basado en Isaías 11:2, indica la más elevada de las alabanzas. Esto también da lugar a otro problema.

Si el “segundo Isaías” fue tan grande, de acuerdo con algunos, el más grande de los profetas, un hombre que se supone presentó la más excelsa doctrina de Dios que el mundo jamás ha presenciado, a qué se debe que decreció tan rápidamente que para la época de Ecclesiasticus ya había desaparecido por completo? Por otra parte, ,a qué se debe que la estatura del Isaías del siglo octavo, quien de acuerdo con la crítica de ninguna manera fue el más grande de todos los profetas, creciera tan tremendamente hasta el punto que Ecclesiasticus le otorgara tan elevada alabanza? Este es un fenómeno sin paralelo en la historia de la literatura, y aquellos que niega la paternidad literaria de Isaías, necesitan darle una explicación satisfactoria.
(3) El encabezado de la profecía (1:1), se da con el propósito de que sirva para todo el libro. Este encabezado describe al libro como una visión (hazon) de Isaías el hijo de Amós, teniendo que ver con Judá y especialmente con Jerusalén, y habiendo sido vista en una ocasión especifica. Isaías mismo probablemente añadió este título. Si el libro fue obra de editores posteriores, entonces se levanta la pregunta, ¿qué les llevó a asignar tan definitivamente el libro a Isaías el hijo de Amos?
(a) En su Geschichte der althebräischen literatur (1906, págs 156-159), Karl Budde sostiene que originalmente, los escritos de Isaías (1:39) y aquellos del “gran desconocido” no poseían relación alguna los unos con los otros. En esa época, los libros estaban divididos en las categorías de grandes, medianos y chicos. (Esta suposición de Budde, de paso, es absolutamente injustificada. No existe evidencia alguna para respaldarla). Los dos libros grandes, Jeremías y Ezequiel estaban escritos ambos en un solo rollo. Habían dos libros de tamaño pequeño, uno para Isaías, y uno anónimo (esto es, Isaías 40-66). Estos dos estaban escritos en un solo rollo con el siguiente orden como resultado: Jeremías, Ezequiel, Isaías, los Doce. Budde apela al Baba Bathra 14b como evidencia. Pero la teoría carece en lo absoluto de respaldo objetivo, y ocasiona varias preguntas. ¿A qué se debe que el segundo libro de tamaño mediano haya sido anónimo? Cuando los editores de acuerdo con la crítica, estaban colocando encabezados sobre los libros proféticos, aun sobre uno tan corto como Abdias, ¿a qué se debe que a ésta, la mayor de todas las profecías, no le haya asignado ningún encabezado? ¿Y por qué a Isaías 13 los editores le dieron el encabezado de, “carga de Babilonia, que vio Isaías hijo de Amoz”?
(b) A menudo se supone que algunos discípulos que escribieron en el espíritu de Isaías pudieron haber incluido sus propios oráculos en la colección de sus profecías. Así entonces, el segundo Isaías, se dice que recibió la influencia del primero, y que el tercer Isaías recibió la influencia del segundo. Alrededor de cada uno se desarrolló un grupo de discípulos. Editores posteriores incorporaron todas estas declaraciones bajo el nombre de Isaías. Esta teoría, con una que otra modificación, es probablemente la que más adeptos tiene hoy en día. Como contestación diríamos que está basada sobre la especulación y adivinación. Además, silos editores coleccionaron tantas declaraciones que en realidad fueron pronunciadas por varias personas, y publicadas después bajo el nombre de Isaías, hicieron algo muy deshonesto. Porque como hemos visto, el encabezado (1:1) que estos editores añadieron al libro es muy específico, y da la impresión de que todo el libro es la visión que Isaías el hijo de Amoz vio acerca de asuntos específicos en una ocasión especifica.
(c) De acuerdo con E. J. Kissane, aparentemente existió en Babilonia un profeta que coleccionó todas las profecías de Isaías que ahora se encucn1rai del 1-34. A esta sección él le añadió las ideas de Isaías en su propio idioma. Después de transcurridos dos siglos, algunas de las ideas de Isaías habían perdido ya su atractivo, especialmente sus advertencias acerca de la destrucción. Por tanto, este profeta desconocido, hizo énfasis en las profecías del retorno.
Pero Isaías 40-66 es mucho más que una simple repetición de enseñanzas anteriores de Isaías. Es más bien una expansión y un desarrollo de algunas de estas enseñanzas. Además, se introducen ternas sobre los cuales la sección de Isaías 1-39, no dice nada. De hecho, las nuevas ideas se destacan tan claramente que uno esperaría que el nombre de algún escritor del exilio, más que el de Isaías, apareciera añadido al libro. Así también, los últimos capítulos contienen denunciación así como esperanza. Debe observarse también, que la anonimidad es contraria a la naturaleza de la profecía. Tenla que conocerse la identidad del profeta, para poder recibirlo como un embajador de Dios. Fue suficiente, en el caso del profeta desconocido que se le apareció a Eli, que Eli conociera su nombre. Pero cuando el profeta escribió para el beneficio de aquellos con quienes no podía llegar a tener contacto personal, era esencial que se diera a conocer su identidad, para que se pudiera recibir su mensaje como una declaración llena de autoridad proveniente de un embajador auténtico de Jehová. Es completamente contrario a todo el genio de la enseñanza bíblica, el postular la existencia de profetas escritores  anónimos. La existencia de los “profetas anteriores”, no modifica la fuerza de esta declaración.
A manera de conclusión, silos capítulos 40-66 no fueron escritos por Isaías, ¿cómo podemos explicar el hecho que el encabezado los atribuye a Isaías? La crítica negativa no parece tener una percepción muy clara de los tremendos problemas comprendidos en este asunto.
