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Una Introducción
al
Antiguo Testamento

por
Edward J. Young

Profesor de Antiguo Testamento en el
Seminario Teológico Westminster
Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU.

CAPÍTULO TRECE


LOS LIBROS DE LOS REYES

Nombre

Los Libros de los Reyes, como los Libros de Samuel, originalmente fueron uno solo. En la Septuaginta se les llama el Tercero y Cuarto Libros de los Reinos (basileon trite kai tetarte), y en la Vulgata, Liber Regum tertius et quartus.

Escritor

En el Baba Bathra 15a, leemos “Jeremías escribió su (propio) libro, el Libro de los Reyes y Lamentaciones”. Esta antigua teoría judía de paternidad literaria, es muy atractiva, porque existe mucho en Reyes que se asemeja a Jeremías, y 2 Reyes 24:18—25:30, es idéntica a Jeremías. En tiempos recientes, la teoría jeremítica ha sido defendida por Steinmueller. La principal objeción a este punto de vista, es que el relato del destierro y la aprehensión de Joaquím evidentemente fue escrito en Babilonia, mientras que Jeremías fue llevado a Egipto (Jer. 43:1-8). Jeremías 52 y 2 Reyes 24-25, parecen ser extractos (contienen diferencias verbales secundarias el uno del otro) de una fuente más vasta de la cual no era escritor Jeremías. Con toda probabilidad el escritor fue un contemporáneo de Jeremías, alguien que era profeta, y estaba verdaderamente preocupado porque su pueblo no obedecía la voz de Jehová.
Este escritor desconocido, ya que escribía acerca de acontecimientos que se habían llevado a cabo mucho antes de su nacimiento utilizó documentos escritos los cuales menciona por nombre. En 1 Reyes 11:41, después de completar la descripción del reinado de Salomón, el autor menciona el Libro de las palabras de Salomón (divere shelomo). La información para la narración acerca de los reyes de Judá, la obtuvo del Libro de las crónicas (divere hayyamim) de los reyes de Judá (p. ej., 1 R. 14:29; 15:7, 23; etc.). También se hace mención del Libro de las crónicas de los reyes de Israel (p. ej., 1 R. 14:19; 15:31; etc.).
Evidentemente estas obras eran anales públicos del reino, que probablemente habían sido escritos por los profetas. Como un ejemplo, podemos apelar a la historia del reinado de Uzías que hizo Isaías (2 Cr. 26:22). Por tanto se puede considerar a estas fuentes como parte de una historia profética escrita en forma de anales. Bajo inspiración divina, el escritor de Reyes escogió de estos documentos escritos.
Los defensores de la escuela de la crítica negativa, creen que el libro pasó a través de diferentes redacciones. Pfeiffer ha expresado bien este punto de vista en tiempos recientes. De acuerdo con esta teoría, la primera edición de Reyes, fue hecha alrededor del año 600 a.C., mientras que la segunda apareció casi cincuenta años después. Se dice que la primera edición no registra para nada la destrucción de Jerusalén (586 a.C.) o del exilio. Se supone que también reconoce como legítima la adoración en los altos fuera de Jerusalén antes de la construcción del Templo. Por otra parte, la segunda edición ya está enterada del exilio, y se dice que condena a Salomón por haber sacrificado en Gabaón.
De acuerdo con este punto de vista, Reyes es considerado como una historia que exhibe la filosofía y religión del Deuteronomio. Esta filosofía comprendía la doctrina de la centralización de la adoración y de una justa retribución a la conducta humana en esta tierra. Por tanto, se dice que cada rey es juzgado de acuerdo con su obediencia a la ley que centralizaba la adoración en Jerusalén y la cual ordenaba la destrucción de los altos (que supuestamente se enseña en Deuteronomio 12). Además, para poder explicar la doctrina de la recompensa terrenal o retribución, el autor tuvo que luchar con los hechos y estuvo dispuesto a sacrificar los hechos por su teoría. De acuerdo con este punto de vista, el libro de Reyes entonces, es una historia teológica. Véase Lindsay B. Longacre: The Old Testament: Its Form and Purpose, 1945, págs. 36-57, y para una critica por el presente autor, WThJ, Vol. VIII, págs. 246-250; cf; también IOT, págs. 377-412).

