Consejos Pastorales

1 Timoteo

por Gabirel Otero

Comenzamos ahora el estudio de una serie de cuatro cartas personales del apóstol Pablo. Vamos a considerar la primera de dos que le escribió a su discípulo, o secretario por así decirlo, Timoteo. Dice en el Cap.1:1-2: "Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor." Notamos entonces que la Escritura nos muestra que estamos frente a una carta personal a un obrero, a un colaborador en la obra, y que tal carta nos ha de hablar sin duda de algo muy especial. La idea principal que la misma encierra es transmitirle a Timoteo ciertos consejos pastorales que él debería tener en cuenta al ejercer su ministerio. Esta idea principal nace del pensamiento que en el Cap.3:14-15, nos da a conocer: "Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad." En otra palabra, esta carta lleva en sí consejos pastorales para que su discípulo Timoteo comience a ejercer las tareas que Dios ha puesto delante suyo.



Vamos a dividir estos consejos pastorales para que podamos tomar nota, comprender la carta en sí, y también los momentos históricos, psicológicos y espirituales que Timoteo estaba sobrellevando en esos instantes. Estos consejos son primeramente doctrinales, y están en estrecha relación con la iglesia. Luego le da consejos personales, e inmediatamente Pablo transfiere sus pensamientos a consejos ministeriales. Y cierra entonces después la carta con una conclusión expresada en el Cap.6:20. Al analizar cada uno de estos puntos, trataremos de aprender una lección práctica de cada uno de ellos, para que podamos de una manera especial, aun sin ser pastores o tener determinado ministerio, aprender algo más de lo que nuestro corazón debe estar lleno.



En primer lugar, comenzamos con consejos doctrinales. En el Cap.1:3-6, Pablo le da una advertencia contra el legalismo: "Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,..." Pablo comienza a hablarnos de doctrina y nos da primero una advertencia acerca del legalismo; lo dice muy clarito en el Vr.4. En otra palabra, radicala base de su exhortación en el hecho de que había individuos que estaban dispuestos a guardar cierto tipo de doctrina, pero que no vivian esa doctrina ni la expresaban con el amor que la deberían mostrar. A eso Pablo le llama legalismo. Y entonces dice que tengamos cuidado de aquellos que son legalistas.

Luego en los Vrs.12-16, Pablo le advierte respecto al llamamiento cristiano. Y esto creemos que viene muy bien para todos aquellos que piensan servir al Señor, no solamente como pastores, como sobreveedores, ya sea como maestro de enseñanza bíblica, ya sea como diácono, ya sea alguien que trabaje de ujier, cualesquiera sea su llamado, leamos las condiciones que Pablo coloca para ese llamamiento. Dice: "Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,..." Podemos ver que las advertencias con respecto al llamamiento son claras; ese llamamiento debe ser experimentado. La persona debe saber que ha sido llamada a desarrollar cierta tarea en cierta área y en cierto aspecto del reino de Dios. Veamos cómo dice: "poniéndome en el ministerio". El sabía personalmente que Dios le había puesto en el ministerio. En los Vrs.13-14, nos habla que ese llamamiento es inmerecido, es decir, debe ser valorizado como algo inmerecido y así debemos reconocerlo: "...habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús." Ya sea que uno ejerza de pastor, ya sea que ostente el título de doctor en teología, cualesquiera sea nuestro estudio o cualesquiera sean las circunstancias que nos prepararon para desarrollar el llamamiento de Dios, lo que estudiamos, lo que hicimos antes, no nos cualifica ni nos da mérito alguno para el llamamiento con el cual Dios nos va a usar. Así como Dios nos salvó por gracia, también nos ha de usar por su gracia. Luego en los Vrs.15-16, Pablo le explica a su joven discípulo que el llamamiento debe tener un propósito: "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por eso fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrian de creer en él para vida eterna." Podemos apreciar entonces que dentro de estos consejos doctrinales, Pablo incluye dos características muy importantes: Una advertencia en contra del legalismo; creer leer en las Escrituras más allá de lo que ellas dicen. Querer colocar un yugo sobre los hermanos que realmente Dios no tiene intención ni desea colocar. Repetimos, eso es legalismo. Y luego Pablo nos advierte con respecto al llamamiento cristiano, y nos dice que ese llamamiento tiene que ser experimentado, que es inmerecido y tiene que ser con propósito. De tal manera que la persona en sí responde con todo su ser a ese privilegio cristiano.