(4) El escritor de Isaías 40-66 fue un personaje originario de Palestina. El escritor no manifiesta familiaridad alguna con la tierra o la religión de Babilonia tal como lo podíamos esperar de uno que hubiera morado entre los cautivos. Pero si habla de Jerusalén y las montañas de Palestina, y menciona a algunos de los árboles que son nativos de Palestina, por ejemplo, el cedro, el ciprés, el roble (44:14, 41:19). En el 43:14, Jehová habla de enviar a Babilonia, un pasaje que está dirigido claramente a los que no están en Babilonia. En el 41:9, el profeta le había a Israel como la simiente de Abraham, la cual Jehová ha tornado de los términos de la tierra. Una frase como “términos de la tierra”, solamente pudo haber sido empleada por uno que estaba en la tierra prometida. Lo mismo se puede decir del 45:22. En el 46:11, frases tales como “desde el oriente” y “de tierra lejana” son más fáciles de comprender cuando se hablan desde un punto de vista de Palestina, más que uno de Babilonia. Pero el 52:11 es conclusivo. La frase “de ahí” demuestra claramente que este pasaje no fue escrito en Babilonia.
(5) Existen pasajes en los capítulos 40-66 que no encajan en la época del exilio. Podemos mencionar ahora uno o dos de ellos; otros los discutiremos bajo el subtítulo de análisis. En el 62:6, los muros de Jerusalén están aún en pie. En el 40:9, las ciudades de Judá, así como Sión aún existen. ¿Cómo es posible que se haya escrito un pasaje como éste durante el exilio? (Cf. también 43:6; 48:1-5; etc.).
(6) Si uno comienza a separar o dividir Isaías, es imposible terminar con dos o aun tres divisiones. Se ve uno forzado a continuar analizando y dividiendo hasta que permanezca solo un conglomerado de fragmentos. La historia de la crítica literaria de Isaías ha mostrado que el fin de tal proceso divisivo es, en realidad, el escepticismo.
(7) Los argumentos que generalmente se aducen para rechazar los capítulos 40-66 de Isaías, son los siguientes: que no se menciona el nombre de Isaías en estos capítulos, que no encajan en la época de Isaías, y que están escritos en un estilo de hebreo diferente al de las profecías genuinas de Isaías. Es cierto que no se menciona el nombre de Isaías en la sección del 40-66, pero cuando se considera el propósito de estos capítulos (véase más adelante la sección Propósito), es fácil comprender por qué el nombre no aparece. Con respecto a la declaración que la sección del 40-66 no encaja en la época de Isaías, se puede decir que la teoría que está más libre de dificultad, es que el anciano Isaías, bajo la inspiración del Espíritu Santo, anticipó la ocasión en que su pueblo estaría en la esclavitud y seria libertado (véase la sección Propósito) por medio de una poderosa salvación. En otras palabras, cuando se toma en consideración el propósito de estos capítulos, se dará cuenta uno que la objeción carece de relevancia. Por último, las diferencias lingüísticas y de estilo, no son tan grandes como algunas veces se piensa. La razón de estas diferencias se encuentra más que nada en la materia que aquí se trata, el carácter profético y escatológico de esta sección.
(8) Existe una unidad en la profecía que a menudo se pasa por alto. Hay palabras y expresiones que son comunes a ambas partes. Así por ejemplo, la frase “El Santo de Israel” como una designación de Dios, refleja la gran impresión hecha en el profeta por la majestuosa visión el en templo. Esta impresión es tan indeleble, que en los capítulos 1-39, Isaías usa la frase doce veces y en la sección del 40-66, la utiliza catorce veces. En otras partes del Antiguo Testamento aparece cinco veces. Otras palabras también caracterizan a ambas porciones de la profecía, por ejemplo; “zarza”, “decepciones”, “escoria”, “dice Jehová” (yo’mar); (cf. también 40:5 con 1:20; 43:13 con 14:27; 65:25 con 11:9; etc.). Bajo la sección de Análisis se indicarán otras similaridades. La importancia del 36-39 no se debe pasar tampoco por alto. Estos capítulos constituyen un puente de conexión o eslabón entre el período asirio primitivo, y un periodo babilonio posterior. Sirven como una hermosa introducción a la última sección grandiosa del libro.
(9) Existen pasajes en Sofonías, Nahum, Jeremías y Zacarías, que parecen reflejar algunas partes del 40-66 y por tanto indican que la porción posterior de Isaías ya existía cuando estos profetas escribieron. Aquellos que niegan la paternidad literaria de Isaías sobre estos capítulos alegan sin embargo, generalmente hasta donde llegan a darse cuenta del punto, que el 40-66 hizo uso de otros profetas. Estos pasajes serán discutidos bajo la sección Análisis (véase también SI).
Nuestro propósito en el bosquejo anterior, ha sido el presentar en forma breve algunas de las razones principales del por qué creemos que Isaías fue el escritor de todo el libro que lleva su nombre (porque todo el libro, como ahora está compuesto, lleva su nombre). Nos llama la atención el hecho de que la critica negativa habiendo negado a Isaías la paternidad literaria del libro completo, hasta ahora haya estado imposibilitada para ponerse de acuerdo acerca de quién fue el escritor. Por supuesto que lo que decide el asunto es el testimonio inequívoco del Nuevo Testamento. Pero también creemos que al tomar en consideración el propósito de todo el libro, se podrá ver que la teoría que está más libre de dificultad es aquella que considera a Isaías como el escritor de la sección de los capítulos 40-66. Tenemos la intención de presentar el propósito del libro en unas pocas palabras solamente, ya que es por medio de un análisis que mejor se puede apreciar la profunda unidad interna y la armonía de esta gran profecía.