Hay que tomar también en cuenta una importante modificación de la opinión anterior. Eissfeldt junto con otros, cree en la existencia de un libro de Reyes pre-deuteronómico, el cual consistía de L, J, y E, o simplemente de J y E. En este punto de vista, los deuteronomistas, no crearon un nuevo libro, sino solamente trabajaron en la continuación de los narrativos del ‘‘Octateuco’’.

Propósito

El Libro de los Reyes busca llevar adelante la historia de la teocracia hasta su fin en el exilio babilónico. A los reyes de Judá se les juzga de acuerdo con la promesa dada a David en 2 Samuel 1:12-16, mientras que a los del reino norte, todo se les condena. Se les hace ésto debido a que ellos han continuado en el pecado de Jeroboam el hijo de Nebat quien llevó a Israel al pecado.
Se pone mucho énfasis en el ministerio profético de Elias y Eliseo, quienes sirvieron como un eslabón entre el primer período y el período de la profecía. Con respecto al reino del sur, el escritor pone particular énfasis en aquellos reyes que fueron fieles a las normas de David. Pero sin embargo, condena donde es necesaria la condenación, y deja muy en claro que el exilio es un castigo divino.

Análisis

1. 1 Reyes 1:1-11:43. El reinado de Salomón

(1) 1:1-2:11. Los últimos días de David; Adonías usurpa el trono; Salomón es proclamado rey; Adonías huye, y entonces bajo la condición de conducta pacífica obtiene el perdón de Salomón; David muere.
El vocablo “como” con que se inicia este relato (WE) conecta a la narración con la historia que le precede. Los críticos de la escuela negativa, asignan el 2:2-4 al recopilador deuteronómico. No es necesario negar el hecho que estos versículos contienen un énfasis deuteronómico: esto es de esperarse de uno que amaba la ley de Jehová; no existe razón en lo absoluto para negarle estas palabras a David.
(2) 2:12-46. Introducción a la historia del reinado de Salomón. Algunos de los padres de la iglesia y uno o dos de los códigos, comienzan 1 Reyes con el 2:12.
(3) 3:1-28. Casamiento de Salomón; su oración en Gabaón, y su decisión sabia. Se considera que los versículos 2 y 3 son una adición la cual esta en conflicto con el v. 4 acerca de la enseñanza sobre dónde debían hacerse los sacrificios; pero los tres versículos son de un solo escritor y no exhiben diferentes puntos de vista. Un redactor que colocara versículos contradictorios juntos el uno con el otro sería verdaderamente descuidado. Podría reconocerse su obra de inmediato. Sin embargo, aparentemente esto no se descubrió hasta el advenimiento de la crítica negativa moderna. Los versículos 2 y 3 presentan una declaración general acerca del estado de la religión al principio del reinado de Salomón. Debido a que aún no se había construido el templo, la gente adoraba a Jehová en los altos. Salomón, que amaba el Señor (y. 4), también sacrificaba en un alto en Gabaón. No es justo decir que los vv. 2, 3 reprochen tal adoración, mientras que el y. 4 no lo hace. Cornill cree que el capítulo 3 ha sido sujeto a una revisión drástica, y Driver asignaría 4:13, 15, 16-28 a una narración pre-deuteronómica. Puede ser que el autor final haya incorporado material primitivo en su narración, pero el capítulo no presenta puntos de vista en conflicto, y es completamente indisculpable el considerar, como lo hacen Gressmann, Pfeiffer y otros, a los vv. 16-28, como simples cuentos folklóricos orientales originalmente, que nada tenían que ver con Salomón.
(4) 4:1-34. La administración del reino de Salomón. La lista de los funcionarios pertenece no al primer período del reinado de Salomón, sino al último, y menciona a los más distinguidos funcionarios durante todo el reinado. Nos sirve para darnos una idea de la grandiosidad del reino en esa época y es posible que haya sido tomada de los anales de Salomón (11:41).
Cornill cree que el y. 20 es probablemente sólo un embellecimiento legendario, y Driver considera a los vv. 20-26 una adición posterior. Pfeiffer piensa que los vv. 1-19 y 27 y siguientes, son fuentes valiosas, pero que los vv. 22 y siguientes, el 26 son notas