Ahora Pablo pasa a los consejos personales para su discípulo y lo ha de hacer realmente en una manera práctica. Estos consejos incluyen tres áreas de la vida. Primero le dice que se exprese bien claro y preciso con respecto al ministerio de la oración. Cap.2:1-4: "Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad." "por todos los hombres" significa por toda clase de hombres. El Vr.2 describe la clase de hombres. La palabra "clase" no está en las Escrituras, pero la palabra griega "antropos" significa tipo de hombre. Ya sea mujer u hombre, sea obrero o rey. Y todo el párrafo en sí habla de esa diferente gama de individuos que pueden participar de los beneficios del reino de los cielos. Por ello Pablo dice que debemos tener cuidado que la oración sea practicada para que podamos tener gracia delante de todos los hombres.



El segundo punto del cual Pablo nos habla es con respecto a la salvación y nos da la clave de esa salvación. Vrs.5-6: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo." Notamos que la salvación es cerrada por así decirlo si se nos permite usar esta palabra. La salvación se reduce a la obra de Cristo, se reduce a la elección que Cristo hizo y también está basada y edificada en el trabajo que Cristo hizo; su muerte y su resurrección, como lo explicara en la carta a los Romanos Cap.5:10. Notamos entonces que existe dentro de su criterio personal puntos básicos fundamentales que nos hablan de un hombre de convicción, que quiere transmitir esos puntos a otro hombre que ha de tomar el mando y llevar hacia adelante la iglesia de Cristo.



Y ahora el tercer punto a considerar es el trabajo de la mujer o sea la expansión de la mujer dentro de la esfera cristiana. Hasta antes de Pablo, la mujer era por asi decirlo una persona de segunda clase. Muy poca participación tenía en la sociedad. No tenía practicamente ninguna esperanza ni carrera por así decirlo. Con la venida de Cristo, la igualdad de la mujer y su responsabilidad es tanto como la del hombre, es decir, que el Señor la coloca en un plano de igualdad. Pero también le da características particulares que el hombre no puede hacer. Dios le dio a la mujer dones y habilidades que el hombre por más que quiera no los puede desarrollar. Por eso Pablo le transfiere esas informaciones a su discípulo Timoteo para que él haga que esos dones propios de la mujer puedan ser ejercidos dentro del reino de Dios. En los Vrs.9-10, le expresa el carácter que la mujer cristiana debe tener: "Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa,..." Limpia, formal, que cuando estén vestidas se muestren como mujeres. "...con pudor y modestia;..." es decir, no por ostentación. "...no con peinado ostentoso,..." no tratando de ser atractivas en la parte exterior. "...ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad." En otra palabra, Pablo explica que el carácter de la mujer es interno y no externo. El carácter de la mujer no depende de la moda que viste, no depende de cómo ella camina, no depende de cómo se peina, pero sí depende de esa belleza interior, esa belleza de corazón, de motivación, que no tiene precio y que no se puede adquirir a menos que Dios la haga crecer dentro de su corazón. Por eso Pablo en estos consejos personales a su discípulo Timoteo, le explica que él debe enfatizar dentro de la mujer el carácte individual interior, o sea el espiritual. Luego en el Vr.11, le habla de la conducta de la mujer: "La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción." Aquí Pablo le da la clave de que la mujer no tiene la obligación, ni tiene la responsabilidad, ni el peso de dirigir a la sociedad. La mujer debe aprender, es decir, debe estar activa, debe aprender a investigar, debe comparar, debe hablar con otras personas, debe preguntar. Pero la mujer lo hará en silencio, respetuosamente, lo hará en sujeción al individuo que está enseñando.