Propósito

El propósito de esta noble profecía es enseñar la verdad de que la salvación es por gracia, esto es, que es de Dios y no del hombre. Esto toma cuerpo en el nombre mismo del profeta, pero se enseña claramente en sus declaraciones. En el primer capitulo aparecen las palabras “Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia” (v. 27). Estc versículo introduce ci tema sobre ci cual ci profeta habla continuamefltc. Sin duda se pueden considerar los capítulos 40-66 como una exposición general de este pensamiento.
El ministerio de Isaías se llevó a cabo en un momento crítico de la historia de Judá. El poder asirio se estaba levantando, y a la luz de este hecho, aparecieron dos grupos dentro de la nación. Uno trataba de aliarse con Egipto y el otro con Asiria. Sin embargo, Isaías prohibió las alianzas humanas y exhortó a la nación a que confiara en Jehová. Como una señal de liberación, proclamó el nacimiento del Mesías y profetizó acerca de la naturaleza de su reino. En la última porción de su profecía (40-66) presentó la marcha espiritual y el destino del pueblo de Dios.

Análisis

I. Isaías 1:1—12:6. Profecías acerca de Judá y Jerusalén

(1) 1:1-31. La gran denuncia (Ewald). El versículo 1 constituye un titulo general, designado para servir como introducción a todo el libro y presentando a la vez el carácter, el escritor, la materia y la fecha. El capitulo cumple con el propósito de mostrar la relación entre los pecados del pueblo y sus sufrimientos, y la necesidad de más castigos para su purificación. En los vv. 2-9 se habla de la corrupción de la nación como un resultado de la separación de Dios y la causa verdadera de las calamidades que están aquejando al pueblo. En los vv. 10-20, se declara la relación de esta corrupción con la práctica religiosa mostrando a la vez que estos ritos, desempeñados con un corazón alejado de Dios, no poseen ningún valor. Los vv. 21-3 1 establecen el contraste entre la corrupción moral actual con la gloria anterior de la ciudad y también con el futuro en el cual los gobernantes malvados serán destruidos.
Las primeras dos partes del capitulo están relacionadas por la doble referencia a Sodoma y Gomorra (vv. 9, 10). La tercera parte (v. 21) se presenta con un clamor el cual requiere de la descripción anterior para una adecuada comprensión. Este capitulo, el cual es en realidad una composición continua coherente, se aplica mejor no a alguna crisis en particular, sino más bien sirve como una introducción general, presentando una serie de acontecimientos que el pueblo de Dios tendrá que experimentar en más de una crisis. Isaías probablemente lo escribió durante la invasión de Senaquerib a Judá.
Como evidencias de la unidad del libro, el lector deberá comparar l: 11,13 con el 61:8; 1:14 con el 43:24; 1:14-19 con el 43:26; 1:15 con el 59:3; 1:20 con el 40:5 y 58:14; 1:29 con el 65:3 y 66:17.
(2) 2:1--4:6. El reinado del Mesías y los juicios sobre el pueblo. El 2:1 constituye un titulo de introducción para la presente profecía; los vv. 2-4, la exaltación del pueblo de Dios como una fuente de instrucción en la verdadera religión; los vv. 5-4:1, la condición del pueblo en la época de Isaías. Las alianzas con naciones extranjeras han ocasionado grandes males, y por tanto el castigo habrá de venir. El 2:9-11 se refiere a una humillación del pueblo, los vv. 12-17 hablan del Día del Señor en el cual El será ensalzado, y las cosas en las que el hombre confía serán abatidas los vv. 18-29 declaran la destrucción de los ídolos. Los principales de Judá están por ser abatidos 2:17; y esto se debe al pecado de estos lideres, 8:15, y se prueba cómo a las mujeres de Judá les halaga el orgullo y el lujo, 3:16—4:1. En el 4:2-6 Isaías cierra esta sección volviendo al tema Mesiánico, mostrando la condición interna de la iglesia cuando el Mesías regrese.
Debemos comparar los siguientes pasajes: 2:3 con el 51:4; 2:2 con el 56:7; 3:17 con el 47:3. El capitulo 2:2-4 se encuentra con algunas variaciones también en Miqueas 4:1-3. Es difícil de precisar la relación exacta de los dos pasajes. Probablemente Isaías basó sus declaraciones en las de Miqueas, aun cuando al hacer esto, efectuó ciertas variaciones. Debemos también observar la similitud del lenguaje con el pasaje del Joel 4:9-11. Es muy probable que haya habido una corriente profética de la cual se alimentaron Joel, Miqueas e Isaías. Lo que debemos recordar es que al escoger el lenguaje, cada profeta recibió la inspiración divina. Por tanto, debemos considerar a cada profecía como inspirada y auténtica.
(3) 5:1-30. Las iniquidades prevalecientes de Judá. Los versículos 1-7, contienen una parábola que lleva el propósito de presentar la situación altamente favorecida del pueblo, y su fracaso; los vv. 8-30, explican la parábola. Se declaran abiertamente los pecados del pueblo y el infortunio que les habrá de venir y esto va seguido por el anuncio del castigo de Jehová.
De acuerdo con Eissfeldt, el 5:25-30 y el 9:8-21 se compaginan así como el 5:8-24 y el l0:1-4a. Esto se debe ala frase, “Con todo esto, no ha cesado su furor”, etc. (5:25; 9:12, 17, 21), y el ay de introducción (5:8, 11, 18, 20, 21, 22 y 10:1). Pero esta idea (aparentemente presentada primero por Ewald) no tiene ningún merito. ¿Por qué no podría un escritor usar una misma forma de expresión en más de una ocasión? El fallo de Eissfeldt simplemente destruye la unidad y el propósito del capitulo 5.
(4) 6:1-13. La visión que tuvo Isaías de Jehová. El capítulo está dividido en dos partes: la visión, vv. 1-8, y el mensaje, vv. 9-13. Es difícil determinar la relación precisa entre estas dos partes.
Debemos comparar los siguientes: 6:9 con el 42:18-20 y 43:8; 6:9-12 con el 53:1; 6:10 con el 63:17. La frase “El Santo de Israel”, tan común en todo el libro, está basada en esta majestuosa visión. Eissfeldt sostiene que este capítulo estaba colocado originalmente al principio del libro, después del encabezado del 1:1 o 2:1. Pero no existe para esta suposición ninguna evidencia objetiva. No es necesario asumir que este capítulo presenta el relato del llamamiento profético de Isaías. No existe razón alguna para asumir que el capítulo no esté en su lugar adecuado.
(5) 7:1—12:6. Profecías pronunciadas durante el reinado de Acaz. El pasaje 7:1-16, presenta una promesa de liberación de Siria e Israel, la cual también se presenta en una forma simbólica con el anuncio de la concepción milagrosa y el nacimiento del Mesías; 7:17-25, la amenaza de los males que se levantarán como resultado deja alianza con Asiria negociada por el incrédulo Acaz; 8:1-4, una renovación de la predicción de la calda de Siria e Israel en la forma de un nombre simbólico, el cual habrá de aplicarse al mismo hijo de Isaías cuya vida infantil constituye la medida del acontecomiento. En el 8:5-8, se declara que Judá también habrá de ser castigada por poner su confianza en el hombre. En el 8:9-22, habla el mismo Mesías, exhortando al pueblo a que reverencie a Jehová y a que con- suite su palabra. El 9:1-17, declara que aun cuando la obscuridad se ha asentado en la tierra, no será tal como en la primera provocación. Ha alumbrado una gran luz, existe paz universal y hay regocijo como resultado del nacimiento del Mesías divino. En el 9:8-12, el profeta retrocede a su propia época y nuevamente predice la derrota de Israel; sin embargo, 9:13-17, el pueblo no se arrepintió, por esto (9:18-21), aun cuando vinieron golpes repetidos por el desagrado de Dios, la nación parecía estarse devorando a si misma. Manasés estaba devorando a Efraín, y éste a Manasés, y juntos se levantaron contra Judá; 10:1-4, continua la descripción del estado pecaminoso de la nación; 10:5-15 introduce al asirio el cual habrá de ser la vara que se utilizará para administrar la ira de Dios. El asirio no se da cuenta de esto, pero alardea como si hubiera de conquistarlo todo por su propio esfuerzo. El 10:16-19, describe el destino del enemigo bajo la figura de una floresta que se quema y casi se consume por completo; el 10:20-23, muestra cómo solamente un remanente justo habrá de escaparse del juicio de Dios, y 10:24-34, a este residuo Isaías le infunde ánimo. El 11:1-4, dice que habrá de retoñar un vástago sobre quien vendrá el Espíritu de Jehová, y 11:5-9, el reinado justo del Mesías tendrá como resultado una absoluta paz. El 10:10-13 observa el retorno de los dispersados, y 10:14-16 a los enemigos del pueblo de Dios conquistados espiritualmente por el extendimiento del reino de Dios. En el 12:1-3, está la primera estrofa de un salmo, el pueblo adora a Dios por su salvación, y en el 12:5-6, la segunda estrofa; se exhortan el uno al otro a expresar lo que Dios ha hecho por ellos.
Deben compararse los siguientes pasajes: 8:17 con el 45:15 y 57:17; 9:2 con el 42:7; 9:20 con el 49:26; 11:1 con el 60:21: 11:1, 10 con el 53:2; 11:2 con el 42:1 y 61:1; 11:4 con el 49:2; 11:6 con el 65:25; 11:9 con el 65:25; 11:12 con el 56:8 y 62:10. Véase el análisis de Duhm de los capítulos 1-12 en Sí, págs. 47-61. Eissfeldt rechaza los siguientes pasajes como no de Isaías: 2:2-4; 9:1-6 (dudoso pero probablemente de Isaías); 11:1-9 (dudoso); 11:10-16; 12:1-6. Las bases para dudar o rechazar un pasaje, se encuentran en las ideas de los pasajes, más que en la evidencia objetiva. No hay razón por la cual Isaías, bajo inspiración divina, no haya podido pronunciar todos los pasajes del 1-12.