mal colocadas en una sección deuteronomística, 4:20-26. No hay sin embargo, razón que justifique que el 4:20-26 no se pueda considerar como parte de la narración original.
(5) 5:1-7:51. La construcción del templo. Hiram de Tiro provee la madera para el templo, y se inicia la construcción. Con la edificación de la casa de Dios, el pueblo obtiene un lugar de adoración central, y en esta forma finaliza la etapa primitiva en la vida de Israel, o sea la del principio de su habitación en la tierra prometida. Con esto se cumple la promesa hecha a David en 2S. 7:10. El acontecimiento se solemniza identificándolo no sólo con el año del reinado de Salomón, sino también declarando cuántos años habían pasado desde el éxodo de Egipto. (6:1).
(6) 8:1-66. La dedicación del templo. (a) vv. 1-21. La conducción del mobiliario del antiguo tabernáculo al nuevo templo. (b) vv. 26-61. La oración de Salomón. En los vv. 23-53, Salomón ora, y en los vv. 54-61, ofrece una bendición. Esta noble oración está basada en las palabras de Moisés en Levítico 26 y Deuteronomio 28. De hecho, Haevernick está en lo correcto cuando dice que el idioma “se debe leer y explicar solamente con la ayuda constante del pentateuco”. (c) vv. 62-66. La presentación del sacrificio.
No hay razón para negarle a Salomón esta preciosa oración. Nos revela una profunda teología, basada en un conocimiento íntimo y reverente de la ley escrita. Que esa profunda teología sea demasiado avanzada para la época de Salomón, es un punto de vista que solamente puede parecer atractivo a aquellos que creen en una teoría del desarrollo de la religión de Israel por caminos de la evolución naturalista, opinión para la cual no existe evidencia que le preste apoyo.
Algunos dicen que los versículos 44-52 contienen una referencia específica al exilio, y por lo tanto no puede provenir de Salomón. Sin embargo, no existe tal referencia específica, sino más bien una discusión de principios generales. Aun si Israel se encontrara lejos de Jerusalén y orase, entonces Salomón ruega a Jehová que le escuche.
(7) 9:1-28. Dios establece un pacto con Salomón. Se dan algunos otros detalles acerca de los edificios de Salomón y su reino.
(8) 10:1-29. La vista de la reina de Sabá.
(9) 11:1-43. El final del reinado de Salomón; sus pecados y su castigo; la muerte de Salomón.
La naturaleza de la teocracia era de paz, y su manifestación visible era el templo. Por tanto era absolutamente correcto y adecuado que el templo fuera construido por Salomón (Shelorno), cuyo nombre indica la paz de su reino. El cuadro de Salomón que se da en Reyes, es claro y exacto, y el hecho de la magnificencia de su reino se corrobora cada día más y más a través de descubrimientos arqueológicos.
Pfeiffer alega que el escritor deuteronómico admiró la construcción del templo de Salomón, pero resintió sus violaciones a la ley deuteronómica. Por tanto adaptó las narraciones de la sabiduría de Salomón y su magnificencia para poder destacar la importancia central del Templo y después dar el relato de la idolatría del rey e indicar al final la moral de que el castigo sigue al pecado. En esta forma se dice que le dio al lector una impresión errónea de que Salomón al principio sirvió a Dios en medio de la prosperidad, pero más tarde abandonó a Jehová y sufrió reveses (pág. 389).
Sin embargo, esta teoría está basada en cierto punto de vista preconcebido, esto es, que el supuesto escritor deuteronómico ha escrito una historia adornada. Pero no existe ninguna verdadera evidencia que pruebe tal cosa. Más bien se puede decir que el cuadro que se presenta de Salomón es psicológicamente exacto. Es fácil de comprender cómo una persona a quien se le confiaron grandes riquezas tomara muchas esposas y alejara su corazón de Jehová.
En el texto hebreo, existen algunas corrupciones secundarias, las cuales aparecen particularmente al copiar los números, pero sin embargo, estas no afectan el cuadro total que se da aquí del reino de Salomón.
Véase para los antecedentes arqueológicos de este período a Albright: APU, págs. 45-47; Jack Finegan: LAP, págs. 150-153; Nelson Glueck; OSJ.