Finalmente el Vr.12, nos habla del ministerio en sí que tiene la mujer dentro de la esfera cristiana: "Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio." En otra palabra, la mujer tiene un gran ministerio: el hogar. La vida pública con sus actividades, con sus fracasos, con sus incertidumbres, con sus penurias y dificultades, no es para el desempeño de la mujer. La mujer no está hecha para ese tipo de emoción, para recibir ese tipo de trato; la mujer está hecha para enseñar dentro de la esfera del hogar, para compartir el hogar, y para "modelar" al hombre dentro del hogar. Porque antes que yo llegara a los años que tengo ahora, tuve 3 y 4 años y fue mi madre la que modeló mi mente, me enseñó el carácter cristiano, el pensamiento de un Dios, el pecado y me habló de la salvación. Y si hoy he llegado a lo que soy, es por el simple hecho de que hubo una mujer que pudo enseñarme los pasos del sagrado evangelio. Y es a esa mujer a quien le debo que sembró la semilla del evangelio desde mi niñez. Como podemos apreciar, la mujer tiene un papel preponderante en la vida y en la formación de la familia.



Consejos personales a un pastor joven: Que no deje de orar por todos los hombres cualesquiera sean las clases sociales y económicas a las que pertenezcan. Que sea bien definido en la salvación: Cristo Jesús y su obra en la cruz es lo que nos da la victoria. Y luego que aprecie a la mujer dentro de ese desenvolvimiento que Dios preparó para ella en una manera ejemplar, en una manera tan única que solo una mujer lo puede desempeñar.

Pablo pasa seguidamente en esta epístola a darle a Timoteo consejos ministeriales. Le explica respecto a dos tipos de oficiales con sus diferentes características dentro de la iglesia. En el Cap.3:1-7, nos habla primero del pastor y describe el orden y las calificaciones que han de tenerse en cuenta para aquellos que han de ejercer el pastorado: "Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo." Luego avanza en los Vrs.8-13, y nos da los requisitos del diaconado. Explica sus deberes y termina dándonos la conducta que se espera de estas personas: "Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús." Notamos entonces que Pablo le da a este joven pastor, consejos de su profesión. Indudablemente la iglesia necesita un pastor y las cualificaciones de ese pastor no son las que da un seminario, no son las que coloca una iglesia, son las que Dios ordena. La iglesia necesita otro cuerpo dentro de la misma, y ese cuerpo es el compuesto por los diáconos. Y evidentemente no hay más oficiales en la iglesia sino en la Escritura habría más especificaciones para otro tipo de oficiales. Y Pablo dice que estos oficiales deben por todos los medios sujetarse a los requisitos enumerados. Tanto el pastor como el diácono deben exhortar, vivir y caminar bajo el sonido de la palabra de Dios; deben enseñarla a los hermanos, deben enseñarla de tal manera que puedan ver en ellos primero el ejercicio de fe pura y de la buena doctrina. Pablo entonces le dice a Timoteo que la práctica y la teología van mano a mano, cien por cien unidas. No solo es saber, es saber y practicar lo que la Escritura exige en cuanto a autoridad y al carácter del ministro de Dios, tanto sea en el pastorado como en el diaconado.
Teniendo en cuenta que hemos estudiado en esta carta consejos pastorales, tanto en la forma doctrinal, personal y ministerial, Pablo cierra la misma con las siguientes palabras: "Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,..." (Cap.6:20). Guarda lo que te he encomendado; evita. Dos cosas que el ministro de Jesucristo debe hacer. En primer lugar, guardar lo que Dios enseña; y en segundo lugar, evitar lo que es vacío, lo que no tiene significado.



Quiera Dios darnos la bendición de profundizar en esta carta, de leerla y releerla para aprender de estos consejos doctrinales, personales y ministeriales, que cambiarían la vida de la iglesia al cambiar a sus propios líderes. Que amen la palabra de Dios y que la sigan fielmente como lo hizo Timoteo.



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