II. Isaías 13:1—23:8. Oráculos de juicio sobre las naciones

(1) 13:1—14:32. Se anuncia la calda de Babilonia. Jehová ordena a sus ministros que llamen a los invasores, los medos 13:1-19; se expresa una tremenda visitación de castigo sobre los babilonios, en la figura de cuerpos celestiales que cesan de dar su luz, 13:10-18; Babilonia destruida y desolada por completo, 13:19-22. En el capítulo 14, se narra nuevamente la destrucción de Babilonia y se le relaciona más definitivamente con la liberación de Israel de la esclavitud. El capitulo comienza con un cántico de triunfo sobre el enemigo caído, 14:1-8; el sorprendido mundo invisible contempla al tirano caído en profunda degradación, 14:9-20; Babilonia destruida por completo, 14:21-23; se concluye la profecía anterior, 14:24-27; se da una advertencia a los filisteos, quienes también habían sufrido por Babilonia, para que no se enorgullezcan o se regocijen prematuramente, 14:28-32.
Compárese el 14:8 con el 55:12, y 14:27 con el 43:13. Es obvio que la escuela de la crítica negativa para que pueda ser consistente a sus principios, necesita negar la paternidad literaria de Isaías a los capítulos 13, 14. Así entonces, por ejemplo, Pfeiffer atribuye solamente el 14:28-32 a Isaías, y considera que el resto se escribió mucho tiempo después de la época de Isaías. La negación de estos capítulos a Isaías, a pesar del claro testimonio del encabezado, parece ser una evidencia de la incredulidad en la profecía predictiva. Estos dos capítulos introducen una serie de discursos dirigidos en contra de las naciones enemigas de Israel. Toda la evidencia objetiva respalda el punto de vista de que son la obra de Isaías bajo inspiración divina.
(2) 15:1—16:14. La carga de Moab. El capitulo 15 es una vivida descripción de la destrucción de Moab. Los pueblos y ciudades de Moab—Ar de Moab, Kir de Moab, Hesbón—son representados como desolados y como lamentando su suerte. En el capitulo 16, se hace una exhortación a los moabitas para que nuevamente busquen la alianza con la casa de David para su liberación, vv. 16:1-6; en seguida viene una descripción de la desolación de Moab, vv. 16:7-12; y finalmente el anuncio que dentro de los siguientes tres años, será destruida la gloria de Moab, vv. 16:13, 14.
Pfeiffer considera estos capítulos como una cita textual, con ciertas omisiones, de un poema no israelita anterior, y con excepción de la piedra moabita, “el único residuo ahora existente de la literatura moabítica”, con una fecha aproximada del 540-440 a.C. Pfeiffer piensa que esta elegía, el escritor judío del oráculo la cambió a una predicción, y que finalmente un editor posterior le añadió el 16:13, 14. Pero ala profecía se le puede considerar mejor como una predicción genérica de la destrucción de Moab, declarada por el mismo Isaías sin referencia específica a ningún evento en particular por medio del cual fue producida. Por tanto, me parece prácticamente imposible el fechar la profecía con precisión.
(3) 17:1-14. La carga de Damasco. Un cuadro profético de la condena que acecha a los enemigos de Israel. Ambos, Siria y Efraín caerán, 17:1-3; se describe la destrucción de Efraín, 17:4-6; como resultado del juicio, la nación regresa a Jehová, 17:7, 8; el profeta describe aun más el juicio y presenta la razón para él, 17:9-11; los enemigos del pueblo de Dios se habrán de reunir, pero Dios los dispersará, 12-14.
(4) 18:1-7. El ay sobre Etiopía. A la nación y a todo el mundo se le informa de la inminente catástrofe, 18:1-3; y en seguida se describe a la catástrofe misma bajo la figura de una vid, madura y con fruto, y destruida repentinamente, 18:4-7. Aparentemente, este oráculo es un anuncio divino a los etíopes de que el ejército de Senaquerib será destruido por la intervención de Dios.
(5) 19:1-25. La carga de Egipto. Los egipcios se ven amenazados por la confusión, 19:1-4, y con calamidades fisicas, 19:5-10, además, un espíritu perverso ha entrado en la tierra, 19:11-17; como resultado de sus sufrimientos reconocen al verdadero Dios, 19:18-22, y se predice una bendición futura, 19:23-25.
Pfeiffer le daría al pasaje del 19:1-15, una fecha aproximada de 600-300 a.C., y el 19:16-25 aun más tarde, considerando la profecía de 9:16-22 como una referencia a la colonia judía del tercer siglo en Alejandría. Pero a los vv. 1-17 se les toma mejor como una descripción metafórica de Isaías sobre la caída de Egipto, y la segunda parte (vv. 18-25) describe bajo varias figuras el crecimiento de la verdadera religión. (Cf. el lenguaje del 19:25 con el 45:11 y 60:21; y el 19:23 con el 11:16).
(6) 20:1-6. El acercamiento de Asiria. Aquí se da una señal simbólica (el profeta camina desnudo y descalzo por tres anos) de la derrota de Egipto y Etiopia, los enemigos de Asiria. (Cf. 20:4 con el 47:3).
(7) 21:1-17. Tres cargas más. La conquista de Babilonia, 1-10; la carga de Duma, esto es, Edom o Arabia, 11, 12; la carga de Arabia, 13-17. Es mejor considerar a las últimas dos profecías como visiones genéricas vistas y declaradas por el profeta. La primera es una clara predicción de la caída de Babilonia a manos de los medos y los persas.
(8) 22:1-25. La carga del valle de la visión. Los versículos 1-14 describen a Jerusalén durante un sitio. Es difícil decir qué sitio se tiene en mente. Probablemente se refiere a la captura de Jerusalén por los asirios durante los días de Manasés. 0 quizá más bien es una descripción genérica cuyos detalles se han obtenido de varios asedios que el pueblo tuvo que soportar. Los versículos 15-25 predicen el transporte de Sebna como tesorero de la casa real. La relación entre estos versículos y los anteriores, es que a Sebna se le debe considerar como al líder del pueblo, y la profecía, aunque dirigida en contra de la nación en general, se concentra específicamente en Sebna como el líder.
Compárese 22:13 con el 56:12. Driver sugiere que Sebna pudo haber sido amigo de Egipto. Este pudo haber sido el caso; de cualquier manera, esta es la única profecía de Isaías dirigida en contra de un individuo específicamente.
(9) 23:1-18. La carga de Tiro. Se anuncia la destrucción de Tiro por medio de discursos, 1-7; es el Señor de los ejércitos el que ha planeado esta destrucción, pero serán los caldeos los que la efectúan, 8-14; durante catorce años Tiro será olvidado, 15; entonces cantará y será restaurado y su servicio estará dedicado a Jehová,
16-18.
III. Isaías 24:1—27:13. Los grandes juicios de Jehová