II. 1 Reyes 12:1-2 Reyes 17:41. La monarquía dividida

Es muy difícil determinar la cronología exacta de este período. Se declara el año en que cada rey comenzó a gobernar en relación al primer rey en el reino opuesto (p. ej., 15:1; 15:9; etc.), y cuando se comparan todos los números, no siempre sincronizan. Esta es una dificultad que no nos es posible eliminar por completo.
Podemos observar que con la ayuda de la literatura asirio-babilónica, se puede obtener una cronología bastante segura de muchos de los acontecimientos bíblicos. También nos damos cuenta, que en las Escrituras, a un año incompleto se le consideraba como el primer año o el último de un rey, y como el primer año de su sucesor (esto es, dos veces). Además, a menos que exista una clara evidencia de error en la transmisión textual, se deben aceptar los números de las Escrituras como números auténticos. Las dificultades son relativamente pocas.
La fecha de los reyes como se da más adelante, se debe considerar aproximada, aun cuando son fechas aceptadas casi unánimemente en la actualidad. Véase una discusión muy completa acerca de la cronología hebrea y una solución que cubre casi todas las dificultades en Edwin R. Thiele: The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings, 1951.
(1) 12:1-16:28. El período de hostilidad entre los dos reinos.
(2) 12:1-14:20 (cf. 2Cr. 10:1-11:4). La rebelión de las diez tribus. Roboam desprecia el consejo de los ancianos y les contesta a las diez tribus bruscamente. Como resultado, Israel, bajo la dirección de Jeroboam, se rebela, vv. 1-20; Semaías le ordena a Roboam que no pelee contra Israel, vv. 21-24; se establece el reino de Israel; un hombre de Dios profetiza en contra de la adoración del becerro introducido por Jeroboam, 13:1-34; Ahías predice la destrucción de la familia de Jeroboam, 14:1-20.
De acuerdo con Cornill, el 12:1-20 nos bosqueja una falsa impresión de Roboam, y al mismo tiempo indica cierta dependencia de 2 Samuel 20 (p. ej., cf. 1 R. 12:16 con 2 5. 20:1). Por tanto, infiere que es de origen ephraimítico. Cree que el capítulo 13 es una producci6n posterior que lleva en si el mismo estilo que las historias milagrosas de Crónicas y Daniel. Sin embargo, este tipo de argumento está basado en conjeturas sin fundamento. No existe razón para dudar lo correcto de la representación de Roboam. Como un castigo por la idolatría de Salomón, Dios había determinado separar a las diez tribus de la soberanía de la casa de David. Pero esto no hace a un lado el hecho de que la conducta de Roboam fue imprudente, o que las diez tribus pecaron al actuar en esa forma. A Jeroboam se le conoce como el hombre que hizo que Israel pecara. (1 R. 14:16). Y asimismo, el hecho que 2 Reyes 12:1-20 exhiba cierta afinidad literaria con 2 Samuel 20, no comprueba nada por lo que toca la paternidad literaria. ¿Por qué no podrían haber usado los israelitas para su rebelión palabras similares a las que utilizó el benjamita Seba en la proclamación de su rebelión (2 5. 20:1)? ¿Acaso el uso de estas palabras no demuestran que el verdadero motivo de la rebelión no fue tanto una supuesta opresión de Salomón, sino más bien el celo y una aversión antigua y profundamente arraigada hacia Judá, la cual resultaba de una actitud antiteocrática fundamental de las tribus del norte? Por último, la actitud de Cornill hacia el capítulo 13, no será atractiva para aquellos que aún no han hecho a un lado lo sobrenatural de las páginas de las Escrituras.
Driver cree hallar un anacronismo en el 14:9 en las palabras “todos los que han sido antes de ti”. Pero estas palabras no implican la existencia previa de reyes israelitas. Es solamente una frase general para hacer énfasis en la perversidad de Jeroboam. Los que le precedieron probablemente fueron ancianos y jueces.
Al discutir la monarquía dividida, el autor combina los relatos de los dos reinos, cambiándose de uno a otro. A los reinos se les presenta con cierta fórmula:

                        JUDA                                                                             ISRAEL

   1. El año de la toma de posesión está sincronizado con el reinado del rey en el otro reino, por ejemplo, 1 Reyes 15:1 (para Judá); 1 Reyes 15:25 (para Israel). En el caso de Nadab (1 R. 15:28) y Ela (1 R. 16:10), se da también la fecha sincronizada de la muerte.

INTRODUCCION

   2. En seguida se da la edad del rey al                          2. Se declara el término del reinado. 
subir al trono, por ejemplo, 2 Reyes 18:2.                 También se menciona la residencia real, Esto se omite en el caso de Abijam y                        con la excepción de Jeroboam 1 y
Asa.                                                                                Nadab. Esta fue Tirsa hasta que Omri
                                                                                       fundó Samaria.

   3. Se declara el término del reinado,                             3. Cada rey (con la excepción de
por ejemplo, 1 Reyes 15:2.                                          Salum) es condenado formalmente, y se                                                                                           hace referencia a la conspiración de                                                                                                 Salum. Por tanto a él también se le debe                                                                                          considerar como un rey malvado.

   4. Se da el nombre de la madre del rey,                        4. Se menciona el nombre del padre
por ejemplo, 1 Reyes 15:2b. Esto se                         del rey, por ejemplo, 1 Reyes 15:25. Esto omite en el caso de Jorán, 2 Reyes 8:17                  se omite en el caso de Zimri y Omri.
y Acaz, 2 Reyes 16:2.

   5. Se declara juicio sobre el reinado                             5. No se usa una introducción formal del rey, por ejemplo, 2 Reyes 18:3 y                          para Jehú.
siguientes.

CONCLUSION


1. Una declaración final, por ejemplo,                               1. Una declaración final, por "Lo demás de los hechos de Roboam,                            ejemplo,  “Los otros hechos de
y todas las cosas que hizo, ¿no están                       Jeroboam, qué guerras hizo, y cómo
escritas en las crónicas de los reyes                         reinó, todo está escrito en el libro de las
de Judá?” (1 R. 14:29).                                                historias de los reyes de Israel”
                                                                                        (1 R. 14:19).
 
2. Generalmente aparece una                                            2. Generalmente aparece una
declaración acerca de la muerte del rey,                   declaración sobre la muerte del rey, “Y
“Y durmió Roboam con sus padres, y                         durmió con sus padres”.
fue sepultado con sus padres en la
ciudad de David” (1 R. 14:31a). Las
palabras “y durmió” se omiten sin
embargo, si el rey murió de una
muerte violenta, por ejemplo, Joás,
(2 R. 12:21).También en el caso de
Ezequías Josías, y Joacim se omite
el lugar del sepulcro.

3. En seguida sigue la declaración, “Y                              3. A menos que al rey lo haya
reinó en su lugar su hijo”.                                             seguido  un usurpador, se declara que su                                                                                         hijo reinó en su lugar.

Se dan dos conclusiones acerca de Joás: 2 Reyes 13:12, 13 y 2 Reyes 14:15, 16. Con respecto a Sedequías, Joacáz, Joacim y Amazias, se omiten las conclusiones por completo.
(b) 14:21-31. El reinado de Roboam (cf. 2Cr. 11:5-12:16). En el quinto año del reinado de Roboam, Sisac (Sheshonk I fundador de la 22a dinastía) invadió Jerusalén y tomó los tesoros del templo
(c) 15:1-24. Aiam y Asa de Judá.
(d) 15:25-32. Nadab de Israel.
(e) 15:33-16:7. Baasa de Israel.
(f) 16:8-14. Ela de Israel.
(g) 16:15-22. Zimri de Israel.
(h) 16:23-28. Omri de Israel. Omri estableció la capital de Israel en Samaria y, políticamente hablando, se convirtió en uno de los más grandes reyes de Israel. Sin embargo desde el punto de vista religioso, continuó en la apostasía.
(2) 1 Reyes 16:29-2 Reyes 10:36. Un periodo entre los dos reinos. Este período comprende desde el reinado de Acab hasta la muerte de Joram de Israel y Ocozias de Judá. Durante este período, el reino de Judá permanece en la obscuridad y las escrituras ponen su énfasis en el reino de Israel. La razón para esto es muy clara. El hijo de Josafat se había casado con la hija de Acab, y Judá había tomado parte de Israel en las guerras en contra de Siria. Pero sobre todo, Jezabel había implantado en el territorio la adoración de Baal, la cual provenía de Tiro, y con este motivo se desató una guerra a muerte entre esta adoración idólatra y la verdadera adoración a Jehová. En esta época por tanto, Dios levantó a los profetas Elías y Eliseo. Este es el segundo gran período de milagros en la historia bíblica. Los profetas llevaron a cabo milagros en el nombre de Jehová, y en esta forma la gracia de Dios les ayudó para impedir que la adoración a Baal se convirtiera en la religión principal de Israel.
(a) 16:29-22:40. El reinado de Acab. Este reino inicia un nuevo camino en la historia de Israel, ya que no sólo Acab continuó en el pecado de Jeroboam, sino que también exaltó hasta la supremacía la adoración de Baal proveniente de Tiro, y hasta construyó un templo y un altar a Baal en Samaria. Además, quiso perseguir a aquellos que no abandonaban a Jehová para seguir a Baal. La apostasía en contra de Jehová se hizo oficial y formal. El Señor por tanto tenía que intervenir, y Elías, su mensajero, aparece en la escena. A este profeta bien se le puede considerar como a un segundo Moisés, un hombre en quien culminó el poder profético. Era celoso de la ley y del honor de Dios, y como Moisés, llevó a cabo milagros. Pero también sirve como un modelo de aquel gran profeta que Moisés había predicho (Dt. 18:5), aquel en quien tanto la Ley como los Profetas se cumplirían. “Su extracción no israelita, su peregrinación a Sarepta, llevando una bendición a una mujer pagana piadosa y varias otras cosas, nos anuncian aquel tiempo en que Dios también permitirá que los paganos se conviertan y participen de las bendiciones del reino de Dios; y la resurrección del niño de la viuda que él llevó a cabo, así como su ascención al cielo, son tipo de la resurrección de los muertos y la ascención al cielo de Cristo, antes de cuyo ministerio se registró un avivamiento del espíritu de Elías en Juan el Bautista” (Keil).
(b) 22:41-51. Josafat de Judá (cf. 2 Cr. 17:1-21:3). Estableció la paz con Acab, dió su hijo Joram a la hija de Acab, Atalía, en casamiento y se unió con Acab en guerra contra Siria.
(c) 22:52-2 Reyes 2:25. Ocozías de Israel. Su reinado se pareció al de su padre Acab. Elías (2 Reyes 2) es transportado al cielo.