Estos capítulos forman una sección continua, y las interpretaciones forman casi una legión. Podemos resumir en forma breve el contenido, y después discutir la naturaleza de la sección. Observamos primero una descripción de la nación en la calamidad, como resultado de que Jehová “vacía la tierra”, 24:1-12; más algunos, “como olivo sacudido”, habrán de glorificar a Jehová en tierra extraña, 24:13-15; en seguida se da una descripción adicional del juicio y de la exaltación del Señor reinando en Sión, 25:16-23. Aparece una oración de alabanza a Dios por sus juicios pasados en el 25:1-5; y esto va seguido por el anuncio de que Jehová hará una fiesta de engordados, quitando la mascara (esto es, la ceguera espiritual
que el pueblo tiene, destruirá la muerte en victoria, y enjugará toda lágrima de todos los rostros, 25:6-9; Moab, el enemigo de Israel, será humillado, 25:10-12. En seguida viene un cántico de alabanza a Dios, ensalzando sus caminos, 26:1-19, pero aparentemente, la victoria aún no ha llegado; habrá un “breve instante”, hasta que pase la indignación. En seguida se presenta la destrucción de los enemigos de Jehová bajo la figura de la destrucción de la serpiente de mar, leviatán, 27:1-5; Israel florecerá, ya que sus sufrimientos no fueron tan grandes como los de sus enemigos, 27:6, 7; el castigo de Israel es sólo por un tiempo, 27:8, 9; sin embargo, los enemigos no recibirán misericordia, 27:10-11; el pueblo de Dios será reunido nuevamente, 27:12, 13.
Es muy difícil aplicar estos capítulos a un período específico en el ministerio de Isaías. De hecho, no poseen referencia a acontecimientos específicos. Más bien, el profeta presenta aquí su filosofía acerca de los juicios de Dios. Su propósito es ensalzar a Jehová como un gobernante supremo sobre todo. Por tanto, él trata de demostrar que Dios puede y habrá de visitar a la tierra en juicio. En esta visitación el mismo pueblo de Dios sufrirá, para que finalmente puedan ser glorificados, pero los enemigos de Dios perecerán por completo. Se presenta la bendición futura en un hermoso lenguaje como una bendición que es espiritual y evangélica. Puede ser que Isaías nunca haya pronunciado estas profecías, y que solamente las haya escrito; como pudo haber sucedido también con los capítulos 40-66. Son una profecía genérica, un cuadro de juicio y de salvación en su verdadera naturaleza, y no hay suficiente razón para negar a Isaías su paternidad literaria.
Compárese el 26:1 con el 60:18; el 26:20 con el 54:7, 8; el 27:1 con el 51:9 y el 66:16. Los críticos de la escuela negativa, le niegan a Isaías esta sección. Pfeiffer, por ejemplo, la considera tan tardía como el cuarto siglo a.C.; Driver se refiere a ella como perteneciente a la primera parte del período post-exílico; Kuenen la fecha en el cuarto siglo a.C.; Duhm y Marti en la época de Juan Hircano (134-104 a.C.). La razón básica para negar la sección a Isaías, parece ser la presencia de ideas que se piensan brotan de un punto de vista distinto (y posterior) al de Isaías (Driver). Como contestación diríamos que esta aparente diferencia de opinión, está basada en la
naturaleza de esta sección como una profecía genérica, la cual presenta el juicio de Dios y la salvación en términos universales. En esta forma constituye un escalón ascendente o una preparación para el gran mensaje de Isaías en los capítulos 40-66. ¿Por qué no pudieron haber sido reveladas estas ideas a Isaías en el siglo octavo a.C.?

IV. Isaías 28:1—35:10. Advertencias proféticas

(1) 28:1—33:24. Discursos que tratan principalmente acerca de la relación entre Judá y Asiria. Se hace un anuncio de la caída de Samaria, 28:1-6; a continuación se le habla a Jerusalén, y se indica la insensatez de confiar en Egipto, 28:7-22; los propósitos de Dios seguramente que se habrán de cumplir, 28:23, 29. También Sión será atacada, 29:5-8; se dan las causas del juicio, 29:9-16: se describe la restauración final, 29:17-24. A continuación se presenta la insensatez así como el pecado de confiar en Egipto, 30:1-7; se habla de la relación entre la falta de confianza del pueblo y su carácter y condición espiritual, 30:8-26; y finalmente, el asirio será detenido por Dios mismo, de tal manera que quede demostrado que el depender de la ayuda humana es innecesario, 30:27-33. El confiar en Egipto es insensato, ya que los egipcios no son más que hombres, 3 1:1-3; Jehová ciertamente habrá de liberar a los suyos, 3 1:4-5; por tanto, el pueblo debe volverse a El, 31:6-9. En Jehová hay bendiciones gloriosas, porque el Rey reinará en su justicia, 32:1-8; se le habla a las mujeres, porque han sido indiferentes; la desolación continuará hasta que se derrame el Espíritu de lo alto, 32:9-20. Se anuncia el fin de los asaltantes asirios, y que la restauración habrá de seguir a la desolación, 33:1-24.
Compárese el 28:5, con el 62:3; el 29:15 y el 30:1 con el 47:10 el 29:16 con el 45:9 y el 64:9; el 29:23 con el 60:21; el 32:15 con el
55:12.
(2) 34:1—35:10. Se contrasta el futuro de Edom e Israel. Los dos capítulos constituyen una profecía. El capitulo 34 consiste de una amenaza de Dios, primero, en contra de las naciones en general, y después, en particular en contra de Edom. Edom es separado parece ser, debido a que se le toma como un representante de los enemigo
de Israel, y quizá al capitulo se le puede considerar mejor como una amenza en contra del Israel espiritual, la iglesia de Dios. En el capitulo 35, se presenta un cuadro del glorioso futuro Mesiánico.
Torrey le asigna los capítulos 34, 35 al autor de los capítulos 40-66. Eissfeldt los atribuye al final del siglo sexto a.C., y piensa que su autor los modeló de acuerdo con los capítulos 40-66. Piensa a la vez, el mismo autor, que pueden pertenecer al cuarto siglo y de cualquier manera, que no es anterior al quinto siglo. Driver también le niega a Isaías la profecía, y aparentemente la asigna a los últimos años del exilio. Compare el 34:8 con el 51:11; el 35:1, 2 con el l4:8,32:15 y el 55:12; el 35:2 con el 60:13; el 35:6,7 con el 4l:17,18 y el 43:l9; el 35:8 con el 40:3,4 y el 49:11; el 35:10 con el 51:11 y el 65:19.

V. Isaías 36:1—39:8. Apéndice histórico

Senaquerib invade a Judá (cap. 36); Ezequías el rey manda traer a Isaías (37:1-5) quien declara un mensaje de consuelo (37:6-35), y el ángel de Jehová destruye al ejército asirio (37:36-38); Ezequías enferma de muerte, pero el Señor alarga su vida (38:1-8), y a continuación sigue la acción de gracias de Ezequías (38:9-22). De Babilonia vienen mensajeros a quienes se muestran los tesoros del templo (39:1, 2) e Isaías anuncia el cautiverio babilónico (39:3-8).
El lector debe observar que esta sección sirve no solo como un apéndice histórico a los capítulos 1-35, sino también como un puente o eslabón para conectar estos primeros capítulos con la última parte del libro. En la primera porción de la profecía, el antecedente ha sido el periodo asirio; en la última parte, es la época del exilio babilónico. Estos capítulos sirven como un sorprendente eslabón entre los dos. El período asirio termina, como si fuera, con el relato de la invasión de Senacherib. En seguida se nos dice de los mensajeros babilónicos, y de la profecía de Isaías acerca del cautiverio (39:3-8). En esta forma, estamos listos para la atmósfera que habremos de encontrar cuando comenzemos a leer el capítulo 40.
Se ha efectuado también una preparación más para esta transición entre el período asirio y el periodo babilónico. Como lo ha indicado Delitzsch, toda la primera parte de la profecía, es como una escalera que nos lleva a la segunda y última parte, manifestando la misma relación a ella, como el antecedente asirio en el 14:24-27 la sostiene con relación a la carga de Babilonia en los capítulos 13 y 14. Este antecedente asirio está presente a través de todo el pasaje, pero hay profecías que se extienden mucho más allá de ese tiempo. Así entonces, los capítulos 13-23 deben compararse con los capítulos 24-27, y los capítulos 28-33 con los capítulos 34-35. En la serie de profecías acerca de naciones extranjeras (caps. 13-23), las que se relacionan a Babilonia, constituyen el principio,  la parte media y el final (caps. 13-14; 21:1-10 y el 23). Así pues, el profeta, mientras vivía y trabajaba en los días de Jotam, Acaz, y Ezequías, pudo ver aquellas cosas que habrían de ocurrir en el futuro, y en esta forma, por medio de vislumbres graduales sobre el futuro, el lector está preparado para las maravillosas alturas de los capítulos 40-66.
Los capítulos 36-39, con la excepción del salmo de gratitud de Ezequías, se repiten con variaciones muy pequeñas en 2 Reyes 18:13—20:19. De acuerdo con Driver, el pasaje de Reyes fue el original, y este se usó con pequeñas variaciones por el recopilador del libro de Isaías. Pero existen razones válidas para pensar que el original era el que se encuentra en el libro de Isaías, o cuanto menos, que Isaías fue el escritor de los dos. Del pasaje en 2 Reyes 16:5, se pone en claro que el escritor de Reyes tenía el documento de Isaías ante él (cf. Is. 7:1). Nuevamente, 2 Crónicas 32:32 muestra que los acontecimientos en la vida de Ezequías fueron escritos en el libro de Isaías así como en el libro de los Reyes, lo cual parece demostrar que el extracto se hizo del libro de Isaías. (“en la visión de Isaías, sobre el libro de los Reyes”). La implicación es que el original puede encontrarse en el hazon de Isaías. Por último, la posición de estos capítulos en la profecía señala a Isaías como el escritor. Debe observarse, que la mención de la muerte de Senaquerib en el 37:37, 38, no argumenta en contra de una paternidad literaria distinta de la de Isaías, ya que probablemente Isaías vivió más tiempo que Ezequías. De acuerdo con la tradición, Isaías fue martirizado bajo el reinado de Manasés quien ascendió al trono en el año 698 a.C., y a Senaquerib lo asesinaron en el año 681 a.C.

VI. Isaías 40:1—66:24. El ser y destino de la iglesia de Dios

A los últimos veintisiete capítulos de la profecía de Isaías (y a ningún otro nombre sino al de Isaías se le ha relacionado con estos capítulos, ni siquiera por error o accidente), se les debe considerar como una unidad total. Probablemente fueron compuestos por Isaías durante la última parte de su vida, y fueron escritos, no solamente para los contemporáneos del profeta, sino también para la futura iglesia de Dios. Es una pregunta propicia a la discusión, la de que se Isaías hubiera declarado estas profecías en forma oral antes de registrarlas por escrito.
De acuerdo con muchas opiniones, el tema de esta sección es el retorno del exilio babilónico. Pero esto de ninguna manera es el tema principal, ya que las referencias a Babilonia y al exilio son mucho menos frecuentes que lo que a menudo se supone. De hecho, el profeta menciona a Egipto más que a Babilonia. Más bien, el tema de estos capítulos es la iglesia de Dios en sus relaciones con Dios y el hombre, y en sus propósitos, progreso, designio y vicisitudes. Es cierto que existen referencias a los acontecimientos en la vida del Israel histórico, tales como el llamamiento de Abraham, el éxodo de Egipto y la liberación del exilio. Pero la profecía sobrepasa en mucho los límites de los acontecimientos históricos pasados; también abarca el advenimiento del Mesías y la fortuna del Israel espiritual.
Así, por tanto, aun cuando la profecía es una unidad, es demasiado difícil analizaría. Hay una alternación entre el estimulo y la amenaza, y un sentido doble en el uso del nombre de Israel. Es indudable que esta sección abre un paréntesis. Sin embargo, este hecho de ninguna manera argumenta en contra de la posición de que toda la obra es el trabajo de un solo hombre. Tampoco este sentido de paréntesis indica en forma alguna un obstáculo o arreglo descuidado del material, ya que existe una unidad básica de estructura y punto de vista que impide tal cosa.
J. A. Alexander ha encontrado cinco grandes temas que él piensa se tratan en esta sección. Ellos son: una descripción de la nación pecaminosa, Israel; el Israel espiritual, débil en la fe, pero objeto del favor de Jehová; la liberación del exilio en Babilonia, el cual sirve como un ejemplo de tratos futuros de Dios con su pueblo; el advenimiento del Mesías; el carácter de la nueva dispensación
A continuación, simplemente, presentaremos el contenido de cada capitulo. El triple análisis comúnmente aceptado, 40-48, 49-57, 59-66, basado en la aparición de la frase “no hay paz, dice Jehová, para los malos”, es demasiado mecánico. En el SI, páginas 47-61, he tratado de indicar por qué no debe existir separación después del capitulo 55. Los principios de la escuela historia de la tradición, (véase pág. 229), están basados en presuposiciones imposibles de admitir.
(1) Capítulo 40. Aquí se da una promesa general de bendición y consolación. Al pueblo se le ordena prepararse para una aparición nueva y gloriosa de Jehová, 1-8; quien habrá de venir con mano fuerte, pero como tierno pastor a su pueblo, 9-11. Que estas pro- mesas son fidedignas, queda demostrado por una apelación a la sabiduría y poder de Dios, así como a su absoluta exaltación sobre todas las cosas y a su independencia del hombre, 12-17. Además, El está muy por encima de los ídolos de los hombres, 18-25. Su poder absoluto está presente para la ayuda de su pueblo 26-31.
(2) Capítulo 41. Aun cuando hay naciones hostiles a Israel, perecerán ante el pueblo escogido, 1-16; Israel es débil, pero Jehová le protegerá y libertará, 17-29.
La referencia a los ídolos en estos capítulos no es indicación del lugar donde fueron escritos, ya que lo que el profeta ataca, es la idolatría en general (cf. 41:7 con Jer. 10:1-16). Es probable que una descripción más completa en Jeremías sea indicación del lugar anterior en tiempo que ocupa Isaías, pero esto es dudoso. Por lo que toca a la relación entre Isaías 40-66 y Jeremías, el lector mismo debe comparar los pasajes expuestos en las dos columnas abajo:

                                                Isaías                           Jeremías

44:12-15                     10:1-16
46:7 3                          3:3
48:6                             11:19
53                                 6:15
56:11
56:9—57:11a
65:17                           Reproches de Jeremías
66:15                           3:16
10:1-16                        4:13



No es posible dar mucha preponderancia a este argumento en defensa de la prioridad de los pasajes de Isaías. Sin embargo, parece ser que en ciertos lugares, especialmente en Jeremías 50, 51, existe, como Delitzsch lo expresó un mosaico de profecías de Isaías. Por lo general, hasta donde esta comparación pueda ser capaz de probar algo, nos indica la primicia de los pasajes que son obra de Isaías. (Cf. también Is. 47:8-10 con Sof. 2:15 e Is. 17:1, 7; 66:20 con Sof. 3:10).
(3) Capítulo 42. El siervo de Jehová aparece como el salvador de la humanidad. Se describe su forma pacifica y bondadosa de actuar, 1-5, y luego se declaran los efectos espirituales de su obra, 6-9. Esta en realidad, es la obra de Dios, y por eso se le debe alabar, 10-17. Sin embargo, la nación ha sido infiel, y por tanto se encuentra en dificultades, es un pueblo robado y saqueado y sobre quien se ha vertido la ira de Dios, 18-25.
La figura del “siervo” en este capitulo, es probablemente la de las naciones y su cabeza, el Mesías. En los versículos 1-9, la cabeza, el Mesías está al frente, pero del v. 18 en adelante, aparece la nación misma en su condición pecaminosa. Esta idea de un grupo y su cabeza en uno, también se encuentra en la concepción del profeta, Deuteronomio 18:15. Dentro de los límites de Isaías 40-55 existen cuatro pasajes que tratan acerca de la figura misteriosa, el “siervo de Jehová”. Estos son 42:1-9; 49:1-6; 50:4-9; 52:13—53:12: De acuerdo con Duhm y muchos otros, estos pasajes no tienen relación o conexión inmediata con su contexto actual. Sin embargo, esta posición es imposible de sostener como lo podrá manifestar una exégesis seria del pasaje.
Se le ha dado mucho más interés al problema de la identidad del “siervo”, y las interpretaciones en términos generales se dividen en dos grupos, el colectivista, y el individualista. De acuerdo con el primer grupo, el “siervo” es la nación de Israel, o cuando menos alguna porción o aspecto de la nación. De acuerdo con el segundo grupo de interpretación, el “siervo” es un individuo, ya sea histórico o ideal, pasado, contemporáneo, o aún por venir. Este autor se ye constreñido a rechazar la interpretación colectivista, excepto en cierto sentido en el 42:1-9 y el 49:1-6. Por una parte, la descripción del “siervo” en el 50:4-9 y el 52:13-53 es tal, que no puede ser una personificación, y además, si se hubiera querido que la figura fuera una personificación de algún grupo, ese grupo no hubiera podido ser la nación de Israel. Por otra parte, las descripciones no se aplican a ningún individuo, excepto Jesucristo.
(4) Capítulo 43. Israel es el pueblo mismo de Jehová con el cual El habrá de estar en la aflicción, 1-4; Jehová reunirá a Israel a si, y las naciones serán testigos de sus amorosos tratos, 5-9, Israel necesitaba saber que no hay Dios como Jehová quien por causa de ella, habrá de destruir a Babilonia, 10-15, así como en una ocasión Ella libertó de Egipto, 16, 17; pero sus liberaciones anteriores, no se podrán comparar con lo que El habrá de hacer por su pueblo, y esto lo hará por deseo propio y no debido a ningún mérito del pueblo, 18-28.
(5) Capítulo 44. Israel es el siervo de Dios, al cual Dios habrá de bendecir abundantemente, 1-5; como respaldo de esta promesa, Dios apela a su propia omnipotencia en contraste con la vanidad de los ídolos, 6-9; los ídolos son hechos por los hombres, y por tanto no poseen ningún valor o provecho, 10-20; pero Jehová ha borrado las transgresiones de Israel y lo ha redimido, y enviará a Ciro como su libertador, 21-28.
La estructura de los versículos 24-28, claramente demuestra que a Ciro se le considera como que habrá de venir en un futuro lejano. Se encontrará un análisis de la estructura en forma de estrofas de esta profecía y su relación con el importante asunto de la paternidad literaria de Isaías, en Oswald T. Allis: “The Transcendence of Jehova God of Israel: Isaías XLIV:24-28” en el BTS, págs 579-634. Acerca de este pasaje, Allis comenta, “Así entonces, concluimos que las características más sobresalientes y significativas del poema están a favor del punto de vista que afirma, que aun cuando su declaración fue significativa de por si, fue significativa principalmente en vista de las circunstancias excepcionales bajo las cuales se pronunció, esto es, en vista de su temprana fecha. El arreglo cronológico del poema, asigna la restauración, al futuro. La perspectiva del poema, junto con el cambio abrupto de persona en la segunda estrofa, argumenta en favor de que este futuro, es un futuro remoto. Y finalmente, el doble clímax cuidadosamente construido le añade significado especial a 10 definitivo de la declaración, pudiendo encontrar fácilmente una explicación de esto, si tal futuro era tan remoto que sería de importancia extraordinaria una revelación definitiva acerca de él” (pág. 628).
(6) Capítulo 45. Ciro saldrá victorioso, utilizándolo Dios por amor a Israel, 1:13; en seguida se habla de Jehová como el único Salvador en quien tanto Israel como el resto de las naciones necesitan poner sus ojos para la liberación, 14-25.
(7) Capítulo 46. Como una ilustración específica de las verdades que se presentan en el capitulo 45 (esto es, la soberanía absoluta de Jehová) este capitulo narra la caída de los ídolos de Babilonia, 1-2; sin embargo, Dios cuida de Israel a través de toda su existencia, 3-4; los ídolos sin duda son vanidad, pero Jehová es omnisciente y declara el futuro y levanta a Ciro, 5-1 1; por tanto, aquellos que se encuentran lejos de la justicia, deben prepararse para la salvación de Dios, 12, 13.
(8) Capítulo 47. Los juicios de Dios caerán sobre Babilonia, a la cual se le personifica como una virgen, 1-3; Babilonia habrá de caer debido a su opresión de Israel y a su orgullo, su confianza en la perversidad, su sabiduría y su conocimiento. Estas cosas no pueden impedir su caída, 4-15.
(9) Capítulo 48. Israel clama a Jehová Dios, pero no con sinceridad, 1, 2; por tanto, se hicieron las predicciones anteriores debido a esta obstinación; a Israel se le muestran también cosas nuevas que no conocía, 3-8; Dios liberará a su pueblo del exterminio, 9-11; Dios es el Eterno que ha creado la tierra y quien habrá de cumplir sus deseos sobre Babilonia, 12-16; los sufrimientos de Israel le han sobrevenido debido a su pecado, pero habrá de regresar del exilio con regocijó, 17-22.