(3) 2 Reyes 3:1-8:15. Joram de Israel. Joram quitó las estatuas de Baal en Samaria. Junto con Josafat, organizó una expedición en contra de los rebeldes moabitas. Durante esta época se desarrolló el ministerio de Eliseo. Se puede ver fácilmente la influencia de Elías en el hecho de que Joram hizo que cesara la adoración a Baal como religión oficial. También se puede observar tal influencia en las escuelas de los profetas (bene hannevi’im), las cuales él fundó con el propósito de dar entrenamiento religioso e intelectual y para llamar a la nación a Dios nuevamente.
Los milagros de Eliseo, incluidas en esta sección, están evidentemente organizados según su naturaleza más que en un orden estrictamente cronológico. Por lo general, los milagros efectuados para individuos y para la escuela de los profetas se narran primero, y los milagros para el rey y para la nación al último. La maravillosa sanidad de Naamán, el extranjero, sirve como un eslabón para conectar a los dos.
Los críticos de la escuela negativa, no están de acuerdo al valorizar la relación entre Elías y Eliseo. Establecen una objeción al elemento sobrenatural en las narraciones y parecen estar de acuerdo en sostener que los relatos de Eliseo no presenta tanto la historia de este profeta, sino más bien una serie de anécdotas. Como contestación diríamos que este es precisamente el caso. El autor selecciona incidentes del ministerio de Eliseo para demostrar cómo es que a través de él, Dios estaba obrando en tiempos tan cruciales.
(e) 8:16-24 (cf. 2Cr. 21:2-20). Jorán de Judá. Introdujo las idolatrías de Acab en Judá. Durante su reinado, Edom y Libna (Jos. 15:42) se rebelaron.
(f) 8:25-29. Ocozías de Judá.
(g) 9:1-10:36. Jehú de Israel. Este hombre exterminó por completo la adoración a Baal impuesta por Acab y Jezabel. Oseas (1:4, 5) condena la manera sangrienta de Jehú y esto está en armonía con la representación hecha aquí en Reyes. El escritor narra vívidamente los hechos sangrientos de Jehú. Se le reconoce el hecho que obedeció a Jehová, (10:30) pero se le condena porque su obediencia no fue completa (10:29, 31). Jehú era el tipo de hombre que obedecía a Dios en la forma que le resultaba más agradable a él.
(3) 11:1-17:41. Nuevas hostilidades entre los dos reinos. Los ministerios de Elías y Eliseo tuvieron éxito en el sentido de quitar las idolatrías extranjeras. Sin embargo, Israel se hundió en su misma situación anterior. A través de Acaz de Judá, se introdujo la idolatría Siria aun en Jerusalén. Cuando Israel y Siria se opusieron a Acaz, él buscó la ayuda de Asiria. En esta forma esta gran nación estableció contacto con Palestina, y en 722 a.C. Israel cayó ante ella.
(a)11:1-21. Atalía usurpa el trono de Judá.
(b) 12:1-21. Joás de Judá repara el templo.
(c) 13:1-9. Joacaz de Israel. Siria, por un tiempo, captura a Israel.
(d) 13:10-25. Joás de Israel recupera de Siria algunas de las ciudades que le habían quitado a su padre.
(e) 14:1-22. Amasías de Judá.
(f) 14:23-29. Jeroboam II de Israel. Israel alcanza gran poder y prosperidad material durante este reinado.
(g) 15:1-7. Azarías de Judá. Judá también tenía prosperidad durante este tiempo.
(h) 15:8-12. Zacarías de Israel.
(i) 15:13-16. Salum de Israel.
(j) 15:17-22. Manahem de Israel paga tributo a Tiglat-pileser III (745-727 a.C.).
(k) 15:23-26. Pekaía de Israel.
(l) 15:27-31. Peka de Israel se convierte en un aliado de Siria en contra de Judá. Tiglat-pileser invade a Palestina del Norte y toma a Nephtalí cautivo.
(m) 15:32-38. Jotam de Judá.
(n) 16:1-20. Acáz de Judá busca la ayuda de Tiglat-pileser III en contra de Israel y Siria.
(o) 17:1-41. Oseas, el último rey de Israel. Los asirios sitian a Samaria y toman a Israel cautivo.