Debemos observar que el gran tema básico de los capítulos 40-48, es la relación que Israel sostiene con Dios. A través de los siguientes capítulos, se asume esta doctrina como la base de lo que se enseña con respecto a la relación de Israel hacia el mundo y hacia su propio llamamiento.
(10) Capítulo 49. Se presenta al “siervo” (aquí también la nación y su cabeza, el Mesías), como el que habrá de restaurar a los que están en la esclavitud, 1-6; Jehová ha preparado al siervo para que pueda bendecir la tierra, 7-12; la gracia de Jehová se ha manifestado, y los enemigos de Dios serán destruidos, 13-26.
(11) Capítulo 50. Las iniquidades del pueblo han traído sobre él su angustia, 1-3; a continuación se presenta al “siervo” de Jehová como meditando en sus sufrimientos, pero no se declara aún la razón de estos sufrimientos, 4-9; aquellos que temen a Jehová, deben confiar en El; en esta forma se presenta el camino de la liberación y la perdición de aquellos que confían en ellos mismos, 10, 11. En el capitulo 50, se considera al “siervo”, no como a una persona corporal, sino solamente como el Mesías.
(12) Capítulo 51. A los justos se les exhorta a seguir en los pasos de Abraham, 1-3; se afirma la seguridad de la salvación de Jehová, y los enemigos de la justicia perecerán, 4-8; Jehová trajo al pueblo a través del Mar Rojo, por tanto, pueden confiar con seguridad en
su salvación, 9-16; a la débil Sión se la ordena despertar y confiar en Jehová, 17-23.
(13) Capítulo 52. Aquí se habla de la gloria futura del pueblo de Dios en comparación con su situación anterior, un cautiverio del cual se les ordena huir. Dios libertará y su pueblo lo conocerá, 1-6; ya está presente el mensajero del evangelio, y habrá un poderoso éxodo, 7-12; el “siervo” es el líder, y será en gran manera ensalzado, una exaltación que está de acuerdo con la humillación que tuvo que padecer, 13-15.
(14) Capítulo 53. Aun cuando se había proclamado al Mesías, pocos habían creído en El, v. 1; su apariencia es humilde, v. 2; y el objeto de menosprecio, v. 3; aunque El está caracterizado por el sufrimiento, con todo, este sufrimiento es vicario; El lo lleva sobre Si, debido al pecado de los demás, 4-6; aunque es inocente, el Siervo es paciente un en medio del juicio injusto, 7, 8; aunque es inocente, su muerte es con el rico y el perverso, v. 9; por tanto, Dios habrá de ensalzarlo gloriosamente, y El, como un substituto, el Justo en lugar de los muchos injustos los justificará; y continuamente intercederá por ellos, 10-12. En este capitulo, el “siervo” es el Mesías.
(15) Capítulo 54. La gloria futura del pueblo de Dios, 1-10, y la inviolabilidad del pueblo de Jehová, 11-17, se presentan en este pasaje.
(16) Capítulo 55. Terminan las restricciones de la antigua dispensación, y la iglesia permanece ahora abierta para todo el mundo, 1-5; en seguida se exhorta a las naciones a buscar a Jehová, y se les estimula a que hagan esto por medio de una referencia a la misericordia de Dios, y a la distancia infinita entre Dios y el hombre, 6-13.
(17) Capítulo 56. Se revelará por completo la justicia de Dios sin las restricciones y distinciones de la antigua dispensación, 1-8; sin embargo, la nación pecaminosa no es digna de ella, 9-12.
(18) Capítulo 57. A los justos que han muerto, se les liberta del mal que ha de venir, 1, 2; en seguida se les habla a los perversos, y se condena su idolatría, 3-9; serán destruidos porque continúan en pecado, 10-13; habrá salvación para todos los que se arrepientan, 14-21. El versículo 21 sirve para mostrar que aun en Israel no habrá bendición para el que no se arrepienta. Las promesas son únicamente para los verdaderos creyentes, el Israel espiritual, y no para los de la nación que no se hayan arrepentido.
(19) Capítulo 58. Israel es una nación pecaminosa la cual exhibe hipocresía en lugar de amor por los necesitados, 1-7; si Israel hubiera sido obediente, el favor de Dios hubiera continuado. Se le invita a hacer el bien, a guardar el día de reposo y a deleitarse en Jehová, 8-14.
(20) Capítulo 59. Las iniquidades de Israel lo han separado de Dios, 1, 2; se habla en seguida de estos pecados y sus efectos, 3-15; Jehová intervendrá para salvar al verdadero Israel por medio de un redentor, 16-21.
(21) Capítulo 60. Este cambio que espera al verdadero Israel, es una nueva y bendita luz sobre Sión, v. 1; de todo el mundo, aquellos que moran en tinieblas vendrán a Sión, 2-14; Sión obtendrá glorificación para siempre, 15-22. El capitulo presenta un contraste entre la antigua y la nueva dispensación.
(22) Capítulo 61. Se presenta al “siervo” (en este caso el Mesías) quien habrá de introducir un gran cambio, describiendo el objeto de su misión, 1-3; se dan las bendiciones que brotan como resultado de su obra, 4-11.
(23) Capítulo 62. El “siervo” continuará hasta que la justicia y la salvación brillen, v. 21; el pueblo de Dios será reconocido por las naciones, y todo el mundo buscará a Sión, la cual será llamada “ciudad buscada, no desamparada”, 2-12.
(24) Capítulo 63. La destrucción de los que sirven al maligno es la obra del Mesías, 1-6; sin embargo, Dios ha sido fiel a su pueblo a pesar de su infidelidad, 7-14; en seguida viene una súplica para que Dios muestre favor por amor de su pueblo, 15-19.
(25) Capítulo 64. Se expresa confianza en el grandioso poder de Dios, 1-3; Dios ha efectuado una bendición para los suyos, v. 4; Israel es indigno, Sión es un desierto, pero debido a que las prerrogativas externas están perdidas, Dios no despreciará a los suyos
5-12.
(26) Capítulo 65. Los gentiles reciben llamamiento, v. 1; se rechaza a los judíos debido a sus pecados, 2-7; sin embargo, existe un residuo de escogidos, 8-10; el Israel incrédulo, será avergonzado, pero los verdaderos siervos de Dios cantarán por el gozo en sus corazones, 11-16; se citan las bendiciones del nuevo cielo y de la nueva tierra, 17-25.
(27) Capítulo 66. Se describe el cambio entre la antigua y la nueva dispensación. Jehová habita en el corazón humilde, no en un templo terrenal, 1, 2; Sión será bendecida, 3-14; el antiguo Israel será destruido, pero continuará un remanente, 15-24.

NOTAS DEL CAPÍTULO CATORCE

I. I, II, III denotan Primero, Segundo y Tercero de Isaías, respectativamente.
2. ¡Que declaración acerca de la doctrina bíblica de inspiración verbal tan soberbia!
3. Se ha seguido muy de cerca el análisis de J. E. Alexander.