III. 2 Reyes 18:1—25:30. El reino de Judá a la cautividad

(1) 18:1—20:21. Ezequías de Judá. Resumen del reino de Ezequías; su principio, duración y carácter general, 18:1-8; la destrucción de Israel por Salmanasar, 18:9-12; del 18:13 al 19:37 el relato de la invasión de Judá por Senaquerib. Esta narración se repite casi palabra por palabra en Isaías 36 y 37 y en resumen con algún material adicional en 2 Crónicas 32. El original es el relato de Isaías y en este original están basadas las narraciones de Reyes y Crónicas. (Acerca del punto de vista de que el original es el relato de Reyes, véase LOT, págs. 226-227). La historicidad del relato bíblico está confirmada por el descubrimiento del propio relato de Senaquerib sobre su conquista de Palestina. Narra haber conquistado cuarenta y seis ciudades amuralladas de Judá y haberse llevado 200.150 habitantes. Por lo que toca a Ezequías dice, “Y a él mismo, como un pájaro enjaulado (kima issur ku-up-pi) en medio de Jerusalén su capital (al sharru-ti-shu) lo encerré”. (Véase literatura sobre la invasión de Senaquerib en: Daniel David Luckenbill: The Annals of Sennacherib, 1924. Esta obra contiene el texto y la traducción y servirá como una introducción a la materia así como a las inscripciones reales asirias en general).
La enfermedad de Ezequías y su recuperación se relatan el 20:1-11; la llegada de la embajada de Merodac-baladán en el 20:12-19. También se narran estos dos acontecimientos en Isaías 38 y 39. Sin embargo, en Isaías 38, a la narración de la enfermedad de Ezequías le sigue su cántico de alabanza por su recuperación (Is. 28:9-22). A continuación se da el relato de la muerte de Ezequías en 2 Reyes 20:20, 21.
(2) 21:1-18. Manasés. Durante este período, aquellos que al principio estaban en contra de la teocracia ganaron poder, lo que dio por resultado un florecimiento de la idolatría pagana como nunca antes.
(3) 21:19-26. Amón. Este rey continuó la idolatría de Manasés, y fue asesinado durante el segundo año de su reinado.
(4) 22:1-23:30. Josías. Caracterización del reino, 22:1, 2; el descubrimiento del Libro de la Ley durante el año dieciocho del reinado de Josías, 22:3-20. El Libro de la Ley consistía en todo el Pentateuco y no era solamente el Deuteronomio. Este era una copia oficial de la Ley, esto es, la que había pertenecido al Templo y se le había depositado en el Arca en el Lugar Santísimo. Se lee la Ley que se acaba de encontrar en el Templo y se restablece el pacto, 23:1-3; la destrucción de la idolatría y celebración de la Pascua, 23:4-24; terminación del reinado de Josías, 23:25-30.
Algunos eruditos piensan que los editores Deuteronómicos manifestaron particular atención a esta sección. Pero el relato de Josías es compacto y claro, y tenemos toda la evidencia para suponer que es fiel a los hechos. Si esta sección fuera una creación libre con el propósito de exaltar el “código Deuteronómico”, seria sumamente raro que se les permitiera permanecer a secciones como el 23:26, 27. Estos versículos son evidencias claras de integridad y exactitud.
(5) 23:31-35. Joacaz. Este hombre reinó por tres meses, y después fue llevado a Egipto. (Cf. con Jer. 22:10-12, donde aprendemos que a Joacaz también se le llamaba Salum).
(6) 23:36-24:7. Joaquín o Eliakim. Durante este período (605 a.C.), Nabucodonosor atacó a Jerusalén por primera vez, y Daniel fue llevado cautivo. (Véase una discusión de la cronología de estos acontecimientos en mi CD, 1949, págs. 295-297).
(7) 24:8-17. Joaquín, o Jeconias o Conias. Reinó tres meses y después fue llevado a Babilonia.
(8) 21:18-25:26. Sedequías y Gedalías. Esta sección es paralela casi palabra por palabra a Jeremías 52, con excepción de que en Jeremías se omite el relato del asesinato de Gedalias y la huida del pueblo a Egipto, pero se inserta una declaración de aquellos que Nabucodonosor se lleva a Babilonia. Tanto al pasaje en Jeremías como a su paralelo en Reyes, se les considera mejor como extractos de una fuente original más amplia (véase discusión bajo Jeremías).
(9) 25:17-30. Los últimos días de Joaquín. En el primer año de su reinado, Evil-merodac soltó a Joaquín de la prisión. En esta forma se cumplió el propósito divino que la línea de David, aun cuando a veces subyugada, nunca había de ser rechazada por completo. (25. 7:14, 15 y también Gn. 49:10).